Durante mucho tiempo, los problemas de fertilidad se asociaron principalmente a la mujer. Hoy sabemos que eso es un error: los factores masculinos son responsables de más del 40% de los casos de infertilidad en la pareja, y en un porcentaje adicional significativo son cofactores que contribuyen junto a causas femeninas. La infertilidad masculina es, por tanto, una realidad médica tan prevalente como la femenina, y merece la misma atención, el mismo estudio y el mismo acceso a tratamientos eficaces.
Causas de la infertilidad masculina
Las causas de la infertilidad masculina son diversas y pueden clasificarse en varios grupos:
- Causas testiculares: incluyen alteraciones en la producción de espermatozoides por causas genéticas (como el síndrome de Klinefelter o las microdeleciones del cromosoma Y), varicocele (dilatación de las venas del testículo que eleva la temperatura escrotal), criptorquidia (testículos no descendidos en la infancia), infecciones previas como la orquitis urliana (paperas con afectación testicular) o quimioterapia/radioterapia.
- Causas obstructivas: la obstrucción de los conductos que transportan los espermatozoides desde el testículo hasta el exterior puede impedir que el semen contenga espermatozoides, aunque la producción en los testículos sea normal. Puede deberse a infecciones, cirugías previas o causas congénitas.
- Causas hormonales: desequilibrios en las hormonas que regulan la producción de esperma —FSH, LH, testosterona, prolactina— pueden afectar significativamente a la espermatogénesis.
- Causas genéticas: además de las ya mencionadas, existen otras alteraciones cromosómicas y mutaciones genéticas que afectan a la fertilidad masculina.
- Factores ambientales y de estilo de vida: tabaco, alcohol, exposición a tóxicos laborales, calor excesivo, estrés crónico, obesidad y uso de anabolizantes son factores modificables que impactan negativamente en la calidad del semen.
El diagnóstico: el seminograma y más allá
El primer paso en el estudio de la fertilidad masculina es el seminograma, también llamado espermograma. Es un análisis sencillo —el varón entrega una muestra de semen tras dos a cinco días de abstinencia— que permite valorar los parámetros fundamentales:
- Concentración: número de espermatozoides por mililitro de semen. Se considera normal cuando supera los 16 millones por mililitro.
- Movilidad: porcentaje de espermatozoides que se mueven progresivamente.
- Morfología: porcentaje de espermatozoides con forma normal.
- Volumen del eyaculado y otras características del semen.
Cuando el seminograma muestra alteraciones —oligozoospermia (pocos espermatozoides), astenozoospermia (mala movilidad), teratozoospermia (mala morfología) o azoospermia (ausencia total de espermatozoides)— se amplía el estudio con análisis hormonales, cariotipo, estudio de microdeleciones del cromosoma Y, ecografía testicular y, si es necesario, biopsia testicular.
La fragmentación del ADN espermático es un parámetro de gran importancia que no se valora en el seminograma estándar pero que puede explicar casos de fracasos repetidos de FIV o abortos de repetición. Existen pruebas específicas para medirla.
Tratamientos disponibles
El tratamiento de la infertilidad masculina depende de la causa identificada:
- Tratamiento médico: en causas hormonales, determinados fármacos pueden estimular la producción de esperma. La corrección del varicocele mediante cirugía también puede mejorar los parámetros seminales.
- Inseminación artificial con semen del cónyuge (IAC): en casos de oligozoospermia leve-moderada, permite concentrar los mejores espermatozoides y depositarlos directamente en el útero.
- Fecundación in vitro con ICSI: la microinyección espermática (ICSI) permite fecundar un óvulo introduciendo un único espermatozoide directamente en su interior. Es la técnica de elección cuando la calidad del semen es muy baja.
- Biopsia testicular con ICSI: cuando hay azoospermia, es posible obtener espermatozoides directamente del tejido testicular mediante biopsia (TESE o microTESE) y utilizarlos para la fecundación in vitro con ICSI.
- Donación de semen: cuando no es posible obtener espermatozoides funcionales del varón, la donación de semen es una opción eficaz.
Conclusión
La infertilidad masculina tiene solución en la mayoría de los casos. El primer paso es perder el miedo o el pudor a consultar y realizarse un estudio básico de fertilidad. Los avances en andrología y en reproducción asistida han abierto puertas que hace apenas unos años parecían cerradas para muchos hombres. En IMFER contamos con una unidad especializada en fertilidad masculina donde cada caso se estudia y trata de forma individualizada.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre infertilidad en pareja.
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