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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Cuando una pareja lleva tiempo intentando tener un hijo sin conseguirlo, una de las primeras preguntas que surge es por qué. La respuesta no siempre es sencilla, y en un porcentaje relevante de casos apunta hacia el genoma. Aproximadamente el 30% de las causas de infertilidad tanto masculina como femenina tienen un origen genético identificable: alteraciones en el número o la estructura de los cromosomas, mutaciones en genes concretos o variantes genéticas que interfieren con la función reproductiva de formas a veces sutiles y difíciles de detectar sin pruebas específicas.

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Hablar de infertilidad genética no significa condenarse a no tener hijos. Significa, en la mayoría de los casos, que existe una causa explicable sobre la que la medicina reproductiva puede actuar: con diagnóstico genético preimplantacional, con donación de gametos, con tratamientos específicos adaptados a la causa o con asesoramiento genético que permita tomar decisiones informadas. El diagnóstico genético, lejos de ser un callejón sin salida, suele abrir vías de tratamiento más precisas y eficaces.

En este artículo explicamos cuáles son las principales causas genéticas de infertilidad, tanto en mujeres como en hombres, cómo se diagnostican y qué opciones existen para quienes las padecen.

Causas genéticas de infertilidad femenina

En la mujer, los factores genéticos pueden afectar a la función ovárica, a la estructura del útero o al equilibrio hormonal que regula el ciclo reproductivo. Las más importantes son las siguientes.

El síndrome de Turner es la alteración cromosómica femenina más frecuente asociada a infertilidad. Se produce por la ausencia total o parcial de uno de los cromosomas X —el cariotipo es 45,X en su forma clásica—, lo que da lugar a una falta de desarrollo ovárico que habitualmente resulta en insuficiencia ovárica primaria y ausencia de menarquia. Aunque la mayoría de las mujeres con síndrome de Turner clásico no pueden concebir con sus propios óvulos, la donación de óvulos es una opción que ha permitido muchos embarazos exitosos.

La insuficiencia ovárica primaria (IOP), también llamada fallo ovárico prematuro, afecta aproximadamente al 1-2% de las mujeres menores de 40 años y tiene un componente genético significativo en una proporción importante de los casos. Las mutaciones en el gen FMR1 —el mismo gen implicado en el síndrome del X frágil— son la causa genética más frecuente de IOP, y pueden heredarse. Otras causas genéticas incluyen mutaciones en genes que regulan la foliculogénesis o la función del eje hipotálamo-hipófiso-ovárico.

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) tiene una fuerte base genética, aunque su herencia es compleja y multifactorial. Las hijas de mujeres con SOP tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollarlo. Las variantes genéticas asociadas afectan a genes implicados en la señalización de la insulina, la síntesis de andrógenos y la regulación del ciclo menstrual.

La endometriosis, que afecta a un 10-15% de las mujeres en edad reproductiva y es una causa frecuente de infertilidad, también tiene un componente hereditario identificable. Tener una madre o hermana con endometriosis multiplica por seis el riesgo de padecerla. Aunque aún no se ha identificado un único gen responsable, los estudios de genómica han encontrado múltiples variantes genéticas asociadas a la enfermedad.

Causas genéticas de infertilidad masculina

En el hombre, los factores genéticos son especialmente relevantes en los casos de azoospermia —ausencia total de espermatozoides en el eyaculado— y oligozoospermia severa —concentración espermática muy baja—. Aproximadamente el 15-25% de los hombres con azoospermia no obstructiva tienen una causa genética identificable.

Las microdeleciones del cromosoma Y son la causa genética de infertilidad masculina más frecuente después de las alteraciones del cariotipo. El cromosoma Y contiene regiones específicas denominadas AZFa, AZFb y AZFc, cuya integridad es esencial para la producción de espermatozoides. La deleción de cualquiera de estas regiones puede provocar azoospermia o grave oligozoospermia. Un aspecto importante desde el punto de vista clínico es que estas microdeleciones se transmiten de padres a hijos varones: los niños nacidos mediante ICSI de un padre con microdeleción del cromosoma Y la heredarán y tendrán el mismo problema de fertilidad en el futuro.

La síndrome de Klinefelter —cariotipo 47,XXY— es la alteración cromosómica más frecuente en hombres infértiles, con una prevalencia de aproximadamente 1 en 660 hombres. Se asocia habitualmente con azoospermia, aunque en algunos casos existen pequeñas áreas del testículo donde la espermatogénesis persiste. En estos pacientes, la biopsia testicular con búsqueda de espermatozoides (TESE) puede permitir la obtención de gametos para su uso en ICSI.

Las mutaciones en el gen CFTR, responsable de la fibrosis quística, tienen consecuencias específicas sobre la fertilidad masculina. Los hombres con fibrosis quística presentan azoospermia obstructiva congénita por ausencia bilateral de los conductos deferentes —la estructura que transporta los espermatozoides desde el epidídimo hasta la uretra—. Los portadores de mutaciones CFTR sin fibrosis clínica también pueden tener ausencia unilateral o bilateral de conductos deferentes con azoospermia obstructiva. En estos casos, la obtención de espermatozoides directamente del epidídimo o el testículo (MESA, PESA o TESE) permite su uso en ICSI.

Cómo se diagnostican las causas genéticas de infertilidad

El estudio genético de una persona con problemas de fertilidad se inicia habitualmente con el cariotipo, una prueba que permite visualizar el número y la estructura de los 46 cromosomas. Detecta alteraciones numéricas —como el síndrome de Turner o el de Klinefelter— y alteraciones estructurales —translocaciones, inversiones— que no serían visibles de otra forma.

Cuando el cariotipo es normal pero persisten indicios de causa genética, pueden solicitarse pruebas más específicas: estudio de microdeleciones del cromosoma Y en hombres con azoospermia u oligozoospermia severa; análisis del gen FMR1 en mujeres con insuficiencia ovárica primaria; paneles de secuenciación de nueva generación (NGS) que estudian simultáneamente cientos de genes relacionados con la infertilidad; y, en casos de abortos de repetición, estudio del cariotipo de la pareja y análisis genético del tejido abortivo.

El diagnóstico genético preimplantacional (DGP) es la herramienta más potente disponible cuando se conoce una causa genética específica: permite analizar los embriones antes de la transferencia para seleccionar aquellos que no portan la alteración genética de interés, ya sea una anomalía cromosómica numérica o una mutación monogénica concreta.

Preguntas frecuentes

Si tengo una causa genética de infertilidad, ¿puedo tener hijos propios?

Depende de la causa concreta. Muchas alteraciones genéticas que afectan a la fertilidad no impiden en absoluto tener hijos biológicos propios, especialmente con el apoyo de técnicas como la ICSI, el diagnóstico genético preimplantacional o la estimulación ovárica. En los casos en que los gametos propios no son utilizables —como en el síndrome de Turner clásico o en la azoospermia no obstructiva severa sin espermatozoides recuperables— la donación de óvulos o de esperma son alternativas que permiten tener hijos que, aunque no serán genéticamente propios de uno de los dos miembros de la pareja, sí tendrán un vínculo gestacional y emocional pleno.

¿Mis hijos heredarán mi problema de fertilidad si lo tengo de causa genética?

No siempre. Depende del tipo de alteración genética. Algunas —como las microdeleciones del cromosoma Y— se transmiten de forma directa de padre a hijo varón. Otras —como las mutaciones en un único gen recesivo— solo se manifiestan si el niño hereda dos copias alteradas, una de cada progenitor. El diagnóstico genético preimplantacional permite, en muchos casos, seleccionar embriones que no portarán la alteración, evitando su transmisión a la siguiente generación. El asesoramiento genético es fundamental para entender el riesgo de transmisión en cada caso específico.

¿Qué es el asesoramiento genético y cuándo debo pedirlo?

El asesoramiento genético es una consulta especializada con un genetista o con un especialista en medicina reproductiva con formación en genética, en la que se analiza la historia personal y familiar del paciente, se interpretan los resultados de las pruebas genéticas realizadas y se explican las implicaciones para el tratamiento de la fertilidad y para la salud de la descendencia. Debe solicitarse ante cualquier alteración detectada en el cariotipo, ante resultados positivos en estudios de genes específicos, ante antecedentes familiares de enfermedades genéticas o ante abortos de repetición de causa no explicada.

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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