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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

El nacimiento de un bebé es uno de los eventos más estudiados, retratados y celebrados de la historia humana. Y sin embargo, sigue siendo un proceso lleno de matices sorprendentes que escapan al conocimiento popular. Más allá de las cifras de peso y altura con las que se anuncia la llegada de un recién nacido, el parto y el nacimiento esconden una riqueza biológica, evolutiva y clínica que merece ser conocida.

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Desde los mecanismos hormonales que desencadenan el trabajo de parto hasta las características únicas de los recién nacidos humanos en comparación con otras especies, pasando por los datos estadísticos más llamativos de los paritorios de todo el mundo, este artículo reúne algunas de las curiosidades más fascinantes sobre el momento en que un nuevo ser humano llega al mundo.

No se trata de trivialidades: muchas de estas realidades tienen implicaciones directas sobre cómo se gestiona el parto, cómo se cuida al recién nacido y cómo se interpreta la experiencia del nacimiento tanto desde el punto de vista médico como desde el de la familia que aguarda.

La biología del parto: un proceso de una complejidad extraordinaria

El inicio del trabajo de parto es uno de los procesos fisiológicos más complejos y menos comprendidos de la medicina. Durante décadas se creyó que era el feto quien «daba la señal» de que estaba listo para nacer, y la ciencia actual respalda parcialmente esta idea: las células pulmonares fetales, cuando alcanzan la madurez suficiente, liberan una proteína que activa la respuesta inflamatoria en el útero, desencadenando las contracciones.

  • La oxitocina, la hormona del vínculo: La oxitocina, producida en el hipotálamo y liberada por la hipófisis, es el principal agente hormonal del trabajo de parto. No solo estimula las contracciones uterinas: también juega un papel crucial en el vínculo afectivo entre madre e hijo tras el nacimiento. Por eso se la llama a veces «la hormona del amor». Su uso farmacológico para inducir o acelerar el parto es una de las intervenciones obstétricas más frecuentes.
  • El dolor del parto y las endorfinas: El dolor de las contracciones estimula la liberación de endorfinas, los opioides endógenos del organismo. Estos neurotransmisores no solo alivian el dolor, sino que contribuyen al estado de alerta y euforia que muchas mujeres describen tras el parto. La analgesia epidural interrumpe este ciclo, lo que explica por qué algunas mujeres que dan a luz sin epidural refieren una experiencia paradójicamente más intensa pero también más «completa».
  • El meconio: el primer intestino fetal: Durante las semanas finales del embarazo, el intestino del feto acumula meconio, una sustancia oscura y viscosa compuesta por células epiteliales, lanugo (vello fetal), moco, bilis y líquido amniótico deglutido. Es la primera deposición del recién nacido, y su expulsión durante el embarazo puede ser una señal de sufrimiento fetal.

Los recién nacidos: una especie extraordinariamente inmadura

Los bebés humanos nacen en un estado de inmadurez neurológica sin paralelo en el reino animal. Un potro camina a las horas de nacer; un oso polar tiene ya un pelaje que lo protege del frío ártico; un delfín nada desde el primer instante. Un recién nacido humano, en cambio, es completamente dependiente para todas sus funciones básicas durante meses.

Esta «inmadurez» no es un defecto evolutivo, sino una adaptación al estrecho canal del parto. El cerebro humano creció tanto a lo largo de la evolución que si los bebés nacieran con el grado de madurez neurológica de otros primates, sus cabezas serían demasiado grandes para atravesar la pelvis materna. Los humanos «nacemos prematuramente» en términos comparativos, y completamos gran parte del desarrollo neurológico fuera del útero.

Este periodo de dependencia prolongada tiene una consecuencia social fundamental: requiere cuidados intensivos y continuados, lo que ha favorecido el desarrollo de vínculos afectivos fuertes, estructuras familiares y redes de apoyo comunitario. La «inmadurez» del bebé humano es, en parte, lo que nos hace profundamente sociales.

Algunas curiosidades sobre los recién nacidos:

  • Los recién nacidos tienen aproximadamente 270-300 huesos, más que los adultos (206), porque muchos cartílagos todavía no se han osificado y algunas estructuras óseas aún no se han fusionado.
  • Los bebés nacen sin rótulas (cartílagos en las rodillas); estas no se osifican completamente hasta los 3-5 años.
  • Los recién nacidos pueden tragar y respirar simultáneamente, una habilidad que los adultos pierden. Esto facilita la lactancia continua sin riesgo de asfixia.
  • El sentido más desarrollado al nacer es el olfato. Los recién nacidos reconocen el olor de su madre desde el primer día, lo que facilita la orientación hacia el pecho y el establecimiento del vínculo.

Datos estadísticos sorprendentes del parto en el mundo

El parto es un evento universal, pero su epidemiología encierra datos que sorprenden incluso a los profesionales de la salud:

  • Cada año nacen en el mundo aproximadamente 140 millones de bebés, lo que equivale a unos 4,4 nacimientos por segundo.
  • El martes es el día de la semana con más nacimientos en muchos países occidentales, en parte por la programación de partos inducidos y cesáreas en días laborables.
  • El mes de septiembre concentra el mayor número de nacimientos en el hemisferio norte, lo que sugiere un pico de concepciones alrededor de las festividades navideñas de diciembre.
  • La tasa de cesáreas ha superado el 40 % en algunos países de América Latina y el 30 % en España, muy por encima del 10-15 % que la OMS considera apropiado desde el punto de vista de los resultados de salud materno-neonatal.
  • Los partos gemelares representan aproximadamente el 1,6 % de todos los nacimientos a nivel global, aunque esta cifra ha aumentado con el uso de TRA, que favorecen la transferencia de múltiples embriones.

Preguntas frecuentes sobre el parto y el nacimiento

¿Es cierto que los bebés nacidos por cesárea tienen más riesgo de alergias y enfermedades autoinmunes?

Existe evidencia epidemiológica que asocia el nacimiento por cesárea con un riesgo ligeramente aumentado de ciertas enfermedades alérgicas, asma, diabetes tipo 1 y enfermedad inflamatoria intestinal. La hipótesis más aceptada es que los bebés nacidos por parto vaginal son colonizados por la microbiota del canal del parto (rica en Lactobacillus y otras bacterias beneficiosas), mientras que los nacidos por cesárea reciben principalmente bacterias del entorno hospitalario. Esta diferencia en la colonización microbiana inicial podría influir en el desarrollo del sistema inmune. Dicho esto, el impacto individual es pequeño y en ningún caso supone una contraindicación de la cesárea cuando está médicamente indicada.

¿Qué significa que un bebé nazca «a término»?

Se considera parto a término el que se produce entre las semanas 37 y 42 de gestación (contadas desde la fecha de la última regla). Los partos antes de la semana 37 se clasifican como prematuros (con distintos grados de prematuridad según la semana). Los que se producen entre las semanas 37-38+6 se denominan «término precoz» y tienen un riesgo ligeramente mayor de complicaciones neonatales que los partos de término completo (39-40 semanas). Por eso, las guías actuales desaconsejan la inducción electiva antes de la semana 39 sin indicación médica.

¿Puede elegirse el día del parto sin indicación médica?

Legalmente, en España, la inducción del parto sin indicación clínica no es una práctica recomendada antes de la semana 41. La libertad de elección del momento del parto tiene límites médicos y éticos bien establecidos. Cuando existe indicación (embarazo prolongado, restricción del crecimiento, preeclampsia, etc.), la inducción es una intervención segura y protectora. Cuando no existe indicación, los riesgos de una inducción innecesaria —parto más largo, mayor tasa de cesárea de emergencia, riesgo neonatal— superan los posibles beneficios de la comodidad logística.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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