La criopreservación de tejido ovárico es una de las técnicas más innovadoras y prometedoras en el campo de la medicina reproductiva. Aunque su uso clínico principal es la preservación de la fertilidad en mujeres que van a recibir tratamientos oncológicos potencialmente dañinos para los ovarios, en los últimos años ha surgido un debate científico y ético sobre si esta técnica podría utilizarse también para retrasar la menopausia en mujeres sanas que desean preservar su función ovárica durante más años. Las implicaciones son amplias y merece la pena analizarlas con rigor.
En qué consiste la criopreservación de tejido ovárico
La criopreservación de tejido ovárico es una técnica quirúrgica relativamente sencilla que se realiza mediante laparoscopia, con una hospitalización breve y una recuperación rápida. Consiste en extraer una parte de la corteza del ovario —donde se encuentran concentrados los folículos primordiales, que son los «depósitos» de óvulos inmaduros de reserva— y someterla a un proceso de criopreservación para su almacenamiento indefinido a temperaturas de -196ºC en nitrógeno líquido.
Cuando la mujer desea o necesita recuperar su función reproductiva u hormonal, el tejido ovárico puede ser reimplantado mediante una nueva intervención laparoscópica en el mismo ovario del que fue extraído, en el ovario contralateral, o en otras localizaciones del organismo (como el antebrazo o el abdomen). En la gran mayoría de los casos, el tejido reimplantado recupera su función en un plazo de tres a seis meses, produciendo óvulos y hormonas ováricas durante un período variable que puede oscilar entre algunos meses y varios años.
Hasta la fecha, se han registrado en todo el mundo más de 130 nacidos vivos gracias a esta técnica, y varios cientos de mujeres han recuperado su función ovárica natural —y con ella, la producción hormonal cíclica— tras el reimplante de tejido ovárico criopreservado. Los resultados son especialmente buenos cuando el tejido fue extraído cuando la mujer era joven y tenía una buena reserva ovárica.
¿Puede la criopreservación ovárica retrasar la menopausia en mujeres sanas?
En 2019, un grupo de investigadores daneses liderado por la doctora Kirsten Tryde Macklon publicó en la revista The Lancet los resultados de un estudio en el que reimplantaban tejido ovárico criopreservado en mujeres sanas que habían llegado a la menopausia de forma natural. Los resultados mostraron que el tejido reimplantado recuperaba su función en la gran mayoría de los casos, restaurando temporalmente la producción hormonal cíclica y, en algunos casos, la menstruación.
Estos resultados han generado un intenso debate en la comunidad científica y bioética. Desde el punto de vista técnico, la posibilidad de «retrasar» la menopausia mediante la extracción y posterior reimplante de tejido ovárico parece biológicamente viable. Sin embargo, las implicaciones éticas, prácticas y sanitarias son complejas.
En primer lugar, someter a una mujer sana a una intervención quirúrgica —aunque sea de baja complejidad— conlleva siempre un riesgo, por pequeño que sea, que debe ser justificado por un beneficio claro. En segundo lugar, los síntomas de la menopausia pueden ser tratados de forma efectiva y segura mediante la terapia hormonal sustitutiva sin necesidad de intervención quirúrgica. En tercer lugar, la duración de la función restaurada por el tejido reimplantado es variable e impredecible, lo que limita su utilidad práctica como estrategia de «anti-envejecimiento» ovárico.
No obstante, hay una población específica que sí puede beneficiarse claramente de esta aplicación: las mujeres diagnosticadas con insuficiencia ovárica prematura (menopausia antes de los 40 años) que desean recuperar su función hormonal natural. En estos casos, el reimplante de tejido ovárico criopreservado puede restaurar los niveles de estrógenos y progesterona de forma más fisiológica que la terapia hormonal sustitutiva, con beneficios potenciales para la salud ósea, cardiovascular y el bienestar general.
Consideraciones sobre seguridad y futuro de la técnica
Uno de los aspectos de seguridad que deben tenerse en cuenta en la criopreservación de tejido ovárico es el riesgo teórico de reimplantar células malignas junto con el tejido ovárico en el caso de pacientes oncológicas. Este riesgo varía enormemente según el tipo de cáncer y es especialmente relevante en leucemias y otros tumores hematológicos. Para reducirlo, se están desarrollando técnicas que permiten madurar in vitro los folículos extraídos del tejido ovárico sin necesidad de reimplantar el tejido, eliminando el riesgo de reintroducción de células tumorales.
La investigación en este campo avanza rápidamente, y es previsible que en los próximos años se desarrollen protocolos más estandarizados, técnicas de criopreservación más eficaces y mayor evidencia sobre los resultados a largo plazo tanto en fertilidad como en función hormonal.
Conclusión
La criopreservación de tejido ovárico es hoy una técnica establecida para la preservación de la fertilidad en contextos oncológicos, con resultados clínicos que avalan su eficacia. Su aplicación para retrasar la menopausia en mujeres sanas está todavía en fase de debate científico y ético, pero su potencial es innegable. Si estás considerando preservar tu fertilidad o tienes dudas sobre la menopausia prematura, un especialista puede orientarte sobre las opciones más adecuadas para tu situación.
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