La infertilidad es un problema que afecta a un número creciente de parejas en todo el mundo, y contrariamente a lo que muchos creen, en aproximadamente la mitad de los casos el origen se encuentra en el factor masculino. España no es una excepción: los estudios realizados en nuestro país indican que una proporción significativa de los hombres en edad reproductiva presenta parámetros seminales por debajo de los valores considerados normales por la Organización Mundial de la Salud. Comprender las causas de la infertilidad masculina es fundamental para poder abordarla con eficacia.
Causas médicas y biológicas de la infertilidad masculina
La infertilidad masculina puede tener múltiples orígenes, y en muchos casos los factores se combinan entre sí:
- Varicocele: la dilatación de las venas del escroto es la causa tratable más frecuente de infertilidad masculina. Eleva la temperatura testicular y altera la producción de espermatozoides.
- Alteraciones hormonales: niveles inadecuados de testosterona, FSH o LH pueden comprometer la espermatogénesis. Pueden deberse a problemas hipofisarios, hipotalámicos o testiculares.
- Infecciones: ciertas infecciones de transmisión sexual —como la clamidiasis o la gonorrea— pueden dañar el epidídimo o los conductos deferentes y reducir la calidad seminal si no se tratan a tiempo.
- Alteraciones genéticas: el síndrome de Klinefelter (47,XXY), las microdeleciones del cromosoma Y o las translocaciones cromosómicas son causas genéticas de infertilidad masculina grave, frecuentemente asociadas a azoospermia.
- Criptorquidia: el descenso incompleto de los testículos al escroto durante el desarrollo fetal puede afectar a la producción de espermatozoides si no se corrige quirúrgicamente en la infancia.
- Obstrucciones del tracto seminal: pueden ser congénitas —como la agenesia de los conductos deferentes, frecuente en portadores de fibrosis quística— o adquiridas tras infecciones o cirugías.
Factores del estilo de vida que afectan a la fertilidad masculina
Además de las causas médicas, existen numerosos factores relacionados con los hábitos de vida que tienen un impacto demostrado sobre la calidad del semen:
- El tabaco: fumar reduce la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides y aumenta el daño en el ADN espermático. El efecto es dosis-dependiente: a mayor consumo, mayor deterioro.
- El alcohol: el consumo habitual de alcohol, especialmente en cantidades elevadas, altera la producción hormonal y deteriora la calidad del semen.
- El calor: la producción de espermatozoides requiere una temperatura ligeramente inferior a la corporal. El uso frecuente de ropa interior muy ajustada, saunas o baños muy calientes puede elevar la temperatura escrotal y reducir la espermatogénesis.
- El sobrepeso: la obesidad altera el equilibrio hormonal, aumenta la temperatura escrotal por el exceso de tejido adiposo y se asocia a menor calidad seminal.
- El estrés crónico: los niveles elevados de cortisol interfieren con la producción de testosterona y pueden alterar la función reproductiva masculina.
- La exposición a tóxicos: pesticidas, disolventes orgánicos, metales pesados y otras sustancias químicas presentes en determinados entornos laborales o domésticos pueden actuar como disruptores endocrinos y dañar la producción de espermatozoides.
- Los medicamentos: algunos fármacos de uso común, como los anabolizantes, los antiepilépticos o ciertos antibióticos, pueden afectar temporalmente o de forma permanente a la fertilidad masculina.
La edad y la fertilidad masculina
Aunque el envejecimiento reproductivo es más evidente en las mujeres, los hombres también experimentan una reducción progresiva de la calidad del semen con la edad. A partir de los 40-45 años, se observa una disminución en la concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides, así como un aumento en la fragmentación del ADN espermático. Esto se traduce en mayores dificultades para concebir y en un mayor riesgo de ciertas condiciones genéticas en los hijos.
Conclusión
La infertilidad masculina tiene múltiples causas, muchas de ellas modificables con cambios en el estilo de vida y tratamiento médico adecuado. Ante la sospecha de un problema de fertilidad, el primer paso es realizar un seminograma completo y, si es necesario, un estudio más exhaustivo con el urólogo andrológico y el especialista en reproducción. Un diagnóstico precoz abre la puerta a más y mejores opciones de tratamiento.
Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre infertilidad en pareja.
¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
También puede interesarte: FSH y LH en FIV: mejor tasa de embarazo en mujeres mayores de 35 y Hormonas sexuales en hombres y mujeres: lo que compartimos y….
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios