Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- La luz, la melatonina y el eje reproductivo
- El calor y su impacto en la calidad espermática
- Vitamina D, estacionalidad y función reproductiva
- Preguntas frecuentes sobre estacionalidad y fertilidad
- ¿Es mejor hacer la FIV en primavera o en otoño?
- ¿Debería mi pareja evitar el calor intenso antes de la muestra de semen?
- ¿Tiene sentido tomar suplementos de vitamina D si voy a hacer FIV?
¿Importa el momento del año en que se realiza una fecundación in vitro? Es una pregunta que muchas parejas en tratamiento se hacen, a veces en voz alta y a veces simplemente rumiando en silencio. La intuición popular lleva siglos asociando la primavera con el amor y la fertilidad, y el invierno con la recogida y el reposo. Pero, ¿hay alguna base científica para estas ideas?
En los últimos años, varios grupos de investigación han analizado si los cambios estacionales —variaciones en la duración del día, la temperatura ambiental, la exposición solar y los ritmos hormonales asociados— pueden influir en los resultados de los tratamientos de reproducción asistida. Los hallazgos son interesantes, aunque todavía no permiten afirmar con certeza que existe una «mejor época del año» para someterse a un tratamiento.
Lo que sí está claro es que ciertos factores asociados a las estaciones —el calor excesivo, la vitamina D, el melatonina, el estrés oxidativo— tienen efectos documentados sobre la calidad de los gametos y la función reproductiva. Comprender estos mecanismos puede ayudar a tomar decisiones más informadas, tanto a los pacientes como a los equipos médicos.
La luz, la melatonina y el eje reproductivo
La cantidad de luz solar que recibimos cada día es uno de los reguladores más potentes de nuestros ritmos biológicos. El eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, que controla la producción de hormonas reproductivas (FSH, LH, estrógenos, progesterona, testosterona), es sensible a los ciclos luz-oscuridad a través de la glándula pineal y la melatonina.
En mamíferos con reproducción estacional marcada —ovejas, ciervos, zorros—, la melatonina actúa como señal temporal que sincroniza la época de celo con las condiciones ambientales más favorables para la supervivencia de las crías. Los humanos somos mucho menos sensibles a estas señales estacionales que otros mamíferos, pero no estamos completamente desconectados de ellas.
Varios estudios han encontrado variaciones estacionales en los niveles de FSH, LH y testosterona en hombres, con valores ligeramente más altos en otoño y primavera. En mujeres, algunos trabajos han observado diferencias en la respuesta a la estimulación ovárica según la estación, aunque los resultados son inconsistentes entre estudios.
El calor y su impacto en la calidad espermática
De todos los factores estacionales, el que cuenta con evidencia más sólida es el efecto del calor sobre la espermatogénesis. Los testículos necesitan una temperatura entre 2 y 4 grados Celsius por debajo de la temperatura corporal central para producir espermatozoides de manera óptima. Esta es la razón por la que los testículos están situados fuera del abdomen, en el escroto.
El calor excesivo —ya sea ambiental o producido por el comportamiento (baños calientes, ropa ajustada, trabajo con ordenador portátil sobre el regazo)— puede alterar temporalmente la espermatogénesis. Dado que el ciclo completo de producción de un espermatozoide dura aproximadamente 72 días, los efectos negativos del calor intenso durante el verano pueden manifestarse en análisis de semen realizados 2-3 meses después.
Un estudio publicado en la revista Fertility and Sterility analizó más de 6.000 muestras de semen recogidas a lo largo de varios años y encontró que la concentración espermática y la movilidad progresiva eran significativamente peores en muestras obtenidas en verano y al principio del otoño, en comparación con las obtenidas en invierno y primavera. Aunque estas diferencias no impiden la concepción asistida, sí pueden influir en los resultados en casos de factor masculino severo.
Vitamina D, estacionalidad y función reproductiva
La vitamina D, sintetizada en la piel por exposición solar, ha emergido en los últimos años como un factor con potencial impacto sobre la fertilidad. Sus receptores están presentes en ovarios, útero, placenta y testículos, lo que sugiere un papel funcional en la reproducción.
Varios estudios observacionales han encontrado asociación entre niveles adecuados de vitamina D y mejores resultados en FIV: mayor tasa de implantación, menor riesgo de aborto y mayor tasa de nacido vivo. En hombres, niveles suficientes de vitamina D se asocian con mejor movilidad espermática.
Dado que los niveles de vitamina D son más bajos en invierno —especialmente en latitudes altas— y más altos al final del verano, esta variable podría contribuir a explicar algunas de las diferencias estacionales observadas en los resultados de FIV. Sin embargo, la suplementación sistemática con vitamina D en pacientes con niveles suficientes no ha demostrado mejorar los resultados reproductivos. La suplementación sí está justificada en pacientes con deficiencia documentada.
Preguntas frecuentes sobre estacionalidad y fertilidad
¿Es mejor hacer la FIV en primavera o en otoño?
No existe evidencia suficiente para recomendar un inicio de tratamiento en una estación concreta. La mayoría de los factores estacionales que pueden influir en la fertilidad (calor, vitamina D, melatonina) tienen un impacto modesto y variable entre individuos. Lo más importante es comenzar el tratamiento en el momento médicamente más adecuado para cada paciente, en función de su reserva ovárica, su historia clínica y su situación personal. La planificación con el equipo médico es más relevante que la estación del año.
¿Debería mi pareja evitar el calor intenso antes de la muestra de semen?
Es una recomendación razonable en las semanas previas a la recogida de semen para FIV o para un espermiograma de control. Evitar baños calientes prolongados, saunas, ropa interior muy ajustada y el calor directo sobre la zona inguinal durante 2-3 meses antes del estudio puede contribuir a obtener una muestra en mejores condiciones. Este consejo cobra especial relevancia en hombres con factores de riesgo previos (varicocele, antecedentes de criptorquidia, parámetros espermáticos en el límite).
¿Tiene sentido tomar suplementos de vitamina D si voy a hacer FIV?
Lo primero es determinar si existe deficiencia. Muchas personas en España tienen niveles de vitamina D subóptimos, especialmente en invierno y en zonas de interior. Un análisis de sangre sencillo permite saberlo. Si existe deficiencia (niveles de 25-OH vitamina D inferiores a 20 ng/ml), la suplementación está justificada tanto por su impacto potencial en la fertilidad como por sus efectos sobre la salud general. Si los niveles son adecuados, la suplementación adicional no ha demostrado beneficio reproductivo.
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3 Comentarios
Que curioso, jamas me lo habría imaginado.
Increíble los factores externos que pueden llegar a tener influencia sobre temas como la reproducción asistida.
Jamás hubiese pensado que el tiempo puede influir en la reproducción asistida. Si quieres saber sobre más temas relacionados con la reproducción asistida y las clínicas que lo realizan puedes visitar: http://www.clinicasfertilidad.com