La fertilidad humana es el resultado de la interacción de múltiples factores. Algunos son genéticos y estructurales, difíciles de modificar. Otros dependen del estilo de vida y los hábitos cotidianos, y sobre ellos sí podemos actuar. Conocer cuáles son y cómo influyen es el primer paso para optimizar las posibilidades de concebir.
Factores físicos y médicos
Las causas orgánicas de infertilidad son las más conocidas: alteraciones ováricas (síndrome de ovario poliquístico, fallo ovárico), endometriosis, obstrucción tubárica, miomas uterinos, alteraciones del semen o causas genéticas. Estas causas requieren estudio y tratamiento específico por parte de un especialista en reproducción.
El peso corporal y la fertilidad
Tanto la obesidad como el bajo peso corporal interfieren con la función hormonal y pueden alterar la ovulación y la calidad espermática. El Índice de Masa Corporal (IMC) óptimo para la función reproductiva se sitúa entre 20 y 25. Antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida, en IMFER valoramos el IMC de ambos miembros de la pareja y, cuando es necesario, recomendamos un abordaje nutricional previo al ciclo.
Tabaco, alcohol y fertilidad
El tabaco es uno de los factores modificables con mayor impacto demostrado sobre la fertilidad. Puede reducir hasta un 50% las posibilidades de gestación, afectando tanto a la función hormonal femenina como a la calidad espermática masculina. La pérdida de fertilidad asociada al tabaquismo puede revertirse en aproximadamente un año tras dejarlo.
El alcohol también tiene efectos negativos documentados. Un consumo diario de dos o tres bebidas alcohólicas en mujeres multiplica por 1,6 el riesgo de infertilidad. En varones, el alcohol puede reducir los niveles de testosterona y alterar la espermatogénesis.
El estrés y su relación con la infertilidad
La relación entre estrés e infertilidad es bidireccional. El estrés crónico puede afectar al eje hipotálamo-hipofisario y reducir la ovulación hasta un 20% en algunos estudios. A su vez, el propio proceso de buscar el embarazo genera estrés, creando un ciclo difícil de romper. Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres en tratamiento de reproducción asistida presenta síntomas de ansiedad o depresión.
Por eso el apoyo psicológico especializado forma parte de nuestra atención en IMFER. No como un complemento opcional, sino como un componente esencial del tratamiento.
La edad como factor determinante
La edad es el predictor más potente de la fertilidad femenina. A partir de los 30 años, las probabilidades de concepción natural por ciclo empiezan a disminuir. A los 35, ese descenso se acelera. A los 40, la tasa de embarazo por ciclo con óvulos propios puede ser menor del 10% en tratamientos de FIV.
Consulta nuestra guía sobre infertilidad en pareja para más información sobre diagnóstico y tratamiento.
¿Tienes dudas sobre este tema? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
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Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



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