La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) lleva años alertando sobre un problema que, durante décadas, estuvo fuera del radar de la medicina reproductiva: la exposición cotidiana a sustancias químicas puede interferir con el sistema hormonal y comprometer la fertilidad de hombres y mujeres. No se trata de una exposición industrial puntual, sino del contacto continuado con productos de uso común.
Estas sustancias se denominan disruptores endocrinos (o alteradores hormonales), y su presencia en envases de plástico, pesticidas agrícolas, productos de cosmética y materiales de construcción las convierte en un riesgo difuso pero real para la salud reproductiva.
¿Qué son los disruptores endocrinos?
Un disruptor endocrino es cualquier sustancia química exógena que interfiere con la síntesis, secreción, transporte, metabolismo, acción o eliminación de las hormonas naturales del organismo. Al «confundir» al sistema endocrino, pueden actuar como hormonas artificiales, bloquear receptores hormonales o alterar los niveles naturales de estrógenos, testosterona y otras hormonas clave para la reproducción.
Entre los más estudiados se encuentran:
- Bisfenol A (BPA): presente en plásticos duros, recubrimientos interiores de latas y tickets de caja. Se ha asociado con alteraciones en la ovulación, peor respuesta ovárica en FIV y reducción de la calidad espermática
- Ftalatos: plastificantes usados en PVC, juguetes, cosméticos y pinturas. En hombres se asocian con menor concentración y movilidad espermática; en mujeres, con alteraciones del ciclo menstrual
- Pesticidas organoclorados: aunque muchos están prohibidos en Europa, persisten en el suelo y en la cadena alimentaria. Se han relacionado con endometriosis, síndrome de ovario poliquístico y subfertilidad masculina
- Parabenos: conservantes en cosméticos y productos de higiene personal con actividad estrogénica débil pero acumulable
- PFAS (sustancias per y polifluoroalquiladas): presentes en sartenes antiadherentes, embalajes alimentarios impermeables y textiles técnicos; se acumulan en el organismo durante años
Evidencia científica sobre su impacto en la fertilidad
La investigación sobre disruptores endocrinos y reproducción ha crecido enormemente en los últimos 15 años. Los hallazgos más consistentes incluyen:
- Mujeres con niveles más altos de BPA en orina producen menos óvulos en estimulación ovárica y tienen peores tasas de implantación en FIV (estudios de la Escuela de Salud Pública de Harvard)
- La exposición prenatal a ftalatos se asocia con alteraciones en el desarrollo reproductivo masculino, incluyendo criptorquidia e hipospadias
- Trabajadores en entornos con alta exposición a pesticidas muestran parámetros seminales significativamente peores que la población general
- Las mujeres con diagnóstico de endometriosis tienen niveles más elevados de ciertos pesticidas organoclorados en sangre que las mujeres sin la enfermedad
Es importante matizar que los estudios observacionales no prueban causalidad directa: las personas más expuestas a estos químicos también suelen tener otros factores de riesgo. Sin embargo, la acumulación de evidencia es suficientemente consistente para que las principales sociedades de ginecología y medicina reproductiva recomienden reducir la exposición cuando sea posible.
¿Cómo reducir la exposición a disruptores endocrinos en la vida cotidiana?
Eliminar completamente estos compuestos no es realista en el mundo moderno, pero sí es posible reducir significativamente la carga de exposición:
- Sustituir recipientes de plástico por vidrio o acero inoxidable para almacenar y calentar alimentos
- Optar por cosméticos y productos de higiene con ingredientes más simples, evitando parabenos y ftalatos en la lista INCI
- Consumir frutas y verduras ecológicas especialmente en los productos más cargados de pesticidas (fresas, manzanas, pimientos, espinacas)
- Ventilar bien el hogar y evitar el uso de ambientadores sintéticos y productos de limpieza con fragancias artificiales intensas
- Evitar calentar comida en envases de plástico en el microondas
La evidencia sugiere que la exposición elevada a algunos disruptores como el BPA puede reducir la respuesta ovárica a la estimulación y empeorar las tasas de implantación. Si vas a iniciar un tratamiento de reproducción asistida, tiene sentido revisar la exposición a estos compuestos en los meses previos, aunque no existen guías clínicas con recomendaciones específicas cuantificadas aún.
Existen análisis de orina y sangre que miden metabolitos de algunos disruptores (BPA, ftalatos, parabenos), aunque no están dentro del estudio estándar de fertilidad. Su utilidad clínica en el contexto de la reproducción asistida es aún objeto de investigación. Si tienes preocupación por la exposición ambiental, coméntalo con tu especialista para valorar si tiene sentido en tu caso.
Si tienes dudas sobre cómo los factores ambientales pueden influir en tu fertilidad o en tu tratamiento, los especialistas de IMFER pueden orientarte. Consulta también nuestra guía sobre infertilidad en pareja para más información sobre causas y diagnóstico.
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Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



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