Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- Cómo afectan los tratamientos oncológicos a la fertilidad
- Técnicas de preservación de la fertilidad disponibles antes del tratamiento
- Cómo se coordina el proceso entre oncología y reproducción asistida
- Preguntas frecuentes sobre fertilidad y cáncer
- ¿Cuánto tiempo hay que esperar tras el tratamiento oncológico para intentar un embarazo?
- ¿El embarazo tras el cáncer aumenta el riesgo de recaída?
- ¿Los hijos nacidos con gametos preservados antes del tratamiento oncológico tienen mayor riesgo de malformaciones?
Recibir un diagnóstico de cáncer es una de las experiencias más impactantes que puede vivir una persona. En ese momento, la prioridad absoluta es, comprensiblemente, combatir la enfermedad. Sin embargo, para muchos pacientes jóvenes —aquellos que aún no han completado su deseo reproductivo o que simplemente no han descartado la posibilidad de tener hijos en el futuro— existe un segundo frente de preocupación que no siempre recibe la atención que merece: el impacto de los tratamientos oncológicos sobre la fertilidad.
La quimioterapia, la radioterapia y la cirugía oncológica pueden dañar de forma temporal o permanente la capacidad reproductiva, tanto en mujeres como en hombres. El daño depende del tipo de tratamiento, la dosis administrada, la localización de la radiación y la edad del paciente. Lo que la medicina reproductiva ofrece en este contexto es una ventana de oportunidad: antes de comenzar el tratamiento oncológico, en muchos casos existe tiempo suficiente para preservar gametos o embriones, manteniendo abierta la posibilidad de ser padres una vez superada la enfermedad.
Ser padre o madre tras el cáncer es una realidad para muchas personas. Las técnicas de oncofertilidad —la especialidad que une oncología y medicina reproductiva— han avanzado enormemente en los últimos veinte años, y hoy existen opciones eficaces para la mayoría de los pacientes que se plantean su futuro reproductivo antes de iniciar el tratamiento. La clave está en actuar a tiempo y en coordinación entre oncólogos y especialistas en reproducción asistida.
Cómo afectan los tratamientos oncológicos a la fertilidad
Los efectos de los tratamientos contra el cáncer sobre la fertilidad son bien conocidos y dependen de varios factores:
- Quimioterapia: Los agentes alquilantes (ciclofosfamida, busulfán, melfalán) son los más gonadotóxicos, es decir, los que mayor daño causan a los ovarios y los testículos. Pueden provocar insuficiencia ovárica prematura en las mujeres —con desaparición de la reserva ovárica— y azoospermia temporal o permanente en los hombres. El daño depende de la dosis acumulada y de la edad de la paciente en el momento del tratamiento.
- Radioterapia: La radiación sobre el campo pélvico o abdominal puede dañar directamente los ovarios (en las mujeres) o los testículos (en los hombres). La radiación craneal a altas dosis puede afectar el eje hipotálamo-hipófisis-gónada, alterando la producción de hormonas necesarias para la reproducción.
- Cirugía oncológica: La extirpación de ovarios, útero, testículos o estructuras adyacentes puede afectar directamente a la fertilidad. En algunos casos, técnicas quirúrgicas que preservan el tejido gonadal son posibles cuando la extensión del tumor lo permite.
No todos los tratamientos son igualmente dañinos para la fertilidad, y no todos los pacientes quedarán estériles tras el tratamiento. Sin embargo, dado que la infertilidad inducida por el tratamiento oncológico es irreversible en muchos casos, la preservación de la fertilidad antes de comenzar es la estrategia más prudente.
Técnicas de preservación de la fertilidad disponibles antes del tratamiento
La oncofertilidad dispone de un arsenal de técnicas adaptadas a la situación de cada paciente:
- Criopreservación de semen (varones): Es el método más sencillo, rápido y eficaz disponible para los hombres. Puede realizarse en uno o dos días, no requiere preparación hormonal previa y ofrece excelentes resultados. Es la técnica recomendada para todos los varones en edad reproductiva que van a someterse a cualquier tratamiento oncológico con riesgo gonadotóxico, independientemente de si tienen pareja o no y de si el deseo reproductivo es inmediato o futuro.
- Vitrificación de ovocitos (mujeres sin pareja o sin deseo de crear embriones): Consiste en estimular los ovarios para obtener múltiples óvulos maduros, que son luego vitrificados (congelados ultrarrápidamente) para su uso futuro. Requiere aproximadamente entre 10 y 14 días de tratamiento hormonal y una punción ovárica bajo sedación. Puede iniciarse en cualquier momento del ciclo menstrual gracias a los protocolos de estimulación de inicio aleatorio.
- Vitrificación de embriones (mujeres con pareja masculina): Los óvulos obtenidos se fecundan con el semen de la pareja, creando embriones que se vitrifican. Ofrece tasas de supervivencia algo superiores a las de los ovocitos aislados y puede realizarse en el mismo tiempo que la vitrificación de ovocitos.
- Criopreservación de tejido ovárico: Es la única opción disponible cuando no hay tiempo suficiente para un ciclo de estimulación ovárica, o en niñas prepúberes que aún no pueden someterse a estimulación. Consiste en la extirpación quirúrgica laparoscópica de una pequeña porción del cortex ovárico, que se vitrifíca y puede reimplantarse una vez superado el cáncer. Ya han nacido en el mundo más de 200 bebés gracias a esta técnica.
- Transposición ovárica (ooforopexia): En pacientes que van a recibir radioterapia pélvica, los ovarios pueden desplazarse quirúrgicamente fuera del campo de irradiación para reducir el daño. Es una técnica complementaria que no conserva los óvulos pero puede preservar la función ovárica.
Cómo se coordina el proceso entre oncología y reproducción asistida
El tiempo entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento oncológico varía según el tipo de cáncer, pero en la mayoría de los casos existe una ventana de entre dos y cuatro semanas. Esta ventana es suficiente para completar un ciclo de estimulación ovárica y preservar ovocitos o embriones. La coordinación entre el oncólogo y el especialista en reproducción asistida es, por tanto, un factor crítico.
En IMFER contamos con un protocolo de oncofertilidad que permite iniciar el proceso de preservación de forma urgente, habitualmente en menos de 48-72 horas desde la derivación del oncólogo. Nuestro equipo trabaja en coordinación con los servicios de oncología de los principales hospitales de la región para asegurar que ningún paciente que quiera preservar su fertilidad lo haga sin haber valorado sus opciones reproductivas.
Preguntas frecuentes sobre fertilidad y cáncer
¿Cuánto tiempo hay que esperar tras el tratamiento oncológico para intentar un embarazo?
La recomendación general es esperar entre uno y dos años tras la finalización del tratamiento antes de intentar un embarazo, tanto para minimizar el riesgo de recaída como para dar tiempo al organismo a recuperarse de los efectos del tratamiento. No obstante, el período de espera recomendado varía según el tipo de cáncer, el estadio y el tratamiento recibido. La decisión debe tomarse siempre de forma conjunta con el oncólogo y el especialista en reproducción asistida, valorando individualmente los riesgos y beneficios.
¿El embarazo tras el cáncer aumenta el riesgo de recaída?
Para la mayoría de los tipos de cáncer, el embarazo posterior no aumenta el riesgo de recaída. Existen estudios a largo plazo, especialmente en cáncer de mama, que muestran que el embarazo tras la superación de la enfermedad no empeora el pronóstico en mujeres que han completado el tratamiento. En canceres hormono-dependientes, la decisión requiere una valoración más individualizada. En cualquier caso, la decisión de buscar un embarazo tras un cáncer siempre debe hacerse bajo supervisión médica especializada.
¿Los hijos nacidos con gametos preservados antes del tratamiento oncológico tienen mayor riesgo de malformaciones?
No. Los estudios disponibles no muestran un aumento del riesgo de malformaciones congénitas o enfermedades en los niños nacidos a partir de óvulos, embriones o semen criopreservados antes del tratamiento oncológico. Las técnicas de vitrificación y criopreservación preservan la integridad genética de los gametos cuando se realizan correctamente. El diagnóstico genético preimplantacional puede realizarse adicionalmente si existe algún riesgo genético hereditario específico asociado al tipo de cáncer.
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