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Cuando una pareja decide buscar un embarazo, la atención suele centrarse casi por completo en la mujer: sus ciclos menstruales, su reserva ovárica, sus hábitos de vida. Sin embargo, en aproximadamente el 40-50% de los casos de infertilidad, el factor masculino está implicado, ya sea como causa principal o contribuyente. Esto significa que el hombre tiene una responsabilidad igual de importante en el proceso de concepción, y que su estilo de vida, su salud general y sus hábitos cotidianos influyen directamente en la calidad del semen y, por tanto, en las posibilidades de que el embarazo se logre.

En IMFER llevamos años insistiendo en que la fertilidad es una responsabilidad compartida. Este artículo está dedicado a todos los hombres que quieren convertirse en padres y que pueden hacer mucho, con pequeños cambios, para mejorar sus posibilidades.

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Qué factores afectan a la fertilidad masculina

La fertilidad masculina depende fundamentalmente de la calidad del semen, que se evalúa a través de tres parámetros principales: la concentración de espermatozoides (cuántos hay por mililitro), la motilidad (cuántos se mueven y cómo lo hacen) y la morfología (cuántos tienen una forma adecuada). Cuando uno o más de estos parámetros está alterado, hablamos de un seminograma con anomalías que puede dificultar la concepción.

Los factores que influyen en estos parámetros son múltiples:

  • La temperatura testicular: los testículos necesitan una temperatura ligeramente inferior a la corporal para producir espermatozoides de forma óptima. El uso de ropa interior ajustada, los baños muy calientes, el trabajo sedentario prolongado o el uso del portátil sobre las piernas pueden elevar la temperatura escrotal y reducir la producción espermática.
  • El tabaco: fumar reduce la concentración y movilidad de los espermatozoides, aumenta el daño oxidativo en el ADN espermático y puede afectar a los niveles de testosterona.
  • El alcohol: el consumo habitual de alcohol altera la producción hormonal y reduce la calidad seminal. El consumo excesivo puede provocar disfunción eréctil y reducir la libido.
  • El sobrepeso: el exceso de grasa corporal, especialmente abdominal, eleva los estrógenos en el hombre y reduce la testosterona, afectando negativamente a la espermatogénesis.
  • El estrés crónico: el cortisol elevado interfiere con el eje hormonal que regula la producción de testosterona y espermatozoides.
  • La exposición a tóxicos: pesticidas, disolventes, metales pesados y otros contaminantes ambientales tienen efectos documentados sobre la calidad del semen.
  • Los medicamentos y esteroides anabolizantes: algunos fármacos, y especialmente los esteroides usados para el culturismo, pueden suprimir la producción espermática de forma severa, a veces irreversible.

Qué puede hacer el hombre para mejorar su fertilidad

La buena noticia es que los espermatozoides se renuevan cada 72-90 días aproximadamente. Esto significa que los cambios en el estilo de vida que un hombre adopte hoy pueden reflejarse en una mejora real de la calidad seminal en un plazo de dos a tres meses. No es necesario hacer cambios radicales de un día para otro; pequeños ajustes sostenidos en el tiempo pueden marcar una diferencia significativa.

Estas son las principales recomendaciones:

  • Dejar de fumar: es uno de los cambios con mayor impacto documentado sobre la calidad espermática. Si se necesita ayuda, existen programas médicos de deshabituación muy efectivos.
  • Reducir o eliminar el alcohol: limitar el consumo a ocasiones puntuales y cantidades moderadas ya tiene efecto positivo sobre la fertilidad.
  • Mantener un peso saludable: alcanzar y mantener un índice de masa corporal (IMC) en rango normal mejora el perfil hormonal y la calidad del semen.
  • Practicar ejercicio moderado: la actividad física regular mejora la calidad espermática, pero sin caer en el sobreentrenamiento, que puede tener el efecto contrario.
  • Cuidar la alimentación: una dieta rica en antioxidantes (frutas, verduras, frutos secos, legumbres) protege el ADN espermático del daño oxidativo. El zinc, el selenio, el ácido fólico y la vitamina C y E son especialmente beneficiosos.
  • Gestionar el estrés: el yoga, la meditación, el ejercicio y el descanso adecuado son herramientas eficaces para reducir el cortisol y mejorar el entorno hormonal.
  • Evitar el calor excesivo en la zona genital: usar ropa interior holgada, evitar los baños muy calientes y no trabajar con el portátil directamente sobre el regazo.

Cuándo consultar a un especialista

Si una pareja lleva más de 12 meses intentando el embarazo sin éxito (o más de 6 meses si la mujer tiene más de 35 años), es el momento de acudir a un especialista en reproducción asistida. En IMFER, la evaluación inicial del factor masculino es sencilla: un seminograma es suficiente para tener una primera imagen del estado de la fertilidad masculina.

En función de los resultados, el especialista puede recomendar desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos específicos como la inseminación artificial con semen de la pareja, la FIV con ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) o, en casos de ausencia total de espermatozoides, técnicas de recuperación espermática quirúrgica.

Lo importante es no esperar ni asumir que el problema es siempre de la mujer. La fertilidad es una responsabilidad de los dos, y cuanto antes se evalúe a ambos miembros de la pareja, antes se podrá actuar con el tratamiento más adecuado.

Conclusión

El hombre juega un papel fundamental en la fertilidad de la pareja, y adoptar hábitos de vida saludables puede mejorar notablemente la calidad del semen y las posibilidades de concepción. Dejar de fumar, mantener un peso adecuado, reducir el estrés, cuidar la alimentación y evitar tóxicos son medidas sencillas con un impacto real y documentado. Cuidarse para ser padre no es solo un gesto de responsabilidad hacia la pareja: es también un acto de cuidado hacia uno mismo.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre infertilidad en pareja.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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