El embarazo transforma el cuerpo de formas sorprendentes, muchas de las cuales van mucho más allá del crecimiento del vientre. Algunas de estas transformaciones tienen una base fisiológica muy clara; otras siguen sorprendiendo incluso a los propios especialistas. En IMFER compartimos los cambios más llamativos para que ninguno te pille desprevenida.
Los pies pueden crecer
El aumento de la laxitud ligamentosa inducido por las hormonas del embarazo, especialmente la relaxina, puede provocar que el pie se ensanche o alargue hasta media o una talla. En algunas mujeres el cambio es temporal y el pie vuelve a su tamaño original tras el parto; en otras, permanece. No es un problema médico, simplemente una adaptación del sistema musculoesquelético.
Aparece la línea alba
Hacia el cuarto o quinto mes, muchas mujeres observan una línea oscura vertical que va desde el ombligo hasta el pubis. Es la línea alba hiperpigmentada, causada por el aumento de las hormonas melanocítricas durante el embarazo. No tiene ninguna función específica y desaparece gradualmente en los meses posteriores al parto.
El pelo se vuelve más grueso
Los estrógenos prolongan la fase de crecimiento del cabello (anágena) y reducen la caída. El resultado es una cabellera más voluminosa y brillante durante el embarazo. Pero hay un reverso: en el postparto, todo ese cabello que no cayó durante la gestación entra en fase de caída de forma simultánea, provocando el efluvio telógeno posparto. Es un proceso completamente normal y reversible.
Hiperosmia: los olores se intensifican
Muchas mujeres desarrollan durante el embarazo una sensibilidad olfativa aumentada (hiperosmia). Olores que antes pasaban desapercibidos se vuelven intensos o incluso insoportables. Se cree que tiene un función protectora evolutiva: ayudar a la madre a evitar alimentos en mal estado o sustancias potencialmente tóxicas para el feto.
Cambios visuales, dentales y digestivos
Las hormonas del embarazo pueden producir una ligera reducción de la agudeza visual (media o una dioptría más) que se estabiliza tras el parto. Por eso se recomienda no corregirse la miopía con cirugía láser hasta al menos un año después del parto. Las encías también se vuelven más sensibles e inflamables (gingivitis gestacional), por lo que la higiene dental es especialmente importante. El gusto metálico en boca (disgeusia) y los antojos son efectos directos de los cambios hormonales sobre el sistema gustativo.
Recolocación de órganos internos
El útero en crecimiento desplaza progresivamente los órganos vecinos. El estómago sube, los intestinos se desplazan lateralmente y hacia arriba, el corazón rota ligeramente. Esto explica la acidez, los gases, el estreñimiento y las palpitaciones que muchas embarazadas experimentan en el tercer trimestre. Todos son síntomas funcionales, no patológicos.
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