Las vacaciones de verano son un momento ideal para que la embarazada recargue energías. Descansar es necesario, pero mantenerse activa de forma moderada también aporta beneficios documentados para la madre y el bebé. En IMFER recomendamos combinar descanso y movimiento de forma inteligente.
El agua, gran aliada durante el embarazo
El ejercicio en el agua es especialmente recomendable en la gestación. La flotabilidad reduce el impacto sobre las articulaciones, alivia la sensación de pesadez abdominal y favorece la circulación. Dentro del agua, el cuerpo pesa aproximadamente diez veces menos. Son recomendables caminar en el agua, nadar a estilo libre o espalda, y ejercicios suaves de movilidad articular.
Estiramientos entre baño y baño
Los periodos de descanso son una oportunidad para realizar estiramientos suaves. Trabajar la zona lumbar, los glúteos, los muslos y los gemelos ayuda a aliviar la tensión acumulada y previene los calambres nocturnos, muy frecuentes en el tercer trimestre. Tumbarse de lado con una toalla enrollada bajo el vientre y realizar respiraciones profundas es sencillo y efectivo.
Posturas a evitar y precauciones con el sol
A partir del segundo trimestre, estar tumbada boca arriba durante mucho tiempo puede comprimir la vena cava inferior y provocar mareos. La posición lateral izquierda es la más adecuada. La piel de la embarazada es más sensible a la radiación solar: protección solar elevada, evitar las horas centrales del día y mantenerse bien hidratada son medidas básicas.
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