Tomar la decisión de tener un hijo es uno de los momentos más significativos en la vida de una persona o una pareja. Pero más allá de la decisión emocional, planificar el embarazo desde el punto de vista de la salud puede marcar una diferencia importante en el desarrollo del bebé y en el bienestar de la madre. Comenzar con la preparación adecuada al menos tres meses antes de empezar a intentar concebir —el tiempo que tarda en formarse y madurar un nuevo ciclo de gametos— es la recomendación estándar de los especialistas en medicina reproductiva.
Preparación preconcepcional: por qué empezar tres meses antes
Los gametos femeninos (óvulos) y masculinos (espermatozoides) se forman y maduran durante un período que dura aproximadamente 90 días. Esto significa que el estilo de vida, la nutrición y la exposición a tóxicos de los tres meses previos a la concepción tienen un impacto directo en la calidad de los óvulos y los espermatozoides que participarán en la fecundación. Por eso, la preparación preconcepcional no es algo que pueda dejarse para el último momento.
La primera medida recomendada es iniciar la suplementación con ácido fólico (vitamina B9) al menos un mes antes de dejar los anticonceptivos, aunque tres meses es el tiempo ideal. El ácido fólico es fundamental para el correcto desarrollo del tubo neural del embrión en las primeras semanas del embarazo, un período en el que muchas mujeres aún no saben que están embarazadas. La dosis estándar recomendada es de 400 microgramos diarios, aunque en mujeres con ciertos factores de riesgo (antecedentes de defectos del tubo neural, diabetes, obesidad o uso de ciertos medicamentos) la dosis puede ser mayor.
El yodo es otro micronutriente esencial en el preconcepcional. La tiroides del bebé no comienza a funcionar de forma autónoma hasta las 12-14 semanas de gestación, por lo que durante ese tiempo depende completamente del yodo materno. La suplementación con yodo (150-200 microgramos diarios) antes y durante el embarazo es fundamental para el correcto desarrollo neurológico del feto.
Cambios en el estilo de vida que pueden mejorar la fertilidad
El tabaquismo es uno de los factores más perjudiciales para la fertilidad tanto masculina como femenina. En las mujeres, el tabaco acelera el envejecimiento ovárico, reduce la reserva folicular y aumenta el riesgo de aborto espontáneo. En los hombres, disminuye la concentración, la movilidad y la morfología de los espermatozoides y aumenta la fragmentación del ADN espermático. Dejar de fumar antes de intentar concebir es una de las medidas más impactantes que puede tomarse.
El consumo de alcohol tampoco tiene una dosis segura en el embarazo, según las guías actuales de la Organización Mundial de la Salud. Se recomienda eliminarlo completamente durante el período preconcepcional y el embarazo. La cafeína puede consumirse con moderación (menos de 200 mg al día, equivalente a una taza de café), aunque algunos estudios sugieren que reducirla al mínimo durante el embarazo podría ser beneficioso.
El peso corporal tiene una relación directa con la fertilidad. Tanto el bajo peso como el sobrepeso y la obesidad pueden alterar el ciclo menstrual, reducir la calidad ovocitaria y disminuir las probabilidades de embarazo. Alcanzar un peso saludable antes de intentar concebir, a través de una alimentación equilibrada y actividad física regular, es una inversión en fertilidad.
La visita preconcepcional al ginecólogo o a la matrona es muy recomendable. En esta consulta se revisará el historial médico, se actualizará el calendario vacunal (especialmente la vacuna de la rubeola, el sarampión y la varicela si no existe inmunidad demostrada), se solicitarán analíticas básicas para descartar anemias, enfermedades tiroideas o infecciones de transmisión sexual, y se dará orientación personalizada según las circunstancias de cada persona.
Para las mujeres que toman medicamentos crónicos (para la epilepsia, la diabetes, enfermedades autoinmunes u otras condiciones), la revisión preconcepcional es especialmente importante, ya que algunos fármacos pueden ser teratógenos y necesitan ser sustituidos antes de intentar concebir.
Conclusión
Planificar el embarazo con antelación es un acto de responsabilidad y de cuidado hacia uno mismo y hacia el futuro bebé. Tres meses de preparación que incluyan suplementación con ácido fólico y yodo, abandono del tabaco y el alcohol, ajuste del peso y una visita médica preconcepcional pueden marcar una diferencia real en el desarrollo del embarazo y la salud del bebé.
Amplia tu conocimiento con nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
También puede interesarte: habitos que favorecen la fertilidad y ejercicio fisico y fertilidad.
¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios