La relación entre la alimentación y la fertilidad es un campo de investigación en crecimiento constante. Aunque todavía hay mucho por entender, los estudios disponibles apuntan de forma consistente en una dirección: las mujeres que siguen una dieta de tipo mediterráneo tienen menos probabilidades de desarrollar problemas para concebir que las que se alimentan de forma occidental. ¿Qué hay detrás de esta asociación?
El estudio español que relacionó dieta y fertilidad
Un estudio publicado por el equipo de la doctora Estefanía Toledo, de la Universidad de Navarra, analizó a más de 2.100 mujeres: 500 con diagnóstico de trastornos de fertilidad y más de 1.600 mujeres de similar edad y características con al menos un hijo. Mediante cuestionarios alimentarios, midieron el grado de adherencia a la dieta mediterránea y a la dieta occidental.
Los resultados fueron significativos: entre las mujeres que mejor seguían la dieta mediterránea, el 17% había tenido dificultades para concebir, frente al 26% en el grupo con menor adherencia. La dieta occidental, en cambio, no mostró ninguna asociación protectora.
Por qué la dieta mediterránea puede mejorar la fertilidad
Los investigadores proponen varios mecanismos explicativos:
- Regulación de la insulina: La dieta mediterránea —rica en grasas saludables, fibra y alimentos de bajo índice glucémico— mejora la sensibilidad a la insulina. La insulina regula muchas hormonas reproductivas; su desregulación, como ocurre en el síndrome de ovario poliquístico (SOP), afecta directamente a la ovulación.
- Reducción del estrés oxidativo: El aceite de oliva, los frutos secos, el pescado azul y las verduras contienen antioxidantes que protegen los óvulos y los espermatozoides del daño oxidativo.
- Perfil antiinflamatorio: Los ácidos grasos omega-3 del pescado azul tienen efectos antiinflamatorios que pueden beneficiar el entorno en que se produce la implantación.
Qué implica esto en la práctica
Los expertos señalan que la dieta mediterránea es una pauta segura que cualquier mujer que desea quedarse embarazada puede adoptar sin riesgos y con potencial beneficio. Los elementos clave son: aceite de oliva como grasa principal, abundante fruta, verdura y hortalizas, legumbres, cereales integrales, pescado (especialmente azul) varias veces a la semana, frutos secos y escaso consumo de carne roja y procesados.
La doctora Toledo reconoce, no obstante, que «todavía no contamos con datos suficientes para demostrar que la dieta puede mejorar los resultados de los tratamientos de fertilidad en mujeres con infertilidad establecida». La nutrición es un factor más en el conjunto de variables que influyen en la reproducción asistida.
En IMFER valoramos el estado nutricional de nuestros pacientes y, cuando procede, colaboramos con profesionales de la nutrición para optimizar su situación antes y durante el tratamiento. Puedes conocer más sobre nuestra aproximación en la guía de infertilidad en pareja.
La dieta mediterránea y la calidad seminal
Los beneficios de la dieta mediterránea para la fertilidad no se limitan a la fertilidad femenina. Un estudio del equipo del doctor Jorge Chavarro, de la Escuela de Medicina de Harvard, mostró que los hombres con sobrepeso tienen menor concentración espermática que los hombres con peso normal. La dieta mediterránea, al mejorar la composición corporal y reducir la inflamación sistémica, puede influir positivamente también en la calidad del semen masculino.
Los antioxidantes presentes en la dieta mediterránea —vitamina C, vitamina E, licopeno del tomate, polifenoles del aceite de oliva y del vino tinto con moderación— protegen los espermatozoides del daño oxidativo, que es una causa frecuente de fragmentación del ADN espermático. Algunos estudios han documentado mejoras en la movilidad y morfología espermática en hombres que adoptaron una dieta mediterránea durante 3-6 meses.
Suplementación específica para la fertilidad
Aunque la mejor fuente de nutrientes es siempre la alimentación real, en algunos casos la suplementación específica puede estar indicada para optimizar la fertilidad. El ácido fólico (o su forma activa, el metilfolato) es prácticamente universal en mujeres que planean un embarazo, para reducir el riesgo de defectos del tubo neural. El omega-3, el zinc, el selenio, la vitamina D y la coenzima Q10 tienen respaldo científico para mejorar parámetros de fertilidad en ambos sexos cuando existe un déficit o cuando los parámetros de fertilidad están comprometidos. En IMFER podemos orientarte sobre suplementación personalizada como parte del plan de tratamiento. Consulta nuestra guía completa.
¿Tienes dudas sobre este tema? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.
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