El seminograma —también llamado espermograma o análisis seminal— es la prueba básica para evaluar la fertilidad masculina. Es sencillo de realizar, no invasivo y proporciona información fundamental para orientar el diagnóstico en una pareja que lleva tiempo intentando concebir. Sin embargo, sus resultados generan muchas dudas. Aquí explicamos qué se analiza y qué significan los valores alterados.
Qué evalúa el seminograma
El análisis seminal completo estudia varias características del eyaculado:
- Volumen: La cantidad de líquido expulsado en cada eyaculación. Un volumen inferior a 1,5 ml puede indicar problemas en las glándulas accesorias o en los conductos deferentes.
- Color y aspecto: El semen normal es gris-blanquecino. Una coloración verdosa o amarillenta puede ser indicativa de infección seminal. La presencia de tonos rojizos o pardos puede sugerir hemospermia (presencia de sangre).
- pH: El semen es normalmente ligeramente alcalino (entre 7,2 y 8,0). Un pH alterado puede señalar problemas en la próstata o en las vesículas seminales. Un pH ácido con bajo volumen orienta hacia obstrucción de los conductos eyaculadores.
- Viscosidad y licuefacción: El semen debe licuarse en los primeros 15-30 minutos tras la eyaculación. Una viscosidad excesiva persistente puede dificultar la movilidad espermática.
- Concentración: El número de espermatozoides por mililitro. Los valores normales según los criterios de la OMS (2021) se sitúan en 16 millones de espermatozoides por ml como umbral mínimo.
- Movilidad: El porcentaje de espermatozoides que se mueven, y la calidad de ese movimiento (progresivo, no progresivo, inmóvil).
- Morfología: El porcentaje de espermatozoides con forma normal. Solo el 4% o más de formas normales (criterio Kruger) se considera adecuado.
- Leucocitos: La presencia de glóbulos blancos en el semen puede indicar infección o inflamación.
Alteraciones frecuentes y qué implican
Las alteraciones del seminograma se clasifican según el parámetro afectado: oligozoospermia (baja concentración), astenozoospermia (movilidad reducida), teratozoospermia (morfología anormal) o combinaciones de varias. Muchas de estas alteraciones tienen causas tratables: infecciones, varicocele, déficits nutricionales o exposición a tóxicos.
Cómo prepararse correctamente para el seminograma
La calidad del seminograma depende en gran medida de las condiciones en que se realiza la muestra. Los parámetros espermáticos varían de forma natural entre una eyaculación y otra, por eso se recomienda siempre confirmar cualquier resultado alterado con una segunda muestra realizada 2-3 meses después.
Las recomendaciones habituales antes del análisis incluyen: abstinencia sexual de entre 2 y 5 días (ni menos ni más, ya que ambos extremos alteran los resultados), evitar el alcohol y el tabaco en los días previos, y no realizar la muestra durante o inmediatamente después de un proceso febril, ya que la fiebre puede afectar temporalmente a la producción espermática.
Un resultado alterado no cierra la puerta a la paternidad
Un seminograma alterado no significa automáticamente que la paternidad biológica sea imposible. En muchos casos, la causa del problema es identificable y tratable. Un varicocele corregido quirúrgicamente puede mejorar notablemente los parámetros seminales. Una infección tratada con antibióticos puede normalizar el recuento de leucocitos. Cambios en el estilo de vida —dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, perder peso, evitar el calor excesivo en la zona genital— tienen un impacto demostrado en la calidad seminal.
Cuando la alteración persiste o es severa, las técnicas de reproducción asistida permiten superar prácticamente cualquier nivel de factor masculino. La inseminación artificial está indicada en casos leves-moderados. La fecundación in vitro con ICSI —microinyección de un único espermatozoide en el óvulo— puede conseguir fecundaciones incluso con concentraciones espermáticas muy bajas. Y en casos de azoospermia (ausencia total de espermatozoides en el eyaculado), la biopsia testicular permite en muchos casos recuperar espermatozoides directamente del tejido testicular.
Un seminograma alterado no cierra automáticamente la puerta a la paternidad biológica. En IMFER realizamos el estudio seminal completo y, si los resultados lo indican, orientamos hacia la técnica de reproducción asistida más adecuada: desde la inseminación artificial hasta la microinyección espermática (ICSI). Puedes conocer más en nuestra guía de infertilidad en pareja.
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