El dolor que sientes durante la menstruación no siempre es simplemente «la regla siendo molesta». Hay un umbral, difícil de definir pero real, a partir del cual el dolor menstrual deja de ser un fenómeno normal y se convierte en una señal de alarma que merece atención médica. La endometriosis se esconde frecuentemente detrás de ese dolor, y detectarla a tiempo puede marcar una diferencia enorme en la calidad de vida de la mujer y en su capacidad reproductiva futura.
Uno de los grandes problemas de la endometriosis es que sus síntomas son compartidos por otras condiciones, que el dolor menstrual severo está profundamente normalizado en nuestra cultura y que la enfermedad en sus estadios iniciales puede ser silenciosa desde el punto de vista de las pruebas de imagen habituales. Todo ello crea un caldo de cultivo perfecto para el retraso diagnóstico, que en España sigue siendo de media siete a diez años desde la aparición de los primeros síntomas.
Saber reconocer las señales de alerta es, por tanto, una herramienta poderosa. No para que te diagnostiques tú misma, sino para que puedas acudir a la consulta con información relevante y exigir que te escuchen y te estudien con la profundidad que mereces.
Dolor menstrual que limita la vida cotidiana
La dismenorrea, o dolor durante la menstruación, es el síntoma más frecuente de la endometriosis. Pero no cualquier molestia menstrual es una señal de alarma. El tipo de dolor asociado a la endometriosis suele ser intenso, tipo cólico o presión, que requiere analgésicos para poder continuar con las actividades del día a día o que directamente obliga a guardar cama durante uno o varios días al mes. Si ese es tu caso, es importante que lo consultes con un médico y que no lo normalices.
Otro patrón que debe llamar la atención es el dolor menstrual que empeora progresivamente con los años. Muchas mujeres con endometriosis recuerdan que sus primeras reglas eran tolerables, pero que con el tiempo el dolor fue haciéndose cada vez más intenso. Ese progresivo empeoramiento es consistente con la progresión de la enfermedad y debería investigarse.
Dispareunia: el dolor durante las relaciones sexuales
La dispareunia, o dolor durante las relaciones sexuales, especialmente con penetración profunda, es otro síntoma frecuente de la endometriosis que con demasiada frecuencia no se menciona en la consulta por vergüenza o por considerar que es algo privado. Sin embargo, es un síntoma médicamente muy relevante que puede orientar el diagnóstico.
El dolor durante las relaciones sexuales asociado a endometriosis suele localizarse en la parte baja del abdomen o en la zona de la pelvis, y puede empeorar justo antes o durante la menstruación. Cuando los focos de endometriosis se localizan en los ligamentos uterosacros o en el fondo de saco de Douglas, la penetración profunda puede generar un dolor intenso que afecta significativamente a la vida sexual de la mujer y a su relación de pareja.
Síntomas digestivos y urinarios ligados al ciclo
Un síntoma que lleva con frecuencia a las mujeres a visitar al gastroenterólogo antes que al ginecólogo es la aparición de síntomas digestivos que coinciden con la menstruación: diarrea, estreñimiento, hinchazón abdominal intensa, o incluso sangrado rectal durante la regla. Cuando la endometriosis afecta al intestino o al recto, puede imitar perfectamente los síntomas de un síndrome de intestino irritable, y muchas pacientes reciben ese diagnóstico erróneo durante años.
De forma similar, si la endometriosis alcanza la vejiga, puede provocar urgencia miccional, dolor al orinar o incluso sangre en la orina durante el período, síntomas que pueden confundirse con infecciones urinarias recurrentes. La clave que orienta hacia la endometriosis es la ciclicidad: que esos síntomas aparezcan o empeoren de forma consistente en el período menstrual.
Fatiga crónica y síntomas sistémicos
La inflamación crónica que caracteriza a la endometriosis tiene efectos que van más allá de la pelvis. Muchas mujeres con endometriosis describen una fatiga intensa que no se explica por falta de sueño ni por el estrés de la vida cotidiana, especialmente pronunciada durante los días de menstruación. También pueden aparecer dolores de cabeza, dolores musculares difusos y una sensación general de malestar que no tiene explicación aparente.
Estos síntomas sistémicos son menos específicos que el dolor pélvico o la dispareunia, pero cuando se presentan en combinación con ellos y de forma cíclica, refuerzan la sospecha diagnóstica.
Cómo se diagnostica la endometriosis hoy
El diagnóstico de la endometriosis ha evolucionado en los últimos años. Aunque la laparoscopia con biopsia sigue siendo el método de referencia para el diagnóstico definitivo, hoy existe evidencia suficiente para comenzar el tratamiento de la endometriosis basándose en la clínica y en las pruebas de imagen, sin necesidad de pasar necesariamente por cirugía en todos los casos.
La ecografía transvaginal realizada por un especialista con experiencia en endometriosis puede detectar los endometriomas ováricos y, en manos expertas, también las formas de endometriosis profunda. La resonancia magnética pélvica añade información valiosa sobre la extensión de la enfermedad, especialmente cuando hay sospecha de afectación intestinal o ureteral. Lo que no puede hacerse es ignorar los síntomas y esperar a que la enfermedad desaparezca sola: la endometriosis es crónica y, sin tratamiento, tiende a progresar.
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