En la consulta de reproducción asistida se escuchan cosas curiosas. No porque los pacientes sean ingenuos, sino porque sobre la fertilidad circulan creencias muy arraigadas que se transmiten de generación en generación, se comentan en los grupos de madres y aparecen con frecuencia en artículos de internet. Algunas tienen un germen de verdad mal interpretado. Otras son directamente falsas. Estas son las que aparecen más a menudo.
- "Si te relajas, te quedas embarazada"
- "Si me hago la FIV, seguro que me quedo embarazada"
- "Los óvulos de donante no serán mis hijos de verdad"
- "Haber tomado la píldora durante años me ha dejado sin fertilidad"
- "Si ya has tenido un hijo, no puedes tener infertilidad"
- "La infertilidad es siempre cosa de la mujer"
«Si te relajas, te quedas embarazada»
El más frecuente de todos. Y el más dañino, porque pone implícitamente la responsabilidad del problema en la paciente. La ansiedad y el estrés crónico pueden afectar al ciclo menstrual y a la ovulación, sí. Pero la infertilidad tiene causas médicas identificables —problemas ovulatorios, obstrucciones tubáricas, factor masculino, endometriosis— que no se resuelven con unas vacaciones.
Decirle a una persona con infertilidad que «se relaje» es como decirle a alguien con diabetes que «piense en positivo». Puede que el estado emocional influya en algunos aspectos, pero no es la causa del problema ni la solución.
«Si me hago la FIV, seguro que me quedo embarazada»
La FIV es una herramienta muy eficaz, pero no infalible. Las tasas de éxito dependen de la edad de la paciente, la causa de la infertilidad, la calidad de los embriones obtenidos y otros factores. En mujeres menores de 35 años con buena reserva ovárica, las tasas de embarazo por transferencia se sitúan entre el 40 y el 50%. A partir de los 40, descienden significativamente.
Esperar que el primer ciclo de FIV funcione siempre es una fuente de frustración y decepción. Es importante tener expectativas realistas y entender que puede ser necesario más de un intento.
«Los óvulos de donante no serán mis hijos de verdad»
Esta creencia mezcla biología con identidad, y lo hace de una manera que no hace justicia a ninguna de las dos. Los niños nacidos por donación de óvulos no tienen el ADN nuclear de la madre gestante, es cierto. Pero la gestación implica mucho más que ese ADN: el ambiente intrauterino, la nutrición, las interacciones moleculares durante nueve meses de embarazo son una forma muy real de influencia materna.
Y más allá de la biología: lo que define ser madre o padre es la crianza, el vínculo afectivo, la presencia. Los niños nacidos por ovodonación son hijos de quienes los gestaron y los criaron. Sin ningún asterisco.
«Haber tomado la píldora durante años me ha dejado sin fertilidad»
La evidencia científica es clara: los anticonceptivos hormonales no reducen la reserva ovárica ni la fertilidad a largo plazo. Cuando se dejan, la función ovárica se recupera, habitualmente en uno o dos ciclos. La confusión viene en parte porque los anticonceptivos pueden enmascarar condiciones preexistentes —síndrome de ovarios poliquísticos, ciclos irregulares— que se hacen visibles al dejarlos.
«Si ya has tenido un hijo, no puedes tener infertilidad»
La infertilidad secundaria —es decir, la dificultad para concebir después de un embarazo anterior— existe y es más frecuente de lo que se cree. Las causas pueden ser variadas: una nueva condición que ha aparecido después del primer embarazo, el paso del tiempo sobre la reserva ovárica, cambios en el estado general de salud.
Haber tenido un hijo no es garantía de que el siguiente sea fácil de conseguir, especialmente si han pasado varios años y la edad de la mujer ha cambiado.
«La infertilidad es siempre cosa de la mujer»
En torno al 40-50% de los problemas de infertilidad en pareja tienen un componente masculino. El factor masculino puro (sin ninguna aportación femenina) supone alrededor del 30% de los casos. El seminograma es la primera prueba que se hace en el estudio de la pareja y, sin embargo, con frecuencia se retrasa porque el varón «asume» que el problema es de ella.
El estrés severo puede afectar a algunas variables hormonales, pero no hay evidencia sólida de que el estrés psicológico por sí solo cause el fallo de un ciclo de FIV. Lo que sí es cierto es que los tratamientos de fertilidad son emocionalmente exigentes, y el apoyo psicológico puede mejorar significativamente la experiencia del proceso.
No necesariamente. En muchos casos, es posible iniciar un nuevo ciclo tras un ciclo menstrual de recuperación después de un aborto espontáneo. El tiempo de espera depende del tipo de aborto y de las circunstancias específicas. El especialista indicará cuándo es seguro reintentarlo.
Si tienes dudas sobre tu fertilidad o quieres separar mitos de realidad con información médica de calidad, el equipo de IMFER está para ayudarte. Puedes leer también nuestra guía sobre infertilidad en pareja.
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