Las primeras navidades con un bebé en casa son especiales de un modo que ninguna decoración puede superar. Pero también exigen un repaso a todo aquello que, sin parecerlo, puede convertirse en un riesgo para los más pequeños. Desde IMFER, donde acompañamos a muchas familias en el camino hacia la maternidad, queremos compartir esta guía práctica para que las fiestas sean un recuerdo bonito y sin sustos.
El árbol de Navidad: cómo hacerlo seguro
El árbol es el centro de la decoración navideña y, para un bebé, una fuente inagotable de curiosidad. Algunas medidas básicas ayudan a evitar accidentes:
- Los árboles de plástico son más seguros: no sueltan agujas, no necesitan agua en la base y se pueden asegurar mejor al suelo o a la pared.
- Si prefieres un árbol natural, colócalo en una maceta amplia y estable que no pueda volcarse. Ubícalo en un rincón, lejos de pasillos y de fuentes de calor.
- Corta las ramas bajas para que el bebé no pueda tirar de ellas ni alcanzar los adornos inferiores.
- Usa bolas y adornos de materiales irrompibles: tela, madera, cartón o plástico resistente. Evita las bolas de cristal en las zonas al alcance de los niños.
- Comprueba que ningún adorno tenga piezas pequeñas que puedan desprenderse: los bebés lo llevan todo a la boca.
Un belén a prueba de pequeños exploradores
El belén encanta a los niños, pero sus figuras pequeñas representan un riesgo claro de atragantamiento antes de los tres años. Algunos ajustes lo hacen más seguro:
- Usa figuras de tamaño grande o mediano. Las figuritas diminutas son peligrosas para menores de tres años.
- En lugar de serrín o musgo seco para el suelo del belén, utiliza papel o cartón pintado: tienen el mismo efecto visual y no suponen riesgo si el bebé los toca.
- Evita la nieve artificial en spray sobre superficies al alcance del niño. Como alternativa, la harina tiene un aspecto similar y no es peligrosa si se ingiere accidentalmente.
Luces, guirnaldas y plantas: atención a los detalles
Los cables eléctricos de las guirnaldas son especialmente atractivos para los bebés, que tienden a morderlos y jalarlos. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomienda comprar solo guirnaldas con el sello CE y las instrucciones en castellano. Antes de instalarlas, revisa que no hay cables pelados ni conexiones rotas. Nunca las dejes encendidas sin supervisión, y especialmente no por las noches.
En cuanto a las plantas decorativas típicas de la Navidad, hay que tener presente que el muérdago, el acebo y la flor de Pascua son tóxicos. Los niños no deben tocarlas ni, por supuesto, acercarse a ellas sin supervisión adulta. Las velas también deben mantenerse fuera del alcance y no encenderse cuando haya niños pequeños sin vigilancia directa.
Disfrutar con tranquilidad
La llegada de un bebé transforma por completo la manera de vivir las fiestas. Con unos pocos ajustes en la decoración, las navidades pueden ser igual de bonitas y mucho más tranquilas. En IMFER, sabemos lo que significa llegar a esas primeras navidades después de un camino largo hacia la maternidad: ojalá sean las más felices que recordéis.
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