Cada vez más mujeres deciden ser madres a partir de los 35 o incluso de los 40 años. Las razones son diversas: desarrollo profesional, búsqueda de estabilidad económica y emocional, o simplemente no haber encontrado antes el momento o la pareja adecuada. Lo que no siempre se cuenta con suficiente claridad es que la fertilidad femenina disminuye de forma progresiva con la edad, y que ese proceso puede complicar significativamente el camino hacia la maternidad. Las experiencias de figuras públicas que han compartido sus dificultades reproductivas ayudan a visibilizar una realidad que afecta a miles de mujeres en todo el mundo.
¿Cómo afecta la edad a la fertilidad femenina?
La reserva ovárica de una mujer es finita y disminuye con el paso del tiempo. Esto significa que, a medida que avanza la edad, no solo hay menos óvulos disponibles, sino que la calidad de los que quedan también se reduce. Esta disminución de la calidad ovocitaria es el principal factor que explica por qué las tasas de éxito de los tratamientos de reproducción asistida son más bajas en mujeres mayores de 35 años, y aún más bajas a partir de los 40.
Algunos datos que conviene conocer:
- A los 30 años, una mujer sana tiene aproximadamente un 20% de probabilidad de quedarse embarazada en cada ciclo menstrual.
- A los 35 años, esa probabilidad ha bajado a alrededor del 15%.
- A los 40 años, la probabilidad por ciclo es de aproximadamente el 5%.
- A partir de los 45 años, las posibilidades de concebir con óvulos propios son muy bajas.
Estos datos no pretenden desanimar a nadie, sino ofrecer información objetiva que permita tomar decisiones reproductivas con conocimiento de causa. Muchas mujeres conciben de forma natural después de los 35 años sin ningún problema. Pero es igualmente cierto que otra parte significativa necesita ayuda médica para lograrlo.
Señales de que puede haber un problema de fertilidad
El primer paso para cualquier persona que está buscando un embarazo y no lo consigue es no esperar demasiado antes de consultar con un especialista. Las recomendaciones generales indican que una mujer menor de 35 años debería consultar si no ha conseguido el embarazo después de 12 meses de relaciones sin protección. A partir de los 35 años, ese plazo se reduce a 6 meses. Y a partir de los 40, se recomienda consultar directamente sin esperar.
Hay situaciones en las que la consulta no debería esperar, independientemente de la edad:
- Ciclos menstruales muy irregulares o ausentes.
- Antecedentes de endometriosis, síndrome de ovario poliquístico u otras patologías ginecológicas.
- Tratamientos previos de quimioterapia o radioterapia.
- Antecedentes familiares de menopausia precoz.
- Historial de infecciones de transmisión sexual que puedan haber afectado a las trompas de Falopio.
Opciones disponibles para mujeres con dificultades para concebir
La buena noticia es que la medicina reproductiva ha avanzado enormemente en las últimas décadas y ofrece soluciones eficaces para muchas de las causas de infertilidad femenina relacionadas con la edad.
Entre las opciones más habituales se encuentran la estimulación ovárica, la inseminación artificial, la fecundación in vitro con óvulos propios y, cuando los óvulos propios ya no son de suficiente calidad, la donación de óvulos. Esta última opción tiene tasas de éxito muy elevadas, independientemente de la edad de la receptora, porque la calidad de los óvulos depende de la donante, que suele ser joven y sana.
También existe la posibilidad de preservar la fertilidad de forma anticipada mediante la vitrificación de óvulos. Esta técnica permite a mujeres jóvenes congelar sus óvulos cuando aún tienen buena calidad, para usarlos en el futuro si la concepción natural no se ha producido. Es una opción especialmente recomendable para mujeres que saben que quieren ser madres pero que, por las razones que sean, no están en condiciones de serlo en el momento presente.
La importancia de hablar abiertamente sobre las dificultades reproductivas
Cuando personas conocidas comparten públicamente sus experiencias con la infertilidad o las dificultades para concebir, contribuyen a normalizar una realidad que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Durante muchos años, la infertilidad fue un tema tabú del que apenas se hablaba, lo que generaba un sufrimiento añadido en las personas que lo vivían en silencio.
Hoy en día, la visibilidad de estos testimonios ayuda a muchas mujeres a reconocer sus propias situaciones, a buscar ayuda antes y a saber que no están solas. Al mismo tiempo, contribuye a crear una sociedad más comprensiva y menos ignorante sobre los desafíos reproductivos que enfrentan muchas personas.
Conclusión
La maternidad tardía es una realidad creciente en nuestra sociedad, y con ella vienen también desafíos reales relacionados con la fertilidad. Conocer estos desafíos, informarse sobre las opciones disponibles y consultar con especialistas a tiempo son los pasos más importantes que puede dar cualquier mujer que esté pensando en ser madre. En IMFER contamos con un equipo especializado que puede acompañarte en este camino.
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