Contenido divulgativo IMFEREste artículo forma parte del archivo informativo de IMFER Blog. La información médica debe contrastarse con un especialista en reproducción asistida. Consultar con especialista

Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Hay un cambio profundo que millones de madres han sentido sin poder nombrarlo: una especie de reorganización interior que va más allá del cansancio o la emoción de tener un hijo. Algo cambia en la forma de percibir el mundo, en la forma de atender, de recordar, de conectar con los demás. Durante mucho tiempo, ese cambio se atribuyó al impacto emocional de la maternidad o, en sentido irónico, al «cerebro de mamá» —ese olvido fugaz que muchas mujeres describen tras el parto. Hoy la neurociencia sabe que hay mucho más detrás.

💬
¿Tienes preguntas sobre fertilidad?Consulta con nuestros especialistas en IMFER — más de 30 años de experiencia.
Contactar

Los estudios publicados en los últimos diez años han demostrado de forma inequívoca que el embarazo produce cambios estructurales y funcionales en el cerebro de la madre que son objetivables mediante técnicas de neuroimagen. No son subjetivos ni anecdóticos: son anatómicos, duraderos y, en buena medida, adaptativos. Los investigadores han empezado a utilizar el término «matrescence» —en paralelo al de «adolescencia»— para describir esta profunda transición neurobiológica que acompaña a la maternidad.

Para quienes llegan a la maternidad tras un largo proceso de reproducción asistida, entender que estos cambios son reales y están documentados puede ser profundamente reconfortante. Lo que se siente no es una pérdida, sino una transformación.

Qué dice la neuroimagen: cambios documentados en el cerebro materno

En 2016, un equipo liderado por la investigadora Elseline Hoekzema publicó en la revista Nature Neuroscience un estudio que marcó un punto de inflexión. Mediante resonancias magnéticas realizadas antes, durante y después del embarazo, demostraron que el embarazo produce una reducción del volumen de la sustancia gris en regiones muy específicas del cerebro, especialmente en áreas implicadas en el procesamiento social y la cognición social avanzada.

Esta reducción no es un deterioro, sino una poda neuronal similar a la que ocurre durante la adolescencia, cuando el cerebro elimina conexiones redundantes para especializar circuitos y hacerlos más eficientes. Las regiones que experimentan más cambios son precisamente las relacionadas con la empatía, la teoría de la mente —la capacidad de ponerse en el lugar del otro— y la respuesta a las señales sociales y emocionales. En esencia, el cerebro materno se recalibra para detectar mejor las necesidades del bebé.

Los cambios se mantuvieron al menos durante dos años tras el parto en el estudio original, y trabajos posteriores, incluido un estudio del Hospital Gregorio Marañón publicado en 2024, han mostrado que algunos de ellos persisten hasta seis años después del parto. Además, el grado de cambio cerebral correlacionó positivamente con la calidad del vínculo madre-hijo: las madres que mostraban mayores cambios estructurales tendían a describir un apego más fuerte con sus bebés.

Hormonas, plasticidad y el papel del estrógeno

¿Qué mecanismo biológico explica estos cambios? La respuesta más aceptada apunta a los estrógenos. Durante el embarazo, los niveles de estradiol alcanzan cifras que en cualquier otro momento de la vida serían impensables. El estrógeno es un potente neuromodulador que influye directamente sobre la plasticidad sináptica, la mielinización y la regulación de neurotransmisores. Su aumento masivo durante la gestación podría ser el principal responsable de los cambios anatómicos documentados.

El brusco descenso de estrógenos tras el parto también explicaría algunos de los síntomas del puerperio, incluida la tristeza postparto. El cerebro, que se había adaptado a niveles extraordinariamente altos de esta hormona, necesita tiempo para recalibrar sus circuitos ante su retirada. Esta perspectiva neurobiológica ofrece una comprensión más compasiva —y más útil clínicamente— de los estados emocionales del posparto.

Otros neuroquímicos relevantes en la matrescence incluyen la oxitocina, fundamental para el vínculo afectivo y la lactancia, y la prolactina, que modula el comportamiento maternal a través de circuitos límbicos. La interacción entre todas estas hormonas y los cambios estructurales del cerebro forma un sistema de extraordinaria complejidad que la neurociencia perinatal está empezando a cartografiar.

Lo que cambia en la experiencia cotidiana: memoria, atención y empatía

Una de las quejas más frecuentes de las madres en el posparto es la sensación de que «se les va la cabeza» o que su memoria ya no es la que era. Los estudios de neuroimagen sugieren que la realidad es más matizada. Lo que cambia no es la capacidad cognitiva global, sino la distribución de la atención. El cerebro materno prioriza los estímulos relacionados con el bebé —su llanto, su expresión facial, sus necesidades— a expensas de otras tareas que antes ocupaban recursos cognitivos.

En paralelo, la capacidad empática se amplifica. Las madres muestran una mayor activación de los circuitos cerebrales de respuesta empática ante señales de angustia, especialmente las del propio hijo. Esta hipersensibilización tiene una función adaptativa clara: favorece la respuesta rápida y eficaz ante las necesidades de un recién nacido que no puede comunicarse mediante el lenguaje.

La buena noticia es que estos cambios en la atención son en gran parte reversibles con el tiempo, especialmente una vez que el ritmo de vida se estabiliza y el bebé gana autonomía. Y lo que no revierte —como la mayor sensibilidad empática o la capacidad de detectar señales sociales sutiles— puede verse como una ganancia, no como una pérdida.

Preguntas frecuentes

¿El «cerebro de mamá» es real o es un mito?

Es real, aunque no exactamente como se suele entender. El cerebro materno no se deteriora: se reorganiza. Los estudios demuestran que hay cambios estructurales objetivos en áreas de procesamiento social y emocional. La sensación de olvido o despiste que muchas madres describen en el posparto tiene una base neurobiológica y está relacionada con la redistribución de la atención, no con una pérdida de inteligencia o capacidad cognitiva global.

¿Cuánto tiempo duran los cambios cerebrales del embarazo?

Los estudios más recientes indican que algunos cambios persisten al menos seis años tras el parto. Los que afectan a la Red por Defecto —relacionada con la introspección y la cognición social— parecen ser los más duraderos. Los que afectan a los circuitos de atención tienden a normalizarse más rápido. En general, la permanencia de algunos cambios es consistente con la idea de que la maternidad es una experiencia biológicamente transformadora, no solo emocionalmente.

¿Ocurren los mismos cambios cerebrales en madres que han tenido hijos mediante reproducción asistida?

Los estudios disponibles no han identificado diferencias significativas en los cambios neurológicos en función de la forma en que se ha concebido el hijo. Los cambios cerebrales parecen estar impulsados principalmente por las hormonas del embarazo y la experiencia de la gestación, no por el método de concepción. Lo que sí puede variar es la carga emocional previa al embarazo en mujeres que han pasado por tratamientos prolongados de fertilidad, lo que puede influir en la experiencia subjetiva de la maternidad, aunque no en los cambios neuroanatómicos documentados.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com

También puede interesarte: Presión social y maternidad: el reloj biológico entre la… y Parto natural vs. cesárea: ventajas, desventajas y cómo tomar….

Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

¿Necesitas orientación personalizada?

Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.

Visitar imfer.com

Sin comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *