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Una de las preguntas que más frecuentemente nos plantean las familias que han recurrido a técnicas de reproducción asistida es: ¿debemos contarle a nuestro hijo cómo fue concebido? Y si la respuesta es sí, ¿cuándo y cómo hacerlo? Estas preguntas tienen una carga emocional enorme, pero la psicología infantil y la experiencia clínica acumulada ofrecen orientaciones claras y tranquilizadoras.

El consenso actual: la transparencia beneficia al niño

Durante décadas, muchas familias optaron por el silencio, convencidas de que «para qué complicarle la vida» al niño con información que podría confundirle o hacerle sufrir. Sin embargo, la investigación psicológica de los últimos 30 años ha demostrado de forma consistente que la apertura y la honestidad son beneficiosas para el desarrollo emocional e identitario de los niños concebidos por reproducción asistida.

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Los principales argumentos a favor de la comunicación temprana son:

  • La identidad se construye sobre la verdad: conocer el origen de su concepción ayuda al niño a construir una narrativa coherente de su propia historia.
  • El secreto tiene consecuencias: los secretos familiares crean tensiones, aunque los niños no sepan exactamente qué se les oculta. La intuición infantil es muy aguda.
  • El descubrimiento tardío es más difícil: descubrir en la adolescencia o en la edad adulta que se ha vivido con un secreto importante puede generar crisis de confianza severas hacia los padres.
  • Los niños tienen recursos: cuando la información se da de forma apropiada para su edad, los niños la integran con naturalidad sorprendente.

Las asociaciones de psicología infantil y los principales expertos en reproducción asistida coinciden: contar es mejor que no contar.

¿Cuándo es el momento adecuado para contárselo?

La respuesta es: cuanto antes, mejor. Los expertos recomiendan comenzar a introducir la idea desde los 3-4 años, antes de que el niño haya desarrollado nociones complejas sobre la reproducción y mientras aún absorbe la información con total naturalidad.

En estas edades no se trata de una «revelación» en sentido formal, sino de ir integrando la historia del niño en el relato familiar cotidiano, de la misma forma en que se cuentan otros aspectos de su llegada al mundo. La historia de «cómo naciste» puede contarse con la misma ternura y normalidad que cualquier otra.

A medida que el niño crece, las preguntas se harán más complejas y la explicación deberá adaptarse a su nivel de comprensión:

  • 3-5 años: «Papá y mamá querían mucho tenerte, y pedimos ayuda a unos médicos muy especiales para que pudieras nacer. Viniste al mundo con muchísimo amor.»
  • 6-9 años: Puede introducirse la explicación de la FIV o la inseminación de forma sencilla, utilizando libros infantiles especializados que existen para este fin.
  • 10-12 años: El niño puede comprender ya conceptos más completos sobre genética y reproducción, incluyendo el uso de donantes si es el caso.
  • Adolescencia: Es el momento de conversaciones más profundas sobre identidad, y posiblemente de preguntas sobre los donantes si los hay.

Cómo hablar de la donación de gametos: cuando hay un donante implicado

Cuando el niño ha nacido gracias a donación de óvulos o espermatozoides, el proceso comunicativo tiene una capa adicional. En estos casos, el niño debe saber en algún momento que no comparte material genético con uno o ambos padres, y posiblemente que existe un donante.

En España, la donación de gametos es anónima por ley, aunque el niño tiene derecho a conocer los datos de salud del donante. Esto no significa que no pueda saber que existió un donante: sí puede y debe saberlo. Lo que no podrá conocer, por ley, es la identidad del donante.

Algunos consejos para esta conversación:

  • Utiliza un lenguaje positivo y centrado en el amor: «Una persona muy generosa nos ayudó dándonos una semillita especial para que pudieras nacer.»
  • No esperes a que el niño pregunte: toma la iniciativa cuando consideres que está preparado.
  • Normaliza la situación comparándola con otras formas en que los bebés llegan a las familias.
  • Si el niño muestra curiosidad sobre el donante, valida esa curiosidad sin que te genere inseguridad: es completamente natural.

Apoyo psicológico: un recurso valioso para toda la familia

No todas las familias se sienten igualmente seguras para abordar estas conversaciones por sí solas. Contar con el apoyo de un psicólogo especializado en reproducción asistida puede ser de gran ayuda para preparar la comunicación, manejar las propias emociones de los padres y responder a las preguntas del niño de la forma más adecuada.

En IMFER, disponemos de apoyo psicológico especializado para acompañar a las familias en todas las etapas del proceso reproductivo, incluida esta importante dimensión de la comunicación familiar.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre reproduccion asistida.

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Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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