La lactancia materna aporta beneficios que van mucho más allá de la nutrición. Uno de los más investigados en las últimas décadas es su efecto sobre el desarrollo cerebral del bebé. En IMFER, donde acompañamos a las mujeres desde el deseo de ser madres hasta el nacimiento de sus hijos, creemos que es importante compartir esta evidencia con rigor y sin idealizaciones.
Lactancia materna y desarrollo neurológico
Un estudio de referencia realizado por investigadores de la Universidad de Brown (EE.UU.), publicado en la revista NeuroImage, analizó mediante resonancia magnética funcional el cerebro de 133 niños de entre 10 meses y 4 años de edad, divididos en tres grupos según el tipo de alimentación recibida: lactancia materna exclusiva, lactancia mixta o lactancia artificial.
Los resultados mostraron diferencias significativas en la cantidad de mielina, una sustancia lipídica que recubre los axones de las neuronas y facilita la transmisión de impulsos nerviosos. A partir de los 2 años de edad, los niños con lactancia materna exclusiva presentaban entre un 20% y un 30% más de mielina que los del grupo de lactancia artificial en áreas relacionadas con el lenguaje, la motricidad y la percepción visual. Los de lactancia mixta mostraron resultados intermedios.
¿Por qué la leche materna favorece el desarrollo cerebral?
La leche materna contiene ácidos grasos de cadena larga (especialmente DHA y ARA) que son componentes estructurales clave del tejido nervioso. También contiene factores de crecimiento, hormonas y compuestos bioactivos que influyen directamente en la maduración neuronal. La concentración de estos elementos varía a lo largo de la lactancia, adaptándose a las necesidades del bebé en cada fase.
El mismo estudio apuntó que cuanto más tiempo se mantiene la lactancia materna, mayores son las diferencias observadas en el desarrollo de la materia blanca cerebral. Los beneficios se acumulan con el tiempo.
Lactancia, vínculo y desarrollo emocional
La lactancia materna no es solo alimentación: es contacto, temperatura corporal, olor, ritmo. Todo ello favorece el desarrollo del sistema nervioso autónomo del bebé y consolida el vínculo emocional con la madre. La oxitocina liberada durante la toma tiene efectos ansiolíticos en ambos y refuerza la respuesta empática materna.
Si tienes dificultades para establecer la lactancia o deseas apoyo durante el proceso, en IMFER podemos orientarte. El inicio de la lactancia tras un tratamiento de reproducción asistida no difiere del inicio en cualquier otro parto: con los apoyos adecuados, es perfectamente posible.
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