Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- Lo que ocurre emocionalmente en el futuro padre
- Preparación práctica antes del parto
- El papel del padre en el momento del parto
- Las primeras semanas: cómo construir el vínculo desde el inicio
- Preguntas frecuentes
- ¿Es normal sentir ansiedad o miedo antes del nacimiento del primer hijo?
- ¿Puede el padre coger la baja de paternidad aunque la madre no trabaje?
- ¿Cómo puedo apoyar a mi pareja durante el embarazo sin ser invasivo?
La llegada de un bebé transforma radicalmente la vida de los dos miembros de la pareja, pero con frecuencia la preparación prenatal se enfoca casi exclusivamente en la madre. El padre, o el segundo progenitor, queda a menudo en un segundo plano: asiste a las visitas, participa en el curso de preparación al parto y espera. Sin embargo, la investigación en psicología perinatal y en salud familiar demuestra que cuanto más implicado esté el padre desde el principio, mejor será el resultado para toda la familia.
Ser padre no es solo una condición biológica ni un rol que empieza cuando el bebé llega a casa. Es un proceso de preparación activa que comienza mucho antes del parto. Desde los cambios emocionales que experimenta el futuro papá durante el embarazo de su pareja hasta las habilidades prácticas que conviene adquirir antes del día del nacimiento, hay un camino que recorrer y que merece la pena recorrerlo conscientemente.
Esta guía está pensada para todos los futuros padres que quieren llegar bien preparados al momento del nacimiento de su hijo, sabiendo qué esperar, cómo apoyar a su pareja y cómo empezar a construir desde el primer día ese vínculo que durará toda la vida.
Lo que ocurre emocionalmente en el futuro padre
Uno de los grandes tabúes del embarazo es que los futuros padres también experimentan una montaña rusa emocional, aunque con características propias y menos visibles. La ilusión y la alegría se mezclan con frecuencia con el miedo a no estar a la altura, la preocupación económica, la ansiedad ante lo desconocido y, en algunos casos, sentimientos de exclusión del proceso de gestación.
Los estudios sobre paternidad perinatal muestran que entre un 4% y un 10% de los padres experimentan síntomas depresivos durante el embarazo de su pareja, un fenómeno conocido como depresión perinatal paterna. Esta cifra asciende al 10-25% en los primeros meses tras el nacimiento. Reconocer estas emociones, hablar de ellas con la pareja o con un profesional y no minimizarlas es el primer paso para afrontarlas de forma saludable.
Muchos futuros padres describen una sensación de «realidad diferida»: la experiencia del embarazo es principalmente corporal para la madre, mientras que para ellos puede resultar más abstracta hasta que el bebé está presente. Esta diferencia es normal y no significa menor compromiso ni menor amor.
Preparación práctica antes del parto
Más allá del plano emocional, hay una serie de aspectos prácticos que el futuro padre puede y debe preparar antes de la llegada del bebé. Esta implicación activa no solo alivia la carga de la madre, sino que también ayuda al padre a sentirse más protagonista del proceso.
- Conocer el plan de parto: leerlo, comentarlo con la pareja y entender qué decisiones se han tomado respecto a la analgesia, el tipo de parto o el manejo del cordón umbilical.
- Asistir al curso de preparación al parto: no como acompañante pasivo, sino como participante activo. Aprender técnicas de respiración, masaje y apoyo posicional puede marcar una gran diferencia durante el trabajo de parto.
- Preparar la bolsa del hospital: conocer qué hay que llevar, dónde está guardado y tener todo listo desde la semana 36.
- Aprender los rudimentos del cuidado del recién nacido: cómo hacer el baño, cómo coger al bebé, cómo cambiar un pañal, cómo interpretar el llanto.
- Organizar el hogar: asegurarse de que la habitación del bebé está preparada, que los elementos de seguridad están instalados y que la logística doméstica puede sostenerse durante las primeras semanas.
El papel del padre en el momento del parto
La presencia del padre o segundo progenitor en el parto tiene efectos documentados sobre el bienestar de la madre y sobre la calidad del vínculo inicial con el bebé. No se trata solo de estar físicamente presente, sino de participar activamente como apoyo emocional y práctico.
Durante el trabajo de parto, el padre puede ayudar a la madre a mantener la calma, a cambiar de posición, a aplicar presión lumbar para aliviar el dolor de las contracciones, a recordarle las técnicas de respiración o simplemente a acompañarla en silencio cuando lo necesite. Conocer de antemano el proceso del parto, sus fases y los posibles imprevistos evita que el padre se sienta desbordado en el momento más crítico.
Tras el nacimiento, el contacto piel con piel del padre con el recién nacido, cuando la madre no puede o mientras ella se recupera, tiene beneficios fisiológicos reales: regula la temperatura del bebé, estabiliza su frecuencia cardíaca y favorece la liberación de oxitocina en ambos, iniciando el proceso de vínculo afectivo.
Las primeras semanas: cómo construir el vínculo desde el inicio
El vínculo paterno-filial no surge de forma automática en todos los casos, y esto es algo que muchos padres no se atreven a admitir. A diferencia de la madre, que lleva nueve meses de convivencia física con el bebé, el padre parte de cero el día del nacimiento. Es completamente normal que el vínculo se desarrolle de forma progresiva durante las primeras semanas.
Lo que lo facilita es el contacto físico, la rutina y la implicación activa en el cuidado. Los padres que desde el primer día participan en los baños, los cambios de pañal, los paseos y los momentos de juego construyen un vínculo sólido con mayor rapidez. La investigación muestra que los bebés cuyos padres están muy implicados en el cuidado tienen mejores resultados cognitivos, emocionales y sociales a largo plazo.
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentir ansiedad o miedo antes del nacimiento del primer hijo?
Completamente normal. El miedo a no saber cómo actuar, a no ser suficientemente buen padre o a que algo salga mal es una respuesta adaptativa ante una situación nueva y de gran responsabilidad. Si la ansiedad es muy intensa o interfiere con el sueño o el funcionamiento diario, puede ser útil hablar con un profesional de la salud mental especializado en perinatalidad.
¿Puede el padre coger la baja de paternidad aunque la madre no trabaje?
Sí. En España, la baja de paternidad, ahora denominada permiso de nacimiento del progenitor diferente a la madre biológica, es un derecho individual e intransferible de 16 semanas. Su disfrute no está condicionado a que la madre trabaje o a que ella esté cogiendo también su baja. Es un derecho propio del padre o segundo progenitor.
¿Cómo puedo apoyar a mi pareja durante el embarazo sin ser invasivo?
La clave está en preguntar y escuchar. Cada mujer tiene necesidades distintas durante el embarazo: algunas quieren implicación total, otras necesitan su espacio. Preguntar directamente qué tipo de apoyo necesita en cada momento es siempre mejor que asumir o anticiparse. Ofrecer ayuda concreta en lugar de preguntas genéricas también suele funcionar mejor.
Ser padre no se improvisa, pero tampoco requiere ser perfecto. Requiere presencia, implicación y voluntad de aprender. Los bebés no necesitan padres perfectos: necesitan padres presentes.
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