Someterse a un tratamiento de reproducción asistida es una experiencia que requiere tiempo, dedicación y, en muchas ocasiones, ausencias del puesto de trabajo. Visitas médicas, extracciones de sangre, ecografías de seguimiento, días de reposo tras una punción folicular… el proceso puede ser largo e intenso. En este contexto, algunas trabajadoras han sufrido el peor de los escenarios posibles: ser despedidas mientras estaban en pleno tratamiento de fertilidad. Lo que muchas no saben es que la ley las protege.
La jurisprudencia que marcó un antes y un después
Varios juzgados españoles han declarado nulos los despidos de trabajadoras que fueron comunicados tras informar a su empresa de que iban a someterse a un tratamiento de fertilidad o estaban en pleno proceso. El argumento jurídico central es que este tipo de despido constituye una discriminación por razón de sexo, ya que los tratamientos de reproducción asistida afectan de forma directa y principalmente a la mujer, que es quien se somete a las intervenciones médicas más invasivas.
En estos casos, los jueces han aplicado la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que considera que el despido de una mujer durante un proceso de FIV —especialmente desde el momento en que los óvulos fertilizados son transferidos al útero— puede asimilarse a la protección otorgada durante el embarazo. Sin embargo, los tribunales han ido más allá y han extendido esa protección a fases previas de los tratamientos.
La clave está en demostrar la vinculación temporal entre la comunicación del tratamiento y el despido. Cuando existe una proximidad evidente entre ambos hechos y no hay una causa objetiva, real y suficiente que justifique la extinción del contrato, los tribunales tienden a declarar el despido nulo por discriminatorio, lo que obliga a la empresa a readmitir a la trabajadora con abono de los salarios dejados de percibir.
¿Qué protecciones tiene la trabajadora en tratamiento de fertilidad?
Aunque la legislación laboral española no contempla una protección explícita y específica para las trabajadoras en tratamiento de fertilidad —a diferencia de lo que ocurre durante el embarazo o el permiso de maternidad—, existen varias vías de protección aplicables:
- Protección frente al despido discriminatorio: el artículo 17 del Estatuto de los Trabajadores prohíbe el despido por razones discriminatorias, entre ellas, el sexo. Un despido motivado —directa o indirectamente— por el hecho de que la trabajadora esté sometida a un tratamiento de fertilidad puede ser declarado nulo.
- La Ley de Igualdad: la Ley Orgánica 3/2007, de Igualdad efectiva de mujeres y hombres, refuerza la protección frente a cualquier trato desfavorable relacionado con el embarazo o la maternidad, incluyendo las fases previas.
- Bajas médicas durante el tratamiento: si el médico considera que la trabajadora no puede desempeñar su actividad durante determinadas fases del tratamiento, puede prescribir una baja por incapacidad temporal, que tiene la misma protección que cualquier otra baja médica.
- Derecho a permisos para asistencia médica: la trabajadora tiene derecho a ausentarse del trabajo para acudir a las consultas y pruebas médicas necesarias, aunque las condiciones exactas dependen del convenio colectivo aplicable.
¿Qué hacer si te despiden durante un tratamiento de fertilidad?
Si una trabajadora es despedida mientras está sometida a un tratamiento de reproducción asistida o poco después de comunicarlo a su empresa, debe:
- No firmar ningún documento de conformidad con el despido sin antes consultar a un abogado laboralista.
- Documentar todo: guardar los justificantes médicos, los comunicados con la empresa y cualquier prueba que acredite la relación entre el tratamiento y el despido.
- Presentar una papeleta de conciliación ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) en el plazo de 20 días hábiles desde la notificación del despido.
- Buscar asesoramiento jurídico especializado para evaluar las posibilidades de impugnar el despido con éxito.
Conclusión
El camino hacia la maternidad a través de la reproducción asistida no debería suponer un riesgo para el empleo de ninguna mujer. Aunque la legislación española aún puede mejorar en cuanto a la protección explícita de las trabajadoras en tratamiento de fertilidad, la jurisprudencia existente ofrece importantes garantías. Conocer tus derechos es el primer paso para defenderlos. Si te encuentras en esta situación, no dudes en buscar asesoramiento legal y apoyo médico especializado.
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