Maternidad tardía: hablan las protagonistas
Hace unos meses, New York Magazine encendió la polémica con una portada sobre el embarazo a los 50 años. En Chile, los datos más recientes dan cuenta de que las mujeres que tienen su primer hijo a los 45 aumentaron 24% entre 2000 y 2010. ¿Cuesta ser madre a esa edad? ¿Cuesta ser hijo de padres mayores? Acá la mirada de los protagonistas.
Elisa (27) recuerda que desde niña su madre le inculcó la autosuficiencia. Le decía que tenía que ser una mujer independiente y fuerte. Y acompañaba esa idea con otra que la inquietaba: «Mi mamá me decía que por su edad, ella tal vez no llegaría a conocer a mis hijos o verme recibida». Su mamá quedó embarazada cuando ya había celebrado su cumpleaños número 40.
Lo que cuando era niña era un temor, hoy es una preocupación que acercó a Elisa y sus padres. Se llaman a diario. Están pendientes. Se cuidan. También permitió que Elisa tuviera una mirada más profunda desde niña. «Si lo miro ahora, me sirvió que mis papás hayan sido viejos, porque sus consejos siempre fueron más coherentes que los que les daban los papás más jóvenes a mis amigas. Había sabiduría cuando me hablaban. Y claro, cuando una crece, eso se agradece».
Lo de Elisa con sus padres es una postal que en otros países ya escaló hasta convertirse en polémica. La edición de fines de septiembre de la revista New York Magazine que venía con el título ¿Demasiado mayor para esto? y que mostraba en su portada la imagen de una mujer canosa que lucía su embarazo desnuda, generó críticas. De hecho, esa sola imagen fue suficiente para que se generara un movimiento en contra de las madres mayores. Las calificaron de egoístas y hasta de frívolas, porque no muchas mujeres pueden darse el lujo de acceder a la fecundación asistida para invertir el reloj biológico. Y, por sobre todo, se cuestionaban sus motivaciones y su capacidad para cuidar un niño. Hay, eso sí, un dato que los críticos parecen haber pasado por alto: el número de abuelos en EE.UU. que tiene a su cargo la responsabilidad primaria de los niños aumentó un 8% entre 2000 y 2008, según el Centro Pew de Investigación.
Hoy, en Chile, cada vez más mujeres son madres sobre los 40 años. Los datos más recientes, según el Registro Civil, dan cuenta que las mujeres que tienen hijos a los 45 aumentaron 24% entre 2000 y 2010. Las de 46, crecieron 13% en el mismo período. Y lo mismo ocurre en otras partes del mundo. Las cifras en Estados Unidos muestran que en 2008 nacieron cerca de ocho mil niños de mujeres mayores de 45 años, más del doble que en 1997, de acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades. Y más de 500 nacieron de mujeres mayores de 50 años, un aumento del 375%. ¿Qué piensan quienes dejaron la maternidad para después de los 40? ¿Qué dicen sus hijos sobre las ventajas o desventajas que les tocó vivir?
Elisa respira tranquila cuando recuerda ese temor que perseguía a sus padres cuando era niña. «Hace unas semanas mi papá me dijo que no se quería morir antes de conocer a mis hijos. Yo le respondí que entonces tenía que cuidarse, que todo llegará a su tiempo y que así como nunca imaginó que me vería casada, ya la diferencia de edad no era limitación para que su deseo se cumpliera».
Mejor preparada
¿Cómo se explica la polémica en Estados Unidos? Porque, pese a los enormes cambios sociales, se mantiene la idea de que las mujeres tienen como principal responsabilidad la maternidad, expica Elisa Ansoleaga, sicóloga de la U. Diego Portales, y la maternidad tardía va en contra de los mandatos sociales, que aún se imponen. Eso explica que a las mujeres que bordean los 35 años se les pregunte las razones de por qué todavía no han tenido hijos, y cuando pasan los 40 la pregunta cambie a «¿te atreverías a ser mamá a tu edad?».
Marcela (47) fue blanco de ese tipo de preguntas incómodas. Tuvo a su primera hija, Maite, a los 46. Y lejos de hacerse problema, hoy piensa en la posibilidad de darle un hermano para que, si ella llegara a faltar algún día, se tengan los dos como familia. «Mi edad no influye, porque está todo congelado…, aunque suene frío. Sólo mi familia sabe qué tipo de embarazo tuve, es súper personal», Marcela se decidió por la ovodonación.
¿Por qué no fue madre antes? Porque primero estudió una carrera técnica, después, Ingeniería Comercial y más tarde un posgrado. «Me dediqué mucho al estudio y al trabajo y poco a mí. Ahora, si mi forma de hacer familia es diferente la del resto, está bien. Tengo la familia que me tocó y me da lo mismo que me miren con cualquier cara», dice. Tiene sentido: Elizabeth Gregory, directora del Programa de Estudios de la Mujer de la Universidad de Houston, explica que retrasar la maternidad permite a las mujeres completar su educación y establecerse mejor en su carrera. Así, se sienten más estables económica y emocionalmente para criar. «A la maternidad se llega con los temas económicos resueltos, pero también emocionales. Se tienen mejores capacidades y una condición más óptima para ser madre. Los niños sólo necesitan alguien que los mire con ojos de amor, eso les permite crecer, es menos relevante la edad», complementa Javiera Navarro, directora de Sicología de la U. Alberto Hurtado.
Otras investigaciones le ponen paños fríos a la polémica que se desató en Estados Unidos con la portada del New York Magazine. Un estudio de la Universidad del Sur de California, citado por la misma revista, concluye que las mamás de 50 años tienen menos estrés que los padres de 30 y 40 años y el mismo puntaje en pruebas de capacidad mental y de fatiga física.
Acortar distancia
Los hijos también tienen algo que decir sobre la brecha generacional que los separa con sus padres. Alejandro tiene 27 años. Su padre, 71, y su mamá, 66. El ahora tiene claro que no quiere tener hijos pasados los 30. ¿Por qué? Para él es importante que los papás tengan la mayor cercanía generacional posible con sus hijos. «No digo que hay que ser papá a los 20, pero tampoco después de los 40, porque eso implica que te criaste en una época muy distinta a la que vivirán tus hijos y eso indiscutiblemente plantea brechas en cuanto a lo que se les enseña a los hijos y lo que se les permite o no hacer».
Desde chico, Alejandro comparaba su familia con la de sus amigos o compañeros de curso que tenían papás más jóvenes, más ágiles, más «aperrados». Pero con el tiempo esas diferencias quedaron superadas. El entiende que su historia está determinada por lo tarde que se encontraron sus papás.»Nunca les reproché que fueran mayores. No es su culpa. Ellos se conocieron ya viejos, no es que se casaron y dejaron pasar 10 años para tener hijos. De hecho, se casaron y al año nació mi hermano… fue cosa de la vida no más que se encontraron viejos», agrega.
Pero hay padres que logran romper esa barrera generacional y ser, incluso, más cercanos con los hijos con los que tienen mayor diferencia de edad. María Paz (23) y su madre, María Rosa (70), lo lograron. El de María Paz fue un embarazo sorpresivo para María Rosa. Tanto así, que su hija creció al lado de sus nietas. «Fue bien entretenido criarla. En mi casa ya no había niños y volver a ver pañales y comida de guagua no provocó ningún trauma. Yo no hago las mismas cosas que los jóvenes, pero me llevo muy bien con ellos y no he tenido problemas generacionales con sus amigos. Nunca me he sentido vieja con ella», cuenta María Rosa.
A diferencia de lo que hizo con sus hijos mayores, María Rosa vivió la maternidad de manera más focalizada: si era necesario, la acompañaba a los campamentos de scout o a las giras del grupo de baile pascuense. También se aterró las primeras veces que María Paz le contaba sus secretos adolescentes, pero se acostumbró hasta ser su mejor confidente. «Siento que mi mamá se realizó a través de mí. Salió al mundo. Cuando crió a mis hermanos mayores estuvo encerrada y dedicada a la maternidad perfecta. Conmigo fue más partner», dice María Paz. De hecho, cuando su hija se fue a Valparaíso a estudiar, se fue con ella. Y viven de los más bien juntas.
Fuente: P. Sepúlveda / N. Zunino / La Tercera
1 Comentario
Hola Me llamo Lydia , me encanto el Tema de la Maternidad Tardia , y me ha dado mas animo en someterme IVF para poder el bebe que mi esposo y yo deseamos. Dios a puesto estos grandes especialistas en la materia de fertilidad , no por casualidad sino para ayudar aquellos que en verdad desean tener famila.