Contenido divulgativo IMFEREste artículo forma parte del archivo informativo de IMFER Blog. La información médica debe contrastarse con un especialista en reproducción asistida. Consultar con especialista

El cuarto mes de embarazo, comprendido entre las semanas trece y dieciséis, marca el inicio del segundo trimestre, el periodo que muchas mujeres describen como el más placentero de toda la gestación. Las molestias del primer trimestre quedan atrás y el cuerpo entra en una fase de mayor estabilidad hormonal. Mientras tanto, dentro del útero, el feto experimenta un desarrollo espectacular: ya tiene un aspecto inconfundiblemente humano, sus rasgos faciales se definen y, por primera vez, puede determinarse el sexo a través de la ecografía.

El desarrollo facial en el cuarto mes de embarazo

Uno de los cambios más llamativos de este periodo es la maduración de los rasgos faciales del feto. Los ojos, que hasta el tercer mes estaban situados a los lados de la cabeza, migran hacia la posición frontal que tendrán definitivamente. Los párpados, aunque todavía cerrados, están completamente formados. Las cejas y el vello de la cabeza comienzan a aparecer, aunque son todavía muy finos y despigmentados.

💬
¿Tienes preguntas sobre fertilidad?Consulta con nuestros especialistas en IMFER — más de 30 años de experiencia.
Contactar

Las orejas alcanzan su posición definitiva en los laterales de la cabeza, y el oído interno está suficientemente desarrollado como para que el feto pueda detectar sonidos procedentes del exterior, aunque de forma muy atenuada. Algunos estudios sugieren que los fetos en esta etapa ya son sensibles al tono de voz de la madre. La nariz y la boca presentan ya unos rasgos definidos, y el feto puede abrir y cerrar los labios, mover la lengua y practicar el reflejo de succión que necesitará para alimentarse al nacer.

¿Cuándo se puede conocer el sexo del bebé?

La determinación del sexo fetal es uno de los momentos más esperados por muchos futuros padres. Desde el punto de vista biológico, el sexo genético queda determinado en el momento de la fecundación —según el espermatozoide que fertilice el óvulo lleve un cromosoma X o Y—, pero la diferenciación de los genitales externos no es visible en la ecografía hasta el segundo trimestre.

En general, a partir de la semana catorce o quince ya es posible que un ecografista experto identifique el sexo en la ecografía, aunque la semana dieciséis ofrece mayor fiabilidad. La ecografía morfológica del segundo trimestre, que se realiza entre las semanas dieciocho y veinte, es la que confirma con mayor precisión el sexo anatómico del bebé junto con una evaluación completa de su desarrollo.

En los casos de reproducción asistida en los que se ha realizado un diagnóstico genético preimplantacional (DGP), el sexo del embrión ya era conocido antes de la transferencia, aunque los padres pueden optar por no ser informados de este dato.

El cuerpo del feto en el cuarto mes: esqueleto, músculos y movimiento

El esqueleto del feto, que hasta ahora era principalmente cartilaginoso, comienza su proceso de osificación en el cuarto mes. Los huesos largos de los brazos y las piernas empiezan a endurecerse y pueden medirse con precisión en la ecografía para evaluar el correcto desarrollo del feto. Los músculos también se fortalecen, lo que permite al feto realizar movimientos cada vez más coordinados.

Al final de la semana dieciséis, el feto mide aproximadamente entre doce y catorce centímetros de longitud cráneo-rabadilla y pesa alrededor de cien gramos. A pesar de estos movimientos activos, la mayoría de las madres primerizas todavía no los perciben; las multíparas, que saben reconocer las sensaciones, pueden comenzar a notar los primeros movimientos al final de este mes o principios del quinto.

Controles médicos y bienestar materno en el cuarto mes

El cuarto mes coincide con la segunda visita prenatal, en la que el ginecólogo o la matrona revisan los resultados de las analíticas del primer trimestre, comprueban la evolución del peso y la tensión arterial, y evalúan el crecimiento del útero. Es también el momento en que se programa la ecografía morfológica del segundo trimestre.

Muchas mujeres experimentan en esta etapa un notable aumento de energía y bienestar. El apetito vuelve a la normalidad o incluso se incrementa. El abdomen comienza a ser visible y es habitual que familiares y amigos empiecen a notar el embarazo. Mantener una alimentación variada y equilibrada, hidratarse correctamente y realizar ejercicio moderado —como caminar, nadar o practicar yoga prenatal— contribuye a que esta etapa transcurra de la mejor manera posible.

Conclusión

El cuarto mes de embarazo es un periodo de transición hacia la calma y el disfrute de la gestación. El feto ha alcanzado un nivel de desarrollo que le confiere un aspecto humano reconocible, con sus rasgos faciales definidos y su cuerpo en plena maduración. Para los futuros padres, poder descubrir el sexo del bebé y comenzar a percibir sus movimientos es el inicio de una conexión emocional todavía más profunda con la nueva vida que crece.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

¿Tienes dudas sobre tu fertilidad? Consulta con nuestros especialistas en IMFER.

También puede interesarte: Presión social y maternidad: el reloj biológico entre la… y Parto natural vs. cesárea: ventajas, desventajas y cómo tomar….

Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

¿Necesitas orientación personalizada?

Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.

Visitar imfer.com

Sin comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *