Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- Las dos técnicas principales de terapia de reemplazo mitocondrial
- ¿Para qué sirven estas técnicas?
- Situación legal y debate ético
- Preguntas frecuentes sobre las técnicas de tres componentes genéticos
- ¿El niño nacido por TRM tiene rasgos físicos de la donante?
- ¿Puede el niño nacido por TRM conocer a la donante de mitocondrias?
- ¿Qué diferencia hay entre TRM y clonación?
- ¿Están disponibles estas técnicas en España para parejas que quieran evitar transmitir una enfermedad mitocondrial?
La expresión «niños de tres padres» es una de las más debatidas y malinterpretadas de la medicina reproductiva contemporánea. Evoca imágenes de ciencia ficción, suscita debates éticos apasionados y genera titulares que, con frecuencia, distorsionan la realidad científica que pretenden describir. La verdad es más precisa, más matizada y, en cierto modo, más fascinante que la simplificación mediática: se trata de técnicas que utilizan el material genético de tres personas —dos madres y un padre— con un propósito muy específico: evitar la transmisión de enfermedades mitocondriales graves o, en algunos contextos experimentales, mejorar la calidad de los óvulos en casos de infertilidad.
En términos técnicos, estas técnicas se engloban bajo el nombre de terapias de reemplazo mitocondrial (TRM) o, en la terminología anglosajona, Mitochondrial Replacement Therapy (MRT). Su principio fundamental es siempre el mismo: sustituir las mitocondrias disfuncionales o portadoras de mutaciones patológicas del óvulo de la madre por las mitocondrias sanas de una donante, preservando al mismo tiempo la identidad genética nuclear de la madre biológica.
En este artículo explicamos en qué consisten estas técnicas, cuántas variantes existen, qué debate ético generan, cuál es su situación legal en España y en el mundo, y qué perspectivas de futuro tienen en la medicina reproductiva.
Las dos técnicas principales de terapia de reemplazo mitocondrial
Existen dos técnicas principales de TRM, que se diferencian en el momento del proceso en que se realiza la transferencia del material genético:
1. Transferencia de huso materno (THM o MST, Maternal Spindle Transfer). Se realiza antes de la fecundación. El huso meiótico —la estructura que contiene los cromosomas de la madre— se extrae del óvulo de la madre y se introduce en el citoplasma enucleado (vaciado de su núcleo original) del óvulo de una donante. El óvulo reconstruido se fecunda posteriormente con los espermatozoides del padre. Es la técnica que ha alcanzado mayor implantación clínica y sobre la que existe mayor evidencia en humanos.
2. Transferencia pronuclear (TPN o PNT, Pronuclear Transfer). Se realiza después de la fecundación. Tanto el óvulo de la madre como el de la donante se fertilizan de forma independiente. Antes de que los pronúcleos (los núcleos del óvulo y el espermatozoide recién fecundados) se fusionen, se extraen los pronúcleos del embrión de la madre y se transfieren al embrión de la donante, del que se han eliminado sus propios pronúcleos. Esta técnica implica la creación y destrucción de un embrión adicional (el de la donante), lo que genera un debate ético adicional en contextos donde el embrión tiene estatuto moral relevante.
En ambas técnicas, el resultado es un embrión cuyo ADN nuclear proviene íntegramente de la madre y el padre biológicos, y cuyo ADN mitocondrial (aproximadamente el 0,2% del total) procede de la donante del óvulo.
¿Para qué sirven estas técnicas?
Las TRM tienen dos aplicaciones principales, con distinto grado de madurez científica y diferente nivel de aprobación regulatoria:
Prevención de enfermedades mitocondriales hereditarias. Es la aplicación para la que estas técnicas fueron originalmente desarrolladas y la única para la que han recibido aprobación regulatoria formal hasta la fecha. Las enfermedades mitocondriales son un grupo heterogéneo de patologías causadas por mutaciones en el ADN mitocondrial (mtDNA). Se transmiten exclusivamente por línea materna (el ADN mitocondrial se hereda de la madre), pueden afectar a múltiples órganos (corazón, músculo, cerebro, hígado) y, en sus formas graves, son devastadoras e incurables. Enfermedades como el síndrome de Leigh, el síndrome MELAS o la neuropatía óptica de Leber son ejemplos de este grupo.
Para una mujer portadora de una mutación en el mtDNA, la TRM ofrece la posibilidad de tener un hijo genéticamente suyo (en su ADN nuclear) sin el riesgo de transmitir la enfermedad mitocondrial, ya que las mitocondrias del niño provendrán de una donante sana.
Mejora de la calidad ovocitaria en infertilidad. Como se explica con más detalle en el artículo sobre transferencia de huso materno, esta técnica también se ha investigado como alternativa a la donación de óvulos en mujeres con infertilidad por baja calidad ovocitaria atribuible a disfunción mitocondrial. Esta es una aplicación todavía en fase de investigación y con menor aceptación regulatoria.
Situación legal y debate ético
El Reino Unido es el único país que ha aprobado formalmente las TRM para uso clínico, tras un exhaustivo proceso de debate parlamentario y regulatorio. La Human Fertilisation and Embryology Authority (HFEA) autorizó en 2017 el uso de estas técnicas para prevenir enfermedades mitocondriales graves, y desde entonces ha aprobado varios casos individuales. En 2023, se confirmó el nacimiento de al menos ocho bebés sanos mediante estas técnicas en el Centro de Fertilidad de Newcastle.
En Estados Unidos, la FDA no ha autorizado formalmente las TRM, aunque el primer bebé del mundo nacido mediante THM fue concebido en 2016 bajo supervisión del equipo del Dr. John Zhang en México, para evitar las restricciones regulatorias de EE.UU.
En España, como en la mayoría de los países de la UE, no existe una regulación explícita de las TRM. La Ley 14/2006 no las menciona expresamente, lo que crea un vacío legal que las sitúa en una zona gris: no están prohibidas expressis verbis, pero tampoco están autorizadas de forma reglada. Su uso clínico requiere autorización caso a caso de las autoridades sanitarias competentes.
El debate ético en torno a estas técnicas se articula en torno a varios ejes:
- El estatuto del ADN mitocondrial de la donante: ¿Convierte a la donante en una tercera «madre genética»? La mayoría de los especialistas y comités de ética consideran que la contribución genética de la donante —menos del 0,2% del ADN total, sin ningún efecto sobre las características individuales del niño— no equivale a una relación de filiación. Sin embargo, algunas voces religiosas y bioéticas conservadoras discrepan.
- La transmisión a futuras generaciones: El ADN mitocondrial de la donante se transmite a las hijas del niño nacido por TRM (si es niña), y a sus nietas, y así sucesivamente. Esto constituye una modificación de la línea germinal hereditaria, lo que algunos consideran un límite que no debería cruzarse.
- El derecho del niño a conocer sus orígenes: Similar al debate sobre el anonimato en la donación de gametos, surge la pregunta de si el niño nacido por TRM tiene derecho a conocer la identidad de la donante de mitocondrias.
Preguntas frecuentes sobre las técnicas de tres componentes genéticos
¿El niño nacido por TRM tiene rasgos físicos de la donante?
No. El ADN mitocondrial no codifica ningún rasgo físico ni psicológico observable. El color de los ojos, el pelo, la estructura facial, la inteligencia o la personalidad están determinados por el ADN nuclear, que proviene íntegramente de los padres biológicos. La donante aporta solo 37 genes mitocondriales, que codifican proteínas implicadas en la producción de energía celular, sin ningún efecto sobre las características individuales del niño.
¿Puede el niño nacido por TRM conocer a la donante de mitocondrias?
Depende de la legislación del país donde se haya realizado el tratamiento y de los protocolos del centro. En el Reino Unido, la HFEA ha establecido que los niños nacidos por TRM tienen derecho a acceder, al cumplir la mayoría de edad, a información no identificativa sobre la donante de mitocondrias, y a solicitar información identificativa si así lo desean.
¿Qué diferencia hay entre TRM y clonación?
Son técnicas completamente distintas. La clonación implica reproducir el genoma completo de un individuo para crear un ser genéticamente idéntico. Las TRM crean un individuo con genoma nuclear único (combinación de los genomas del padre y la madre biológicos, como en cualquier reproducción sexual) y solo sustituyen el componente mitocondrial del óvulo. No hay reproducción de ningún individuo existente.
¿Están disponibles estas técnicas en España para parejas que quieran evitar transmitir una enfermedad mitocondrial?
La situación legal en España es ambigua. Para parejas con riesgo documentado de transmitir una enfermedad mitocondrial grave, la opción más accesible actualmente es la donación de óvulos convencional (que elimina al 100% el riesgo de transmisión del mtDNA de la madre, pero también de su ADN nuclear) o el diagnóstico genético preimplantacional de embriones (DGP-M), que puede ser útil cuando la carga mutante es baja y existe variabilidad entre embriones. La TRM requiere evaluación individualizada y contacto con centros de referencia especializados.
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