Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- El camino científico que hizo posible la fecundación in vitro
- El impacto de la FIV en cuarenta y cinco años de historia: de la controversia a la esperanza
- De pioneras a vecinas de generación: Louise Brown y Victoria Anna hoy
- Preguntas frecuentes sobre la historia de la fecundación in vitro
- ¿Cuántas personas han nacido en el mundo gracias a la FIV?
- ¿Ha mejorado mucho la FIV desde sus inicios?
- ¿La FIV tiene riesgos para el bebé o para la madre?
El 25 de julio de 1978 cambió para siempre la historia de la medicina reproductiva. Esa noche, en el Oldham General Hospital de Manchester, nació Louise Joy Brown, la primera persona del mundo concebida mediante fecundación in vitro. El acontecimiento, que había sido anunciado con discreción para proteger a la familia, desató una tormenta mediática y científica de proporciones históricas. Aquella niña de 2,7 kilogramos no era solo un bebé: era la prueba viviente de que era posible unir un óvulo y un espermatozoide fuera del cuerpo humano, transferir el embrión resultante a un útero y obtener un embarazo viable.
Detrás de ese logro había años de trabajo silencioso, fracasos repetidos y perseverancia científica. Los doctores Robert Geoffrey Edwards y Patrick Steptoe llevaban más de una década investigando la fertilización in vitro en el laboratorio antes de lograr el primer embarazo a término. Edwards, biólogo del desarrollo, y Steptoe, ginecólogo experto en laparoscopia, formaron un equipo improbable y extraordinariamente complementario. En 2010, Robert Edwards recibió el Premio Nobel de Medicina por este trabajo, en un reconocimiento largamente esperado y que lamentablemente llegó cuatro años después de la muerte de Steptoe.
Seis años después del nacimiento de Louise Brown, en 1984, España vivió su propio hito histórico. El 12 de julio de ese año nació en el Instituto Dexeus de Barcelona la pequeña Victoria Anna, la primera bebé española concebida por FIV. Detrás de ese nacimiento estaban el doctor Pere Nolasc Barri y la doctora Anna Veiga, figuras pioneras de la reproducción asistida española. Victoria Anna fue además el cuarto bebé europeo y el sexto del mundo en nacer mediante esta técnica. Desde entonces, la medicina reproductiva española ha avanzado hasta convertirse en referencia mundial.
El camino científico que hizo posible la fecundación in vitro
El nacimiento de Louise Brown no fue un accidente afortunado ni un descubrimiento repentino. Fue el resultado de décadas de investigación básica y clínica que comenzó mucho antes de la colaboración entre Edwards y Steptoe.
Los primeros experimentos de fertilización in vitro en mamíferos se realizaron en la década de 1950, principalmente con conejos y ratones. En 1968, Robert Edwards logró la primera fecundación in vitro de óvulos humanos en el laboratorio, publicando sus resultados en la revista Nature. Sin embargo, obtener embriones fertilizados era solo el primer paso: el reto era implantarlos en un útero y lograr un embarazo viable.
La colaboración con Steptoe fue fundamental porque este había desarrollado la técnica laparoscópica para recuperar óvulos directamente de los ovarios, evitando la cirugía abierta. Juntos trabajaron durante nueve años, con más de ochenta intentos fallidos, antes de lograr el primer embarazo a término en Lesley Brown, la madre de Louise.
Uno de los aspectos menos conocidos de esta historia es el papel de Jean Purdy, la enfermera y científica que colaboró estrechamente con Edwards y Steptoe desde el principio. Purdy fue quien observó por primera vez la división celular del embrión que daría lugar a Louise Brown. Sin embargo, su nombre no figuró en las publicaciones originales y su contribución fue ignorada durante décadas. Solo en 2015, la Sociedad Británica de Fertilidad reconoció públicamente su papel esencial en el desarrollo de la FIV.
El impacto de la FIV en cuarenta y cinco años de historia: de la controversia a la esperanza
El nacimiento de Louise Brown no fue recibido con unanimidad entusiasta. Las reacciones incluyeron desde la celebración científica hasta la condena moral y religiosa. Críticos de diversas tradiciones filosóficas y teológicas argumentaron que la FIV transgredía los límites naturales de la reproducción humana, creaba embriones «sobrantes» de cuyo destino no se hacía cargo la ciencia, y abría la puerta a una «medicalización» excesiva de la vida humana.
Estas preocupaciones no carecían de fundamento, y los debates bioéticos que suscitaron contribuyeron a construir los marcos regulatorios que hoy rigen la reproducción asistida en la mayoría de países. En España, la Ley 35/1988, una de las primeras del mundo en esta materia, y su heredera la Ley 14/2006, establecieron un marco que compatibiliza el acceso a estas técnicas con garantías éticas y legales.
Cuarenta y cinco años después del nacimiento de Louise Brown, se estima que más de 12 millones de personas en el mundo han nacido gracias a la fecundación in vitro y a las técnicas derivadas de ella. Las tasas de éxito, que en los primeros años apenas superaban el 5 %, han mejorado dramáticamente gracias a avances como la vitrificación de óvulos y embriones, el diagnóstico genético preimplantacional, el cultivo extendido hasta blastocisto y la estimulación ovárica controlada. En la actualidad, en clínicas de referencia como IMFER, las tasas de implantación por transferencia superan el 60 % en condiciones óptimas.
De pioneras a vecinas de generación: Louise Brown y Victoria Anna hoy
Louise Brown creció bajo el escrutinio mediático, estudió logística, se casó y tiene dos hijos concebidos de forma natural. Ha participado activamente en actividades de divulgación sobre la FIV y su historia, y ha expresado en diversas entrevistas su gratitud hacia Edwards y Steptoe. Al cumplir los 40 años, en 2018, participó en los actos conmemorativos del cuarenta aniversario del nacimiento de la FIV que tuvieron lugar en el Reino Unido.
Victoria Anna, la primera española, cumplió 40 años en 2024. La doctora Anna Veiga, una de las responsables de su nacimiento, ha continuado su carrera científica hasta convertirse en una de las embriologistas más reconocidas de España y en investigadora del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona. La historia de estas dos mujeres —nacidas en países diferentes, con diferencias de seis años— es la historia de una técnica que pasó de lo imposible a lo cotidiano en el espacio de una generación.
Preguntas frecuentes sobre la historia de la fecundación in vitro
¿Cuántas personas han nacido en el mundo gracias a la FIV?
Las estimaciones más recientes sitúan en más de 12 millones el número de personas nacidas mediante fecundación in vitro y técnicas afines desde 1978. En España, según los datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), se realizan anualmente más de 130.000 ciclos de reproducción asistida, lo que convierte a nuestro país en uno de los líderes europeos en volumen de tratamientos. Se estima que en España alrededor del 4 % de los nacimientos anuales se producen mediante alguna técnica de reproducción asistida.
¿Ha mejorado mucho la FIV desde sus inicios?
La mejoría ha sido radical. En los primeros años, las tasas de éxito por ciclo eran inferiores al 10 %. Hoy, gracias a la vitrificación de óvulos, el cultivo extendido hasta blastocisto, el diagnóstico genético preimplantacional y la personalización de los protocolos de estimulación y transferencia, las tasas de éxito en mujeres menores de 35 años con buena reserva ovárica superan el 50 % por transferencia en clínicas de referencia. La técnica también ha evolucionado para ser más segura: el síndrome de hiperestimulación ovárica grave, que era una complicación relativamente frecuente en los primeros años, ha disminuido drásticamente gracias a los protocolos modernos.
¿La FIV tiene riesgos para el bebé o para la madre?
Los niños nacidos por FIV tienen en general excelentes condiciones de salud. Los estudios de seguimiento a largo plazo no muestran diferencias significativas en su salud general respecto a los concebidos naturalmente. Existe un ligero aumento del riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer, que en gran parte se asocia a los embarazos múltiples —hoy reducidos gracias a la práctica de la transferencia de un único embrión—. Para la madre, los riesgos están principalmente asociados a la estimulación ovárica (síndrome de hiperestimulación) y a la punción ovárica, ambos manejados con protocolos de seguridad rigurosos en clínicas acreditadas.
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