Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- Las mitocondrias: la central energética de la célula y su ADN propio
- Enfermedades mitocondriales: el problema que el reemplazo mitocondrial aspira a resolver
- Estado actual y perspectivas de futuro
- Preguntas frecuentes sobre el reemplazo mitocondrial
- ¿Cuál es la diferencia entre reemplazo mitocondrial para enfermedades y para infertilidad?
- ¿Qué riesgo existe de que las mitocondrias de la donante sean rechazadas?
- ¿Qué significa que el ADN mitocondrial se transmite a las siguientes generaciones?
- ¿Existe riesgo de que estas técnicas abran la puerta a la "eugenesia"?
Pocas técnicas de la medicina reproductiva han suscitado tanto interés científico, debate ético y cobertura mediática como el reemplazo mitocondrial. Su nombre suena complejo, sus implicaciones son profundas y su potencial terapéutico es real: permite a mujeres portadoras de mutaciones en el ADN mitocondrial tener hijos genéticamente propios sin transmitirles enfermedades hereditarias graves y potencialmente mortales. A la vez, abre preguntas filosóficas y bioéticas sobre los límites de la intervención en la herencia genética humana que la sociedad todavía está aprendiendo a formular, y mucho menos a responder.
El término «reemplazo mitocondrial» engloba un conjunto de técnicas —fundamentalmente la transferencia de huso materno (THM) y la transferencia pronuclear (TPN)— cuyo denominador común es la sustitución de las mitocondrias del óvulo de la madre por las de una donante sana. El resultado es un embrión que posee el ADN nuclear de sus dos progenitores —como cualquier niño nacido por fecundación natural— pero cuyo ADN mitocondrial (menos del 0,2% del total) procede de una tercera persona. Esta particularidad es la que ha dado lugar a la expresión popularizada de «bebés con ADN de tres personas», una denominación gráficamente impactante pero científicamente imprecisa.
En este artículo explicamos, con rigor y sin alarmar innecesariamente, qué son las mitocondrias, por qué su ADN importa, qué enfermedades puede prevenir el reemplazo mitocondrial, cuál es el estado actual de la técnica y qué debate plantea su uso clínico.
Las mitocondrias: la central energética de la célula y su ADN propio
Para comprender el reemplazo mitocondrial es indispensable entender qué son las mitocondrias y por qué tienen un ADN propio, diferente del ADN contenido en el núcleo celular.
Las mitocondrias son orgánulos presentes en la práctica totalidad de las células del organismo. Su función principal es la producción de ATP (adenosín trifosfato), la molécula energética que permite a las células realizar sus funciones vitales. Los órganos con mayor demanda energética —corazón, cerebro, músculos, hígado— son los que albergan más mitocondrias por célula y los que resultan más vulnerables cuando las mitocondrias no funcionan correctamente.
Las mitocondrias poseen su propio material genético, el ADN mitocondrial (mtDNA), heredado exclusivamente de la madre (la transmisión del mtDNA es materna: los espermatozoides no contribuyen mtDNA al embrión). Este mtDNA codifica solo 37 genes, todos ellos relacionados con proteínas de la cadena respiratoria mitocondrial. Mutaciones en alguno de estos 37 genes pueden causar enfermedades mitocondriales, un grupo heterogéneo de patologías con gran variabilidad clínica pero potencialmente devastadoras en sus formas graves.
El hecho de que el mtDNA se herede exclusivamente de la madre tiene una implicación directa: una mujer portadora de una mutación patogénica en su mtDNA transmitirá esa mutación a todos sus hijos. La proporción de mitocondrias mutadas que hereda cada hijo puede variar (fenómeno denominado heteroplasmia), lo que explica la variabilidad clínica dentro de una misma familia. Pero el riesgo de transmisión es, en principio, universal.
Enfermedades mitocondriales: el problema que el reemplazo mitocondrial aspira a resolver
Las enfermedades mitocondriales son raras individualmente, pero en conjunto afectan aproximadamente a 1 de cada 5.000-8.000 personas. Entre las más conocidas y graves se encuentran:
- Síndrome de Leigh: Enfermedad neurodegenerativa grave de inicio infantil, frecuentemente mortal en los primeros años de vida, caracterizada por lesiones en el tronco cerebral y los ganglios basales.
- Síndrome MELAS (Encefalopatía Mitocondrial, Acidosis Láctica y Episodios similares a Ictus): Causa episodios de tipo accidente cerebrovascular, debilidad muscular y deterioro cognitivo progresivo.
- Neuropatía óptica hereditaria de Leber (LHON): Causa pérdida de visión central bilateral, habitualmente de inicio en la edad adulta joven.
- Síndrome de Kearns-Sayre: Afecta al corazón (bloqueo cardíaco), los músculos oculares y otros sistemas.
Para las mujeres portadoras de estas mutaciones que desean tener hijos, las opciones tradicionales eran: la adopción, la donación de óvulos (que elimina el riesgo de transmisión del mtDNA pero también toda la contribución genética nuclear de la madre) o el diagnóstico genético preimplantacional (DGP), que puede ser útil cuando existe variabilidad en la carga mutante entre embriones pero no es aplicable cuando la carga mutante es alta y homogénea. El reemplazo mitocondrial ofrece una tercera vía: tener un hijo con los propios genes nucleares sin el riesgo de transmitir la enfermedad mitocondrial.
Estado actual y perspectivas de futuro
El estado clínico del reemplazo mitocondrial es el siguiente en 2026:
Reino Unido: Es el único país con regulación formal. La HFEA (Human Fertilisation and Embryology Authority) aprobó las técnicas de TRM en 2017 para uso clínico limitado a la prevención de enfermedades mitocondriales graves. El Centro de Fertilidad de Newcastle ha tratado a más de 20 pacientes y se han confirmado más de 8 nacimientos de niños sanos. Los datos de seguimiento de los niños nacidos, aunque todavía limitados por su corta edad, son hasta ahora tranquilizadores.
Estados Unidos: La FDA no ha autorizado formalmente las técnicas de TRM. El uso clínico requeriría aprobación individual bajo un IND (Investigational New Drug application), un proceso exigente que de facto ha impedido su aplicación clínica en suelo americano.
Australia: La reforma legislativa de 2022 legalizó la investigación con TRM y abrió la puerta a su uso clínico supervisado, con los primeros ensayos clínicos iniciándose en 2024-2025.
España y la UE: La situación es de vacío regulatorio. No existe prohibición explícita ni autorización reglada. Algunos centros españoles han realizado técnicas de transferencia de huso materno en el contexto de ensayos clínicos autorizados con indicación de infertilidad (no de enfermedades mitocondriales), pero el reemplazo mitocondrial para prevención de enfermedades mitocondriales no tiene un marco legal claro en España.
El futuro del reemplazo mitocondrial apunta hacia una progresiva normalización regulatoria en aquellos países con sistemas de supervisión bioética sólidos. La evidencia acumulada en el Reino Unido sobre la seguridad de los niños nacidos mediante estas técnicas será fundamental para impulsar o frenar esta evolución regulatoria global.
Preguntas frecuentes sobre el reemplazo mitocondrial
¿Cuál es la diferencia entre reemplazo mitocondrial para enfermedades y para infertilidad?
Son aplicaciones diferentes de técnicas similares. En el primer caso, el objetivo es evitar la transmisión de una enfermedad genética causada por mutaciones en el mtDNA; la paciente puede tener óvulos de buena calidad, pero con mitocondrias portadoras de una mutación peligrosa. En el segundo caso, el objetivo es mejorar la calidad del óvulo en mujeres con infertilidad cuya causa es una disfunción mitocondrial; la paciente no necesariamente tiene una enfermedad mitocondrial hereditaria. La técnica es similar, pero la indicación, el marco ético y la regulación aplicable son diferentes.
¿Qué riesgo existe de que las mitocondrias de la donante sean rechazadas?
Las mitocondrias son orgánulos propios de la célula, no cuerpos extraños en el sentido inmunológico. No existe un mecanismo de rechazo inmunológico de las mitocondrias donadoras equivalente al rechazo de un trasplante de órgano. Sin embargo, existe un fenómeno denominado «reversion» o «carry-over»: en algunos casos, una pequeña cantidad de mtDNA de la madre original puede persistir en el embrión reconstruido y, en casos raros, aumentar su proporción durante el desarrollo. Esto puede reducir la eficacia preventiva de la técnica en el caso de enfermedades mitocondriales.
¿Qué significa que el ADN mitocondrial se transmite a las siguientes generaciones?
Si el niño nacido por TRM es una niña, transmitirá el mtDNA de la donante a sus propios hijos, y así sucesivamente. Si es un varón, sus hijos no heredarán el mtDNA de la donante (porque el mtDNA se transmite solo por línea materna). Esta realidad —que la TRM modifica la línea germinal mitocondrial de forma hereditaria— es uno de los argumentos más sólidos tanto en el debate a favor (se rompe definitivamente la cadena de transmisión de la enfermedad mitocondrial) como en contra (se trata de una modificación hereditaria del genoma humano).
¿Existe riesgo de que estas técnicas abran la puerta a la «eugenesia»?
Es una preocupación legítima que la bioética debe abordar con seriedad. El reemplazo mitocondrial, en su aplicación actual, tiene un objetivo terapéutico muy específico: prevenir enfermedades graves causadas por mutaciones en el mtDNA. No implica la selección o modificación de rasgos individuales (inteligencia, físico, capacidades). Sin embargo, el principio de que es aceptable intervenir en el genoma germinal humano para evitar enfermedades podría, si no se establecen límites claros y una supervisión rigurosa, deslizarse hacia aplicaciones más controvertidas. La regulación cuidadosa y la supervisión independiente son garantías esenciales para evitar ese deslizamiento.
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