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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Cuando el embarazo no llega, la primera pregunta que se formula es «¿qué estamos haciendo mal?». La respuesta raramente es simple, porque la infertilidad tiene causas diversas —algunas de origen médico y difícilmente modificables— pero la evidencia científica sí señala con claridad que determinados comportamientos cotidianos pueden comprometer la fertilidad tanto femenina como masculina, incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas.

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Lo relevante de esta información no es generar culpa, sino todo lo contrario: identificar qué factores modificables pueden estar dificultando la concepción y actuar sobre ellos. En muchos casos, corregir uno o dos hábitos es suficiente para restablecer condiciones reproductivas óptimas, y en casos donde es necesaria la reproducción asistida, mejorar el estilo de vida potencia la respuesta a los tratamientos.

A continuación, analizamos seis hábitos que la evidencia médica asocia de forma consistente con una menor probabilidad de embarazo, con el respaldo de los mecanismos biológicos que los explican.

Los seis hábitos que más penalizan la fertilidad

  • 1. Fumar tabaco

    El tabaco es uno de los tóxicos reproductivos mejor documentados. En mujeres, acelera el envejecimiento ovárico —las fumadoras entran en menopausia entre 1 y 4 años antes que las no fumadoras— y reduce la reserva ovárica medida por la hormona antimülleriana (AMH). En hombres, disminuye la concentración, motilidad y morfología espermática, y aumenta el daño en el ADN del espermatozoide. Fumar reduce las posibilidades de concepción espontánea hasta un 40 % y disminuye las tasas de éxito en los tratamientos de FIV.

  • 2. Consumir alcohol de forma habitual

    Incluso el consumo moderado de alcohol (más de 3–5 unidades por semana) se ha asociado con alteraciones en la ovulación, reducción de la respuesta ovárica a la estimulación y mayor riesgo de aborto espontáneo. El alcohol interfiere con el metabolismo de los estrógenos y afecta a la implantación embrionaria. En hombres, reduce los niveles de testosterona y compromete la espermatogénesis.

  • 3. Mantener un peso muy alejado del rango saludable

    Tanto el sobrepeso (IMC mayor de 25) como el bajo peso (IMC menor de 18,5) alteran el equilibrio hormonal necesario para la ovulación. El tejido adiposo en exceso convierte andrógenos en estrógenos, elevando los niveles de estas hormonas y suprimiendo la ovulación. El bajo peso, por su parte, puede provocar amenorrea hipotalámica, con ausencia completa de ciclos menstruales. En ambos extremos, la fertilidad se ve comprometida.

  • 4. Dormir mal o tener un ritmo circadiano muy alterado

    La melatonina, producida durante el sueño nocturno, tiene un papel protector sobre los óvulos y regula el pulso de la hormona GnRH, que coordina el eje reproductivo. Trabajar en turnos de noche, dormir menos de 6 horas de forma crónica o tener un ciclo de luz-oscuridad muy alterado se asocia con ciclos menstruales irregulares y menor calidad ovocitaria. Los estudios en trabajadoras nocturnas muestran tasas de aborto espontáneo y ciclos anovulatorios significativamente superiores.

  • 5. Gestionar mal el estrés crónico

    El estrés agudo y ocasional no tiene un impacto demostrado sobre la fertilidad. Es el estrés crónico el que resulta problemático: eleva los niveles de cortisol y prolactina, que a su vez suprimen la secreción pulsátil de GnRH y pueden bloquear la ovulación. Además, el estrés crónico genera un estado proinflamatorio que puede afectar a la implantación. Esto no significa que «relajarse» sea la solución mágica a la infertilidad, pero sí que gestionar el estrés de forma activa (meditación, psicoterapia, ejercicio suave) mejora el estado general reproductivo.

  • 6. Exponerse de forma continuada a disruptores endocrinos

    Los disruptores endocrinos son sustancias químicas presentes en plásticos (bisfenol A), pesticidas, cosméticos y productos de limpieza que interfieren con el sistema hormonal. La exposición crónica se ha asociado con síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, reducción de la reserva ovárica y menor calidad espermática. Reducir la exposición —evitando envases de plástico para alimentos calientes, optando por productos ecológicos, ventilando los espacios habitados— es una medida de precaución razonable y respaldada por la evidencia emergente.

¿Cambiar hábitos antes de buscar un embarazo: cuánto tiempo hace falta?

La respuesta depende del hábito. Dejar de fumar produce mejoras en la calidad del moco cervical en pocas semanas. La espermatogénesis —la producción de espermatozoides— tiene un ciclo de aproximadamente 74 días, por lo que los cambios en el estilo de vida masculino tardan unos 3 meses en reflejarse en el seminograma. La recuperación del peso saludable puede requerir varios meses, pero incluso pérdidas del 5–10 % del peso corporal en mujeres con sobrepeso son suficientes para restaurar ciclos ovulatorios.

En general, se recomienda iniciar los cambios de estilo de vida al menos 3 meses antes de comenzar a buscar el embarazo o iniciar un tratamiento de reproducción asistida, para maximizar el estado reproductivo de ambos miembros de la pareja.

Preguntas frecuentes sobre hábitos y fertilidad

¿El café afecta a la fertilidad?

El consumo moderado de cafeína (menos de 200 mg al día, equivalente a 1–2 tazas de café) no parece afectar significativamente a la fertilidad. Por encima de esa cantidad, algunos estudios sugieren un ligero aumento del tiempo hasta la concepción y del riesgo de aborto espontáneo.

¿El móvil o el wifi reducen la fertilidad masculina?

Algunos estudios en modelos de laboratorio sugieren que la radiación electromagnética de alta frecuencia podría afectar a la función espermática, pero la evidencia en humanos es aún insuficiente para establecer recomendaciones firmes. Como medida de precaución, se suele aconsejar no llevar el móvil en el bolsillo del pantalón.

¿La marihuana afecta a la fertilidad?

Sí. Los cannabinoides alteran el sistema endocannabinoide, que tiene un papel en la regulación del transporte de ovocitos, la implantación embrionaria y la espermatogénesis. En hombres, el consumo habitual de cannabis reduce la concentración y motilidad espermática.

Si ya tengo un hijo, ¿puedo seguir teniendo los mismos hábitos?

Haber concebido antes no garantiza que los hábitos actuales no estén afectando a la fertilidad presente. La infertilidad secundaria (dificultad para concebir un segundo o tercer hijo) es tan frecuente como la primaria y responde a los mismos factores modificables.

Te recomendamos consultar nuestra guia sobre infertilidad en pareja para informacion mas detallada.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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