Quien haya trabajado como docente en un colegio de primaria en los últimos veinte años habrá notado algo llamativo: hay más pares de mellizos en las aulas que nunca. No es una casualidad ni una percepción subjetiva. El incremento de los embarazos múltiples en España —y en todo el mundo desarrollado— está directamente relacionado con el aumento de los tratamientos de reproducción asistida, en particular la fecundación in vitro. Entender por qué ocurrió esto y cómo la medicina reproductiva ha respondido al problema es esencial para cualquier pareja que considere someterse a un tratamiento de FIV.
La FIV y el origen del «boom» de mellizos
Durante las primeras décadas de la fecundación in vitro, la práctica habitual en los laboratorios de embriología era transferir dos, tres o incluso cuatro embriones al útero en cada ciclo. La razón era sencilla y comprensible: las tasas de implantación de los embriones eran relativamente bajas, y transferir más embriones aumentaba las probabilidades de que al menos uno se implantara y diera lugar a un embarazo.
El resultado era predecible: una parte significativa de los embarazos conseguidos mediante FIV eran múltiples. En los años noventa y primeros dos mil, la tasa de gestaciones gemelares tras FIV llegó a superar el 25% en algunos centros. Esto se reflejó pronto en las estadísticas de natalidad y, efectivamente, en las aulas escolares.
Los riesgos reales del embarazo gemelar
Durante mucho tiempo, los embarazos gemelares tras FIV se celebraron sin demasiada preocupación, incluso por parte de algunos profesionales que los consideraban un «bonus». Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado con claridad que el embarazo gemelar implica riesgos significativos tanto para la madre como para los bebés:
- Mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer.
- Mayor incidencia de complicaciones obstétricas como preeclampsia, diabetes gestacional y anemia.
- Mayor necesidad de cesárea.
- Riesgos neonatales superiores, incluyendo ingreso en UCI neonatal.
- Impacto psicológico y económico en la familia derivado del cuidado simultáneo de dos recién nacidos.
El cambio de paradigma: la transferencia de embrión único
Ante la evidencia de estos riesgos, la medicina reproductiva ha vivido en los últimos años un cambio de paradigma profundo: el movimiento hacia la transferencia de embrión único (eSET, del inglés elective Single Embryo Transfer). La idea central es que el objetivo de un ciclo de FIV no debe ser maximizar las probabilidades de embarazo en ese ciclo concreto, sino conseguir el nacimiento de un bebé sano con el mínimo riesgo para madre e hijo.
Este cambio ha sido posible gracias a dos avances fundamentales. Por un lado, la mejora en las técnicas de cultivo embrionario hasta el estadio de blastocisto (día 5-6), que permite seleccionar los embriones con mayor potencial de implantación. Por otro, el desarrollo del diagnóstico genético preimplantacional (DGP), que permite identificar qué embriones son cromosómicamente normales antes de la transferencia, mejorando significativamente las tasas de implantación por embrión transferido.
La vitrificación como aliada de la transferencia única
Otro factor clave en este cambio de práctica clínica ha sido la generalización de la vitrificación de embriones. Cuando en un ciclo de estimulación ovárica se obtienen varios embriones de buena calidad, ya no es necesario transferirlos todos al mismo tiempo por miedo a «desperdiciarlos». Los embriones sobrantes pueden vitrificarse y transferirse en ciclos sucesivos, uno a uno, con excelentes tasas de supervivencia y resultados comparables a los de embriones frescos.
Gracias a esta posibilidad, transferir un solo embrión en cada ciclo no solo es más seguro, sino también igualmente eficaz a medio plazo: si el primer embrión no implanta, hay otros disponibles para intentarlo de nuevo sin necesidad de repetir todo el proceso desde el principio.
La regulación en España
La legislación española actual establece que en los ciclos de FIV se pueden transferir un máximo de tres embriones, aunque la tendencia clínica dominante es transferir uno o, como máximo, dos en casos seleccionados. Las sociedades científicas españolas y europeas recomiendan la transferencia de embrión único siempre que sea posible, especialmente en mujeres jóvenes y en ciclos con embriones de buena calidad.
Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia completa sobre FIV.
En IMFER aplicamos los protocolos más actualizados en materia de transferencia embrionaria, siempre adaptados a las circunstancias individuales de cada paciente. Nuestro objetivo es conseguir el nacimiento de un bebé sano, minimizando los riesgos tanto para la madre como para el futuro bebé. Si tienes preguntas sobre la FIV o quieres conocer nuestros protocolos de trabajo, visítanos en imfer.com.
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