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La episiotomía es uno de los procedimientos obstétricos más realizados y, al mismo tiempo, uno de los que más dudas y preocupaciones genera entre las embarazadas. Se trata de una incisión quirúrgica que se practica en el periné (la zona de tejido entre la vagina y el ano) durante el parto, con el objetivo de ampliar el canal del parto y facilitar la salida del bebé. Durante décadas fue considerada una práctica rutinaria, pero hoy la evidencia científica ha cambiado radicalmente el enfoque: la episiotomía solo debe realizarse cuando está genuinamente indicada, no de forma sistemática.

En este artículo explicamos en detalle qué es la episiotomía, cuándo está indicada, cómo se realiza, cuáles son sus riesgos y, sobre todo, cómo es el proceso de recuperación.

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Qué es la episiotomía y por qué se practica

La episiotomía es un corte quirúrgico del periné que se realiza con tijeras o bisturí justo antes o durante la coronación del bebé (cuando la cabeza está saliendo). Existen dos tipos principales:

  • Episiotomía mediolateral: el corte se realiza en ángulo (unos 45 grados respecto a la línea media). Es la más utilizada en España y Europa. Reduce el riesgo de desgarros hacia el ano.
  • Episiotomía media o central: el corte se realiza hacia abajo, en línea recta. Es más común en Estados Unidos. Cicatriza con más facilidad pero tiene mayor riesgo de extensión hacia el esfínter anal.

La episiotomía fue durante décadas una práctica rutinaria en los partos hospitalarios, basada en la creencia de que prevenía desgarros espontáneos graves y protegía el suelo pélvico. Sin embargo, la investigación científica de los últimos treinta años ha demostrado que esto no es así. La episiotomía de rutina no previene los desgarros graves ni reduce el riesgo de incontinencia urinaria o fecal a largo plazo. Por el contrario, puede causar complicaciones innecesarias cuando se realiza sin indicación clara.

Hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las principales sociedades obstétricas recomiendan el uso selectivo de la episiotomía, es decir, realizarla solo cuando exista una indicación clínica concreta.

Cuándo está indicada la episiotomía

Las indicaciones actuales para la episiotomía incluyen situaciones en que el procedimiento puede prevenir un daño mayor o facilitar una extracción segura del bebé:

  • Riesgo inminente de desgarro perineal grave (grado III o IV): cuando el periné está muy tenso y parece que el tejido va a desgarrarse de forma grave, afectando al esfínter anal, la episiotomía puede ser preferible.
  • Parto instrumental: cuando es necesario usar fórceps o ventosa para extraer al bebé, la episiotomía facilita la maniobra y reduce el riesgo de desgarros.
  • Sufrimiento fetal: si el bebé necesita salir rápidamente porque sus constantes vitales se están deteriorando, la episiotomía puede acelerar el expulsivo.
  • Presentaciones complicadas: como la presentación de nalgas en parto vaginal o el parto de bebés muy grandes.
  • Periné rígido: en algunos casos, el tejido perineal no se estira adecuadamente y obstaculiza el progreso del parto.

Cómo se realiza y se sutura

La episiotomía se realiza bajo anestesia local (si la mujer no tiene ya una epidural) en el momento del expulsivo. La incisión se hace en el momento de máxima distensión del periné, cuando la presión del bebé actúa como anestesia natural adicional.

Una vez que el bebé y la placenta han nacido, se procede a la sutura del corte en capas: primero la mucosa vaginal, luego los músculos del suelo pélvico y finalmente la piel. El material de sutura utilizado hoy es absorbible, lo que significa que no es necesario retirarlo; se disuelve solo en unas semanas. La sutura suele durar entre 20 y 40 minutos y se realiza siempre con anestesia.

Recuperación: qué esperar y cómo cuidar la herida

La recuperación de la episiotomía puede ser uno de los aspectos más incómodos del postparto. El dolor en la zona perineal puede ser intenso durante los primeros días y persistir en menor grado durante varias semanas. Estos son los aspectos clave de la recuperación:

  • Higiene: es fundamental mantener la zona limpia y seca. Se recomienda lavar la herida con agua tibia después de cada micción y deposición, y secar con suaves toquecitos (no frotar). Cambiar las compresas frecuentemente.
  • Alivio del dolor: el frío local (compresas de hielo envueltas en tela) en las primeras 24-48 horas reduce la inflamación y el dolor. Posteriormente, los baños de asiento con agua templada pueden ser muy aliviadoras. Los analgésicos prescritos por el médico (paracetamol, ibuprofeno) ayudan a controlar el dolor.
  • Posición: sentarse sobre un flotador o cojín de donut reduce la presión sobre la herida y hace más tolerable estar sentada, lo que es importante para la lactancia.
  • Estreñimiento: la presión durante la defecación puede ser muy dolorosa y es importante evitarla. Una dieta rica en fibra, buena hidratación y, si es necesario, laxantes suaves prescritos por el médico son medidas preventivas importantes.
  • Fisioterapia del suelo pélvico: se recomienda iniciar los ejercicios de Kegel tan pronto como sea posible después del parto, incluso en las primeras 24 horas, para activar la musculatura del suelo pélvico y favorecer la recuperación. La fisioterapia especializada suele recomendarse a partir de las 6-8 semanas postparto.
  • Retorno a las relaciones sexuales: habitualmente se recomienda esperar al menos 6-8 semanas (la revisión postparto) antes de reanudar las relaciones sexuales. Esto puede variar según la cicatrización individual. Es normal sentir molestias al principio; si el dolor es intenso o persiste, debe consultarse al médico.

Posibles complicaciones

La mayoría de las episiotomías cicatrizan sin complicaciones, pero pueden surgir algunos problemas:

  • Infección: signos de alerta incluyen aumento del dolor después del segundo día, enrojecimiento intenso, secreción purulenta o fiebre. Requiere atención médica y, posiblemente, antibióticos.
  • Dehiscencia: apertura parcial de los puntos de sutura. Más frecuente si hay infección o en caso de tensión excesiva sobre la herida.
  • Dolor crónico: algunas mujeres experimentan dolor perineal persistente meses después del parto. La fisioterapia especializada es el tratamiento de elección en estos casos.
  • Dispaurenia: dolor durante las relaciones sexuales, que puede persistir varios meses. Si es severo o no mejora, debe consultarse al ginecólogo.

Cómo prevenir la episiotomía

Existen estrategias que pueden reducir la probabilidad de necesitar una episiotomía o de sufrir un desgarro grave:

  • Masaje perineal: practicado diariamente a partir de la semana 34-36 de embarazo, el masaje perineal aumenta la elasticidad del tejido y reduce la probabilidad de desgarro o episiotomía. Los estudios muestran una reducción del 10-15% en la tasa de episiotomías en primíparas que lo realizan.
  • Posición durante el expulsivo: las posiciones verticales (de cuclillas, de rodillas, en pie) favorecen la apertura natural de la pelvis y reducen la presión sobre el periné en comparación con la posición de litotomía (tumbada boca arriba).
  • Pujos dirigidos o espontáneos: los pujos espontáneos, donde la madre empuja cuando siente el reflejo, tienden a ser más eficientes y menos traumáticos que los pujos dirigidos.
  • Apoyo perineal: la comadrona puede aplicar presión suave sobre el periné durante el expulsivo para frenar la salida de la cabeza y dar tiempo al tejido a estirarse.

Conclusión

La episiotomía es un procedimiento que tiene su lugar en la obstetricia moderna, pero solo cuando está genuinamente indicada. Entender en qué consiste, cuándo se practica, cómo se realiza y cómo es la recuperación ayuda a las futuras mamás a afrontar el parto con información y sin miedos innecesarios. Si tienes dudas sobre este procedimiento, coméntalo con tu matrona o ginecólogo, que podrán orientarte según tu situación específica.

Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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