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Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad

Llegar a casa con un recién nacido es uno de los momentos más intensos de la vida de una familia. Después del parto, del hospital, de las visitas y de la emoción desbordante, de repente estás en tu hogar con un ser diminuto y completamente dependiente, y la pregunta más natural del mundo es: ¿qué necesita exactamente este bebé? La respuesta, tranquilizadora y a la vez compleja, es que los recién nacidos tienen necesidades sorprendentemente básicas pero deben ser cubiertas con consistencia, atención y presencia.

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Los primeros días en casa son un período de adaptación para todos: para el bebé, que acaba de salir de un entorno cálido, oscuro y rítmico para encontrarse en un mundo lleno de luz, ruidos y temperatura variable; para la madre, cuyo cuerpo está en plena recuperación del parto mientras empieza a producir leche; y para la pareja y la familia, que reorganizan su vida alrededor de este nuevo miembro. El conocimiento y la preparación son las mejores herramientas para traversar este período con serenidad.

En esta guía abordamos las necesidades esenciales del recién nacido en sus primeros días: alimentación, sueño, higiene, temperatura y, sobre todo, amor y contacto. Porque la ciencia lo confirma: los bebés más contenidos, más cogidos y más respondidos son los que mejor se desarrollan.

Alimentación: la prioridad número uno

Un recién nacido tiene una sola forma de comunicar que tiene hambre: el llanto. Y en los primeros días, comer es prácticamente su única actividad consciente. Un bebé sano y a término necesita alimentarse con una frecuencia de 8 a 12 veces en 24 horas, lo que equivale a una toma cada 2-3 horas, incluyendo la noche.

Si optas por la lactancia materna:

  • En los primeros días, el pecho produce calostro, un líquido amarillento y concentrado, rico en anticuerpos e inmunoglobulinas. Es escaso en volumen pero altamente nutritivo. No hay que suplementar con fórmula salvo indicación médica.
  • La subida de leche ocurre generalmente entre el tercer y el quinto día. Durante ese periodo el bebé puede estar más inquieto y demandar el pecho con mucha frecuencia: es normal y necesario para estimular la producción.
  • Una señal fiable de que el bebé está bien alimentado es que moja entre 6 y 8 pañales al día (una vez pasados los primeros días) y recupera el peso del nacimiento antes del décimo-decimocuarto día.

Si optas por la lactancia artificial, sigue siempre las instrucciones del fabricante para la preparación del biberón, usa agua mineral de baja mineralización o agua hervida y enfriada, y respeta las cantidades recomendadas por el pediatra según el peso del bebé.

Sueño: más de lo que imaginas, pero muy fragmentado

Los recién nacidos duermen mucho —entre 16 y 20 horas al día en las primeras semanas— pero en fragmentos cortos de 2-4 horas, sin distinguir entre el día y la noche. Esto es completamente fisiológico y se debe a que su estómago es muy pequeño (tiene el tamaño de una nuez al nacer) y necesita vaciarse y volver a llenarse con frecuencia.

Para garantizar un sueño seguro:

  • Coloca siempre al bebé boca arriba para dormir, incluso para las siestas.
  • Usa una superficie firme, plana y sin objetos sueltos (sin cojines, peluches ni protectores de barrotes).
  • Mantén la temperatura de la habitación entre 18 y 20 °C. Un bebé con demasiado calor tiene mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante.
  • El colecho en la misma cama de los padres no es recomendado por las asociaciones pediátricas, aunque compartir habitación (con la cuna del bebé junto a la cama parental) sí reduce el riesgo de muerte súbita.

La fragmentación del sueño de los padres en estas primeras semanas es inevitable y agotadora. Turnarse con la pareja, aceptar ayuda externa y dormir cuando el bebé duerma son estrategias básicas para sobrevivir a este período.

Higiene, cuidado del cordón y temperatura corporal

El cordón umbilical es una de las primeras preocupaciones de los padres primerizos. Los cuidados son sencillos:

  • Limpiar la zona con agua estéril y gasa limpia una vez al día y tras cada cambio de pañal si hay suciedad.
  • Mantenerlo al aire y evitar que el pañal lo cubra o roce.
  • No intentar acelerarlo ni arrancarlo. Cae solo entre el día 7 y el 14 en la mayoría de los casos.
  • Consultar con el pediatra si hay enrojecimiento alrededor de la base, mal olor o supuración.

El baño puede realizarse a diario o en días alternos. No es obligatorio bañar al bebé cada día, especialmente en invierno. Lo importante es limpiar bien las zonas de pliegues (cuello, axilas, ingles) y el área del pañal. Los primeros baños, si la cicatriz del cordón aún no ha caído, deben ser por inmersión superficial o con esponja.

En cuanto a la temperatura corporal, los recién nacidos tienen dificultad para regularla. Abrigarlos en exceso es tan peligroso como dejarlos pasar frío. Una regla práctica: el bebé debe llevar una capa de ropa más que el adulto que está en la misma habitación. Si el bebé tiene la nuca caliente y sudorosa, tiene demasiado calor.

Preguntas frecuentes sobre los primeros días con el recién nacido

¿Por qué llora tanto el bebé si acaba de comer?

El llanto es el único lenguaje del recién nacido y no siempre significa hambre. Un bebé puede llorar por calor, frío, gases, incomodidad, necesidad de contacto o simplemente porque está procesando la estimulación del entorno. El período de más llanto suele concentrarse entre las semanas 2 y 6 (el llamado «período PURPLE»), con un pico alrededor de las 6 semanas. Si el llanto es inconsolable, el bebé tiene fiebre o no come, consulta con el pediatra.

¿Es normal que el bebé pierda peso en los primeros días?

Sí. Es completamente normal que los recién nacidos pierdan hasta un 7-10% de su peso de nacimiento en los primeros días, mientras se ajusta la alimentación. Esta pérdida debería comenzar a revertirse a partir del tercer-cuarto día y el bebé debería haber recuperado su peso de nacimiento antes del décimo-decimocuarto día. Si la pérdida supera el 10% o el bebé no recupera el peso en ese plazo, consulta con el pediatra o con una consultora de lactancia.

¿Cuándo debo llamar al médico de urgencia?

Hay señales de alarma que requieren atención médica inmediata: fiebre superior a 38 °C en un bebé menor de 3 meses, dificultad para respirar, color azulado en labios o uñas, irritabilidad extrema o por el contrario excesiva somnolencia con dificultad para despertar, vómitos en proyectil, rechazo total de la alimentación o fontanela abultada. Ante cualquier duda, es mejor consultar: los profesionales sanitarios están acostumbrados a atender las preocupaciones de los padres primerizos.

Para mas informacion, visita nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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