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¿Qué es la infertilidad secundaria?

La infertilidad secundaria es la incapacidad de lograr un embarazo después de haber tenido ya uno o más hijos biológicos, o de haber estado embarazada previamente (incluyendo embarazos que terminaron en aborto). Es una situación que muchas familias viven con una mezcla de perplejidad, culpa y, con frecuencia, en silencio: «Ya tengo un hijo, no debería quejarme», es un pensamiento que no ayuda a afrontar el problema ni a buscar solución.

La infertilidad secundaria es más frecuente de lo que se cree. Según datos de la OMS, puede afectar a entre el 10 y el 15% de las parejas que intentan un segundo embarazo. Y aunque el hecho de haber concebido antes es una señal positiva de que el sistema reproductivo funcionó correctamente en algún momento, no garantiza que siga haciéndolo: la biología cambia, el tiempo pasa y pueden aparecer nuevos factores que obstaculicen el embarazo.

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El criterio diagnóstico es el mismo que en la infertilidad primaria: se habla de infertilidad cuando no se consigue embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección (o 6 meses si la mujer tiene más de 35 años). En presencia de factores de riesgo conocidos o ciclos muy irregulares, la consulta puede adelantarse.

Causas más frecuentes de la infertilidad secundaria

Las causas son variadas y pueden afectar tanto a la mujer como al hombre, o a ambos simultáneamente. Las más frecuentes incluyen:

En la mujer:

  • Envejecimiento ovárico: Es probablemente la causa más frecuente. Entre el primer y el segundo intento pueden haber pasado 3, 5 o más años. La reserva ovárica disminuye con la edad y, a partir de los 35 años, el descenso se acelera significativamente. Una mujer que concibió a los 32 puede tener dificultades a los 37 por la sola razón del tiempo.
  • Endometriosis: Puede haberse desarrollado o progresado entre los dos embarazos. La endometriosis no tratada deteriora progresivamente la reserva ovárica y la función tubárica.
  • Síndrome de Asherman: Adherencias intrauterinas (sinequias) que pueden formarse tras un legrado (tanto terapéutico como postaborto o postparto), cesárea u otras cirugías uterinas. Las adherencias pueden impedir la implantación o causar abortos repetidos.
  • Obstrucción tubárica: Una infección pélvica (enfermedad inflamatoria pélvica), una apendicitis complicada o una cirugía abdominal entre los dos embarazos pueden haber dejado adherencias que bloquean las trompas de Falopio.
  • Alteraciones tiroideas o de otra naturaleza hormonal que no existían en el embarazo anterior.
  • Complicaciones del parto o del postparto anterior (hemorragia grave, infección, necesidad de cirugía).

En el hombre:

  • Deterioro de la calidad seminal: El estilo de vida, el estrés, el aumento de peso, el tabaco o la exposición a tóxicos pueden haber deteriorado los parámetros del semen desde el último embarazo.
  • Infecciones genitales o urinarias que han afectado al epidídimo o al conducto deferente.
  • Varicocele que ha progresado o que anteriormente era subclínico.
  • Enfermedades sistémicas (diabetes, hipertensión, enfermedad autoinmune) que afectan a la espermatogénesis.

Diagnóstico y tratamiento de la infertilidad secundaria

El estudio diagnóstico de la infertilidad secundaria es similar al de la primaria e incluye:

  • Análisis hormonal de la mujer (FSH, LH, estradiol, AMH, TSH) y ecografía con contaje de folículos antrales para valorar la reserva ovárica.
  • Histerosalpingografía (HSG) o histerosonografía para evaluar la cavidad uterina y la permeabilidad tubárica.
  • Histeroscopia diagnóstica si se sospecha síndrome de Asherman u otras lesiones intrauterinas.
  • Seminograma completo con morfología y, si hay alteraciones, estudio de fragmentación del ADN espermático.

Las opciones terapéuticas dependen de la causa identificada. La cirugía histeroscópica puede resolver el síndrome de Asherman. La laparoscopia puede tratar la endometriosis o las adherencias pélvicas. La inducción de ovulación con medicación puede ayudar si hay problemas ovulatorios. Y cuando la causa no tiene tratamiento simple o la reserva ovárica está ya comprometida, las técnicas de reproducción asistida (inseminación artificial, FIV/ICSI, donación de óvulos) ofrecen posibilidades reales de éxito.

Lo más importante es no dejar pasar el tiempo esperando que el embarazo llegue solo, especialmente si la mujer tiene más de 35 años. Cada ciclo cuenta, y la consulta precoz con un especialista en fertilidad puede marcar la diferencia entre conseguir o no ese segundo hijo deseado.

Para mas informacion, visita nuestra guia sobre infertilidad en pareja.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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