Durante mucho tiempo, el debate sobre el impacto de la edad en la fertilidad se ha centrado casi exclusivamente en la mujer. La reducción de la reserva ovárica, el declive de la calidad ovocitaria y el aumento del riesgo de aneuploidías embrionarias a partir de los 35 años son realidades bien documentadas y ampliamente conocidas. Sin embargo, la investigación científica de las últimas décadas ha revelado que los hombres también tienen un reloj biológico, aunque este funciona de forma diferente y más gradual que el femenino.
¿A partir de qué edad disminuye la fertilidad masculina?
A diferencia de las mujeres, los hombres producen espermatozoides de forma continua a lo largo de toda su vida reproductiva, mediante un proceso denominado espermatogénesis que se renueva cada 72-74 días. Esta capacidad de producción continua ha alimentado durante años la idea de que la edad no afecta a la fertilidad masculina. Hoy sabemos que esto no es completamente cierto.
Los estudios científicos muestran que, a partir de los 40-45 años, la calidad del semen experimenta un deterioro progresivo que puede afectar a la fertilidad. Los cambios más documentados son:
- Reducción del volumen seminal: el volumen de semen eyaculado disminuye con la edad.
- Menor movilidad espermática: los espermatozoides de hombres mayores presentan con mayor frecuencia reducción de la movilidad progresiva.
- Mayor fragmentación del ADN espermático: uno de los hallazgos más relevantes es el aumento de la fragmentación del ADN en los espermatozoides con la edad, lo que puede comprometer el desarrollo embrionario y aumentar el riesgo de aborto.
- Mayor tasa de aneuploidías espermáticas: con la edad aumenta la frecuencia de espermatozoides con número anormal de cromosomas, lo que puede traducirse en embriones aneuploides.
- Mayor riesgo de mutaciones de novo: los espermatozoides de padres de mayor edad presentan mayor frecuencia de mutaciones genéticas nuevas, que se han asociado a un mayor riesgo de ciertas condiciones en la descendencia, como el trastorno del espectro autista o la esquizofrenia.
Los especialistas estiman que, después de los 40 años, la fertilidad masculina disminuye de forma estadísticamente significativa, aunque existe una gran variabilidad individual. Algunos hombres de 50 años tienen parámetros seminales excelentes, mientras que otros de 35 años pueden presentar alteraciones importantes. Por eso, el seminograma sigue siendo la herramienta diagnóstica fundamental e insustituible.
Factores del estilo de vida que aceleran el envejecimiento del semen
Además de la edad cronológica, existen factores del estilo de vida que pueden acelerar el deterioro de la calidad seminal y «envejecer» el semen prematuramente. Los más documentados son:
- Tabaquismo: el tabaco aumenta el estrés oxidativo en el tracto genital masculino y se asocia a reducción de la concentración, movilidad y morfología espermática, además de aumentar la fragmentación del ADN.
- Consumo excesivo de alcohol: el alcohol afecta a la producción de testosterona y puede reducir la concentración y movilidad de los espermatozoides.
- Obesidad: el exceso de tejido adiposo genera un estado inflamatorio crónico y aumenta la conversión de testosterona en estrógenos, lo que altera el eje hormonal de la reproducción masculina.
- Sedentarismo: la actividad física moderada se asocia a mejores parámetros seminales, mientras que el sedentarismo favorece la obesidad y el estrés oxidativo.
- Estrés crónico: el cortisol elevado de forma mantenida reduce la producción de testosterona e interfiere con la espermatogénesis.
La buena noticia es que la espermatogénesis es un proceso continuo y dinámico: los cambios en el estilo de vida —dejar de fumar, perder peso, hacer ejercicio moderado, seguir una dieta antioxidante— pueden mejorar la calidad seminal en un plazo de 3 a 6 meses, que es el tiempo que tarda en renovarse la reserva de espermatozoides.
Para los hombres que se están planteando ser padres en el futuro, el mensaje es claro: el reloj biológico también existe para ellos, y cuidar la salud general es la mejor inversión en fertilidad.
Conclusión
La fertilidad masculina no es inmune al paso del tiempo. A partir de los 40 años, la calidad del semen muestra un deterioro progresivo que puede afectar a la capacidad de concebir y a la salud de la descendencia. Los factores del estilo de vida tienen un impacto real y modificable sobre la calidad seminal. El seminograma es la herramienta clave para conocer el estado real de la fertilidad masculina.
Amplia tu conocimiento con nuestra guia sobre infertilidad en pareja.
¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.
También puede interesarte: la edad del varón y la calidad del esperma y infertilidad masculina: causas y diagnóstico.
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios