Existe la percepción generalizada, confirmada por los datos científicos, de que los partos actuales duran más tiempo que los de hace varias décadas. Las abuelas que cuentan que parieron en pocas horas, sin tanta tecnología y sin tantas intervenciones, no están exagerando: los estudios comparativos entre partos históricos y actuales muestran que el tiempo de dilatación del parto, especialmente en primíparas, ha aumentado de forma significativa en los últimos 50 años. Entender las causas de este cambio requiere analizar múltiples factores biológicos, sociales y médicos.
Qué muestran los estudios sobre la duración del parto a lo largo del tiempo
Un estudio publicado en la revista American Journal of Obstetrics and Gynecology comparó datos de partos de la década de 1960 con datos de partos de los años 2000-2010, utilizando registros del mismo sistema hospitalario estadounidense. Los resultados fueron llamativos: la duración media de la fase activa del parto en primíparas había aumentado en aproximadamente dos horas, y la de las multíparas también había crecido de forma significativa.
Estos datos han sido reproducidos en otros estudios en diferentes países, incluyendo europeos, con resultados similares. El fenómeno parece ser generalizado en los países con alto nivel de desarrollo médico, lo que sugiere que los factores responsables están relacionados con los cambios en el estilo de vida y en la práctica obstétrica, más que con diferencias genéticas o geográficas.
Causas del aumento en la duración del parto moderno
Los especialistas en obstetricia señalan varios factores que contribuyen al alargamiento del trabajo de parto en las sociedades actuales:
El aumento del peso corporal materno: El índice de masa corporal (IMC) medio de las mujeres embarazadas ha aumentado de forma sostenida en las últimas décadas. El exceso de tejido adiposo en la pelvis puede dificultar el descenso y la rotación de la cabeza fetal, alargando la fase de dilatación y expulsión. La macrosomía fetal (bebés más grandes) asociada al sobrepeso materno y a la diabetes gestacional también contribuye.
El mayor uso de la epidural: La analgesia epidural es una de las grandes mejoras en el alivio del dolor durante el parto, y su uso se ha extendido enormemente desde los años 80. Sin embargo, la epidural también puede ralentizar el parto, especialmente la fase de expulsivo, al reducir la sensación de pujo y disminuir el tono muscular del suelo pélvico. Algunos estudios estiman que la epidural puede prolongar el expulsivo entre 15 y 30 minutos en promedio.
La edad materna más avanzada: Como vimos en artículos anteriores, las mujeres actuales son madres a edades más tardías que hace décadas. Las primíparas de mayor edad tienden a tener partos más largos, entre otras razones por una menor distensibilidad del cuello uterino y del suelo pélvico y por una mayor probabilidad de feto en posición no óptima.
Los cambios en los criterios de diagnóstico del parto: Las guías obstétricas actuales han redefinido los límites de la «normalidad» en la duración del parto. En los años 50 y 60, el obstetra Emanuel Friedman desarrolló las curvas de dilatación que durante décadas sirvieron como referencia estándar. Investigaciones más recientes han demostrado que estas curvas subestiman la variabilidad normal del parto y que muchas intervenciones (como el uso de oxitocina o la cesárea por «detención del parto») se realizaban prematuramente. Las nuevas guías son más permisivas con tiempos de dilatación más largos, lo que permite que partos que antes se considerarían «lentos» progresen de forma natural.
El sedentarismo y los cambios en el estilo de vida: Las mujeres de generaciones pasadas tenían, en general, mayor actividad física durante el embarazo, lo que favorecía una mejor condición cardiovascular y muscular para el parto. El sedentarismo actual puede contribuir a una menor eficiencia de la musculatura uterina y del suelo pélvico.
Ninguno de estos factores, tomado de forma aislada, explica completamente el fenómeno. Es la combinación de todos ellos, sobre el fondo de una práctica obstétrica más medicalizada y monitorizada, lo que da lugar al patrón de partos más largos que observamos hoy.
Desde el punto de vista del bienestar materno, partos más largos no son necesariamente peores: la calidad de la atención durante el parto, la posibilidad de moverse libremente, el apoyo continuo de una comadrona o doula y el respeto a los tiempos individuales de cada parto son factores que mejoran la experiencia y los resultados, independientemente de la duración total.
Conclusión
El aumento en la duración de los partos modernos es un fenómeno real, multifactorial y bien documentado. Lejos de ser una señal de alarma, refleja los cambios en el perfil de las madres de hoy y en la forma en que la obstetricia ha evolucionado hacia una mayor permisividad con la variabilidad normal. Lo más importante no es la duración del parto, sino la seguridad y el bienestar de la madre y el bebé durante todo el proceso.
Si quieres profundizar en este tema, consulta nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.
¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.
También puede interesarte: tipos de contracciones durante el parto y anestesia combinada en el parto.
Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.



Sin comentarios
He atendido partos en los sesenta y ahora. Si la epidural se coloca en el momento adecuado el parto es mas rápido, seguro aunque eso suceda en raras ocasiones. Me encantan los estudios, aunque influyen muchas cosas que pueden hacerlo variar.