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Durante décadas, la cesárea ha sido considerada casi automáticamente como la opción más segura cuando un bebé llega antes de tiempo. Sin embargo, la evidencia científica más reciente está cuestionando esta creencia arraigada en la práctica obstétrica. El parto prematuro, definido como aquel que ocurre antes de la semana 37 de gestación, no implica necesariamente que la cesárea sea la única vía segura para traer al bebé al mundo. Conocer los matices de esta realidad médica puede ayudar a las familias a tomar decisiones más informadas junto a sus equipos de salud.

¿Qué dice la evidencia científica sobre el parto prematuro?

Varios estudios publicados en revistas especializadas de obstetricia han analizado los resultados perinatales en partos prematuros según la vía de nacimiento. Una de las investigaciones más citadas, publicada en The Lancet, concluyó que en muchos casos de prematuridad moderada —entre las semanas 32 y 36— el parto vaginal no solo es viable, sino que puede ofrecer mejores resultados neonatales que la cesárea programada. Los bebés que nacen por vía vaginal se benefician del llamado «estrés del parto», un proceso fisiológico que activa mecanismos de adaptación pulmonar y hormonal esenciales para la vida extrauterina.

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Durante el tránsito por el canal del parto, el recién nacido experimenta una compresión torácica que ayuda a eliminar el líquido pulmonar acumulado durante la gestación. Este mecanismo reduce el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria, una de las complicaciones más frecuentes en los prematuros. La cesárea, al obviar este proceso, puede dejar más líquido en los pulmones del bebé, complicando su adaptación a la respiración aérea.

También se ha observado que el paso por el canal vaginal expone al bebé a la microbiota materna, lo que favorece la colonización bacteriana beneficiosa del intestino neonatal. Este contacto temprano con bacterias maternas puede tener implicaciones positivas para el sistema inmunológico del recién nacido a largo plazo.

¿Cuándo sí está indicada la cesárea en un parto prematuro?

La decisión sobre la vía del parto en una situación de prematuridad debe individualizarse siempre. Existen circunstancias clínicas concretas en las que la cesárea está claramente indicada, independientemente de la edad gestacional. Entre ellas se encuentran la presentación de nalgas en prematuros extremos (menores de 28 semanas), la placenta previa, el desprendimiento prematuro de placenta, el prolapso de cordón umbilical, o situaciones de compromiso fetal agudo que requieran extracción inmediata.

En estos casos, la cesárea salva vidas y no existe controversia al respecto. El debate se centra en aquellos partos prematuros que se inician espontáneamente o que se inducen por indicaciones maternas o fetales relativas, en los que la presentación cefálica del bebé y las condiciones del cuello uterino pueden hacer perfectamente posible y seguro un parto vaginal.

Los especialistas en medicina materno-fetal insisten en que cada caso debe valorarse individualmente. Factores como la edad gestacional exacta, el peso estimado del feto, el bienestar fetal intraparto, la experiencia del equipo obstétrico y las condiciones de la unidad neonatal disponible son determinantes para tomar la decisión más adecuada.

Es importante también tener en cuenta que la cesárea no está exenta de riesgos para la madre. La recuperación postoperatoria es más lenta y compleja, el riesgo de infección es mayor, y las posibles complicaciones en embarazos futuros —como la placenta acreta o las adherencias— aumentan con cada intervención quirúrgica. Por ello, evitar una cesárea innecesaria tiene beneficios que van más allá del parto en cuestión.

Los padres que se enfrentan a una situación de prematuridad deben sentirse empoderados para dialogar con su equipo médico, preguntar sobre las opciones disponibles y comprender los motivos de cada decisión clínica. Una comunicación abierta y basada en la evidencia es fundamental para garantizar la mejor atención posible tanto para la madre como para el bebé.

Conclusión

El parto prematuro es una situación que requiere valoración individualizada y equipos especializados. La cesárea no es automáticamente la opción más segura en todos los casos de prematuridad, y la evidencia científica avala el parto vaginal como una alternativa igualmente válida o incluso preferible en muchas situaciones. Informarse, consultar con profesionales cualificados y participar activamente en las decisiones es el mejor camino para afrontar un parto anticipado con la mayor seguridad y tranquilidad posibles.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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