Contenido divulgativo IMFEREste artículo forma parte del archivo informativo de IMFER Blog. La información médica debe contrastarse con un especialista en reproducción asistida. Consultar con especialista

Cuando hablamos de hormonas sexuales, tendemos a asociar los estrógenos con la mujer y la testosterona con el hombre, como si cada sexo tuviera un sistema hormonal completamente diferente. Sin embargo, la realidad es mucho más interesante: tanto hombres como mujeres producen los mismos tipos de hormonas sexuales, aunque en proporciones muy distintas y con funciones que se expresan de forma diferente en cada organismo. Entender esta biología compartida nos ayuda a comprender mejor cómo funciona la fertilidad en ambos sexos.

Las hormonas sexuales: un sistema compartido con funciones distintas

Las principales hormonas sexuales pertenecen a dos grandes familias: los andrógenos (entre ellos la testosterona) y los estrógenos (principalmente el estradiol). A estas se suma la progesterona, otra hormona esteroidea con funciones clave en la reproducción. Todas ellas se sintetizan a partir del colesterol y comparten rutas metabólicas comunes, lo que explica por qué ambos sexos las producen.

💬
¿Tienes preguntas sobre fertilidad?Consulta con nuestros especialistas en IMFER — más de 30 años de experiencia.
Contactar

En los hombres, los testículos producen grandes cantidades de testosterona —la hormona androgénica por excelencia— que es fundamental para el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, la producción de espermatozoides (espermatogénesis), la libido y la función eréctil. Sin embargo, los hombres también producen pequeñas cantidades de estrógenos, principalmente en el tejido adiposo, donde la enzima aromatasa convierte parte de la testosterona en estradiol. Estos estrógenos masculinos tienen funciones importantes en la salud ósea, la función cardiovascular y la propia fertilidad masculina.

En las mujeres, los ovarios son los principales productores de estrógenos y progesterona, mientras que las glándulas suprarrenales producen andrógenos en menor cantidad, incluida la testosterona. Los andrógenos femeninos no son un error del sistema: tienen funciones esenciales en el deseo sexual, la energía, el desarrollo de masa muscular y el bienestar general. De hecho, niveles bajos de testosterona en mujeres se asocian a reducción de la libido, fatiga y cambios en el estado de ánimo.

El eje hipotálamo-hipófisis-gónadas: el director de la orquesta hormonal

En ambos sexos, la producción de hormonas sexuales está regulada por el mismo sistema de control: el eje hipotálamo-hipófisis-gónadas. El hipotálamo libera la hormona GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) de forma pulsátil, que estimula a la hipófisis (glándula pituitaria) para que produzca las gonadotropinas FSH (hormona foliculoestimulante) y LH (hormona luteinizante).

En las mujeres, la FSH estimula el desarrollo de los folículos ováricos y la producción de estrógenos, mientras que la LH desencadena la ovulación y la producción de progesterona en el cuerpo lúteo. En los hombres, la FSH estimula las células de Sertoli para que sustenten la producción de espermatozoides, mientras que la LH estimula las células de Leydig para que produzcan testosterona. El sistema es prácticamente idéntico en ambos sexos, con diferentes dianas tisulares.

Este eje funciona mediante mecanismos de retroalimentación negativa: cuando los niveles de hormonas sexuales en sangre son suficientes, el hipotálamo y la hipófisis reducen la producción de GnRH, FSH y LH. Este equilibrio dinámico es fundamental para la fertilidad. Cuando se rompe —por estrés extremo, exceso o déficit de peso corporal, enfermedades crónicas o factores tóxicos— pueden aparecer alteraciones menstruales en la mujer o reducción de la producción espermática en el hombre.

Las hormonas sexuales también interactúan con otros sistemas del organismo. Los estrógenos tienen efectos protectores sobre el sistema cardiovascular, el hueso y el cerebro, tanto en mujeres como en hombres. La testosterona influye en el metabolismo muscular, la distribución de la grasa corporal y la densidad mineral ósea en ambos sexos. Este carácter sistémico de las hormonas sexuales explica por qué los desequilibrios hormonales tienen consecuencias que van mucho más allá de la esfera reproductiva.

Comprender que hombres y mujeres compartimos los mismos mensajeros químicos, aunque en proporciones y contextos distintos, nos lleva a una visión más integrada y menos binaria de la biología reproductiva. Esta perspectiva es fundamental en la práctica clínica de la medicina reproductiva, donde el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad requieren entender el sistema hormonal de ambos miembros de la pareja.

Conclusión

Las hormonas sexuales son un lenguaje biológico compartido por hombres y mujeres. Conocer su funcionamiento nos ayuda a entender mejor la fertilidad, a identificar las causas de los desequilibrios y a valorar con más criterio los tratamientos disponibles. La biología de la reproducción es mucho más rica y compleja de lo que los estereotipos de género suelen sugerir.

Te recomendamos consultar nuestra guia sobre infertilidad en pareja para informacion mas detallada.

También puede interesarte: FSH y LH en el tratamiento de la infertilidad y testosterona y fertilidad femenina.

¿Tienes dudas? Consulta con nuestros especialistas en imfer.com.

Equipo Editorial IMFER Blog

Información elaborada por el equipo médico del Instituto Murciano de Fertilidad (IMFER). Especialistas en reproducción asistida con más de 30 años de experiencia. Conoce a nuestro equipo en imfer.com.

Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

¿Necesitas orientación personalizada?

Nuestros especialistas en reproducción asistida pueden ayudarte.

Visitar imfer.com

Sin comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *