La evaluación de la fertilidad masculina es un paso fundamental en el estudio de cualquier pareja que lleva tiempo intentando concebir sin éxito. Durante años, el foco de los estudios de infertilidad se centró casi exclusivamente en la mujer, pero hoy sabemos que el factor masculino está presente en el 40-50% de todos los casos de esterilidad. Esto significa que en prácticamente la mitad de las parejas con dificultades para concebir, el problema radica total o parcialmente en el varón. Identificar esta causa de forma temprana permite orientar el tratamiento de manera más precisa y eficaz.
El seminograma: la primera prueba de la fertilidad masculina
El seminograma, también llamado espermograma o análisis de semen, es la prueba básica e imprescindible para evaluar la fertilidad masculina. Este análisis estudia las principales características del eyaculado y proporciona información sobre la cantidad, la forma y la capacidad de movimiento de los espermatozoides.
Los parámetros que se evalúan en un seminograma estándar incluyen:
- Concentración espermática: número de espermatozoides por mililitro de semen. Se considera normal cuando supera los 16 millones por mililitro según los criterios de la OMS de 2021.
- Movilidad: capacidad de los espermatozoides para desplazarse. Se distingue entre movilidad progresiva, no progresiva e inmóviles.
- Morfología: porcentaje de espermatozoides con forma normal. Una morfología alterada (teratozoospermia) puede dificultar la fecundación del óvulo.
- Volumen del eyaculado: un volumen muy bajo puede indicar problemas en las glándulas sexuales accesorias o una eyaculación retrógrada.
- Vitalidad: porcentaje de espermatozoides vivos en la muestra.
Cuando los resultados del seminograma son alterados, el estudio debe complementarse con pruebas más específicas para determinar la causa y el grado de afectación.
Pruebas complementarias en la evaluación de la fertilidad masculina
Además del seminograma básico, la evaluación de la fertilidad masculina puede incluir otras pruebas en función de los resultados obtenidos y de la historia clínica del paciente:
- Estudio hormonal: la medición de hormonas como la FSH, la LH, la testosterona y la prolactina permite evaluar el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal. Una FSH muy elevada puede indicar un fallo testicular primario, mientras que niveles bajos de testosterona o LH pueden apuntar a un hipogonadismo hipogonadotropo.
- Ecografía testicular: esta prueba de imagen permite detectar varicoceles, quistes, microcalcificaciones o tumores testiculares que puedan estar afectando a la producción de espermatozoides.
- Estudio genético: el cariotipo y la búsqueda de microdeleciones en el cromosoma Y son pruebas esenciales cuando la concentración espermática es muy baja o inexistente. El síndrome de Klinefelter (cariotipo 47,XXY) es la alteración cromosómica más frecuente en varones infértiles.
- Fragmentación del ADN espermático: esta prueba evalúa el grado de daño en el material genético de los espermatozoides. Una fragmentación elevada puede explicar fallos repetidos de FIV o abortos de repetición sin otra causa aparente.
- FISH espermático: estudio de la dotación cromosómica de los espermatozoides mediante fluorescencia, indicado en casos de abortos de repetición o alteraciones cromosómicas en el cariotipo.
Cuándo consultar a un especialista en fertilidad masculina
Se recomienda iniciar el estudio de fertilidad, incluyendo la evaluación masculina, cuando una pareja lleva más de 12 meses intentando concebir sin éxito (o 6 meses si la mujer tiene más de 35 años). Sin embargo, existen situaciones en las que la consulta debe adelantarse:
- Antecedentes de criptorquidia (testículo no descendido) u orquitis (inflamación testicular).
- Presencia de varicocele conocido.
- Cirugías previas en la región inguinal o escrotal.
- Infecciones genitourinarias de repetición.
- Exposición laboral prolongada a tóxicos, calor intenso o radiaciones.
- Enfermedades sistémicas como diabetes, hipertensión o enfermedades autoinmunes.
El estilo de vida también influye de forma significativa en la calidad seminal. El tabaco, el alcohol, el consumo de cannabis, el sedentarismo, la obesidad y el estrés crónico son factores que se han asociado de forma consistente con una peor calidad espermática. Modificar estos hábitos antes de iniciar el estudio o el tratamiento puede mejorar notablemente los resultados.
Conclusión
La evaluación de la fertilidad masculina es sencilla, no invasiva en su fase inicial y fundamental para orientar el tratamiento de cualquier pareja con dificultades para concebir. El varón debe ser evaluado desde el principio del estudio, en paralelo a la mujer, porque ignorar el factor masculino puede suponer meses o años de tratamientos innecesarios o inadecuados. En IMFER contamos con una unidad especializada en andrología reproductiva que ofrece un estudio completo y personalizado para cada paciente.
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1 Comentario
A esta muy buenoo ademas sirve para acer el amor facil ….