Revisado por el equipo médico de IMFER | Instituto Murciano de Fertilidad
- Causas más frecuentes del dolor en el pecho durante la lactancia
- Prevención: la clave está en el agarre desde el primer momento
- Preguntas frecuentes sobre dolor en la lactancia
- ¿Es normal que duelan los pezones al principio de la lactancia?
- ¿Puedo seguir dando el pecho si tengo mastitis?
- ¿La crema de lanolina es segura para el bebé?
El dolor en los senos durante la lactancia es una de las razones más frecuentes por las que las madres deciden abandonar la lactancia materna antes de lo que ellas mismas hubieran deseado. Sin embargo, la mayoría de las causas de este dolor tienen solución. Con el apoyo adecuado de un profesional especializado en lactancia —una matrona, un médico familiar o una consultora IBCLC—, la mayoría de las madres puede superar los problemas iniciales y llegar a tener una lactancia cómoda y satisfactoria.
Es importante distinguir desde el principio que no toda molestia es igual. En los primeros días es habitual sentir cierta sensibilidad o tensión en los pezones mientras el bebé aprende a mamar y la madre aprende a ofrecer el pecho. Este periodo de adaptación, con el apoyo correcto, suele durar apenas una o dos semanas. Lo que no es normal es el dolor intenso, persistente, que deja marcas en el pezón o que aparece en forma de ardor, pulsaciones o fiebre. Estos síntomas indican que hay un problema que necesita atención.
En este artículo repasamos las causas más frecuentes de dolor en los senos durante la lactancia, cómo identificarlas y, sobre todo, cómo resolverlas para que la lactancia sea lo que debería ser: una experiencia nutritiva y, cuando es posible, placentera para la madre y el bebé.
Causas más frecuentes del dolor en el pecho durante la lactancia
Mal agarre o posición incorrecta es, con diferencia, la causa más común de dolor en los pezones. Cuando el bebé no toma suficiente pecho en su boca y solo succiona el pezón, se produce fricción y presión que generan fisuras, grietas y un dolor intenso. Las señales de un mal agarre incluyen:
- Ruidos de chasquidos durante la toma.
- Mejillas hundidas en lugar de redondeadas al mamar.
- Pezón que sale de la boca del bebé aplastado, en forma de lápiz o con marca de presión.
- Tomas muy cortas o bebé que parece nunca saciarse.
La solución pasa por revisar la posición y el agarre con un profesional. Las posiciones de cuna, cuna cruzada, rugby y biológica (o reclinada) favorecen distintos tipos de agarre y lo que funciona para una madre-bebé puede no funcionar para otra.
Grietas y fisuras en el pezón son consecuencia frecuente del mal agarre prolongado. Son dolorosas y pueden sangrar, aunque la sangre en la leche no supone ningún peligro para el bebé. Las grietas deben tratarse con crema de lanolina pura (aplicada tras las tomas, sin necesidad de retirar antes de la siguiente toma), permitiendo que el pezón se airee, y evitando los sujetadores sintéticos y húmedos. Mientras se resuelve la causa del agarre, puede ser útil usar un extractor para aliviar presión en el pezón afectado.
Ingurgitación mamaria: en los primeros días tras el parto, cuando sube la leche, los pechos pueden llenarse tanto que se vuelvan duros, calientes y dolorosos, y el pezón quede aplastado dificultando el agarre. El tratamiento consiste en ofrecer el pecho con frecuencia, realizar masajes suaves desde la periferia hacia el pezón antes de la toma, y aplicar frío (no calor) entre tomas para reducir la inflamación.
Mastitis: inflamación mamaria que puede tener o no componente infeccioso. Se presenta como una zona endurecida, enrojecida y caliente en el pecho, acompañada de fiebre superior a 38,5 °C, escalofríos y sensación gripal. El tratamiento incluye reposo, hidratación abundante, analgésicos como el ibuprofeno, aplicación de frío local y, en muchos casos, antibióticos prescritos por el médico. Contrariamente a lo que se pensaba antes, hoy se sabe que no siempre debe suspenderse la lactancia durante una mastitis; de hecho, vaciar bien el pecho ayuda a la resolución.
Candidiasis mamaria: infección por el hongo Candida albicans que puede afectar tanto al pezón como al interior del pecho. El dolor es de tipo ardor, punzante, que a menudo se irradia hacia el interior de la mama y puede continuar entre tomas. Los pezones pueden parecer brillantes, con descamación o enrojecimiento. Requiere tratamiento antifúngico tanto para la madre como para el bebé (que puede presentar aftas orales).
Prevención: la clave está en el agarre desde el primer momento
La prevención del dolor en la lactancia comienza incluso antes de que nazca el bebé. Durante el embarazo, informarse sobre lactancia, asistir a un taller prenatal de lactancia o contactar con grupos de apoyo como La Liga de la Leche puede marcar una gran diferencia.
Desde el nacimiento, las estrategias preventivas más eficaces son:
- Contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento: favorece que el bebé encuentre el pecho de forma instintiva y practique su primer agarre en condiciones óptimas.
- Primera toma en la primera hora de vida si el estado de salud de madre y bebé lo permite.
- Demanda frecuente: en las primeras semanas, ofrecer el pecho cada 2-3 horas (o antes si el bebé muestra señales de hambre) previene la ingurgitación y estimula la producción.
- No usar chupetes ni tetinas artificiales hasta que la lactancia esté bien establecida, generalmente pasadas las primeras 4-6 semanas, para evitar la confusión tetina-pezón.
Preguntas frecuentes sobre dolor en la lactancia
¿Es normal que duelan los pezones al principio de la lactancia?
Una cierta sensibilidad en los primeros días, especialmente al inicio de cada toma, puede considerarse dentro de lo normal mientras el cuerpo se adapta. Sin embargo, si el dolor es intenso, persiste más allá de las primeras semanas, deja marcas en el pezón o aparece en forma de ardor entre tomas, no es normal y requiere evaluación profesional. La lactancia bien establecida no debería doler.
¿Puedo seguir dando el pecho si tengo mastitis?
En la mayoría de los casos, sí. Vaciar el pecho con frecuencia, ya sea con el bebé o con un extractor, es parte del tratamiento de la mastitis. Suspender la lactancia abruptamente puede empeorar la situación al favorecer la retención de leche. Si hay mucho dolor o el bebé tiene dificultades para mamar del lado afectado, puede extraerse leche de ese pecho mientras el bebé mama del otro. Consulta siempre con tu médico o matrona.
¿La crema de lanolina es segura para el bebé?
Sí. La lanolina pura (USP) utilizada para los pezones es segura para el bebé y no necesita retirarse antes de las tomas. Se aplica en una fina capa sobre el pezón y la areola después de cada toma. Está contraindicada únicamente en personas con alergia a la lana de oveja.
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