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El dolor en la zona pélvica es una de las molestias más frecuentes durante el embarazo, especialmente a medida que avanza el segundo y el tercer trimestre. Se estima que entre el 20 y el 30% de las gestantes lo experimentan en algún momento, con una intensidad que puede ir desde una leve incomodidad hasta un dolor que interfiere con las actividades cotidianas. Aunque en la mayoría de los casos no representa un riesgo para la madre ni para el bebé, es importante conocer sus causas y las medidas que pueden ayudar a reducir su impacto en la calidad de vida de la embarazada.

¿Por qué duele la pelvis durante el embarazo?

El dolor pélvico en el embarazo puede tener varios orígenes, pero los más frecuentes están relacionados con los cambios biomecánicos y hormonales propios de la gestación:

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  • Disfunción de la sínfisis del pubis (DSP): la sínfisis del pubis es la articulación que une los dos huesos púbicos en la parte frontal de la pelvis. Durante el embarazo, la hormona relaxina afloja los ligamentos pélvicos para preparar el cuerpo para el parto, y en algunas mujeres este ablandamiento excesivo provoca inestabilidad y dolor en la parte delantera de la pelvis. El dolor suele empeorar al caminar, subir escaleras, separar las piernas o ponerse de pie.
  • Dolor pélvico posterior: localizado en la parte trasera de la pelvis, cerca del sacro y las articulaciones sacroilíacas. Es el tipo más común de dolor pélvico en el embarazo y puede irradiarse hacia los glúteos o la parte posterior del muslo. Se confunde a veces con ciática, aunque su origen y tratamiento son diferentes.
  • Presión del útero: a medida que el útero crece, ejerce presión sobre los nervios y estructuras pélvicas circundantes, lo que puede generar sensaciones de pesadez, presión o dolor.
  • Redondamiento de los ligamentos: los ligamentos que sostienen el útero se estiran durante el embarazo, lo que puede producir un dolor agudo y repentino en la parte baja del abdomen o en los flancos, especialmente al cambiar de posición.

¿Cuándo debe preocuparnos el dolor pélvico?

La mayoría de los dolores pélvicos del embarazo son benignos y responden a los mecanismos descritos anteriormente. Sin embargo, hay situaciones en las que el dolor pélvico puede ser señal de una complicación que requiere atención médica urgente:

  • Dolor intenso y repentino acompañado de sangrado vaginal.
  • Dolor acompañado de fiebre, escalofríos o dificultad para orinar (puede indicar infección urinaria o renal).
  • Contracciones regulares antes de la semana 37 (posible trabajo de parto prematuro).
  • Dolor muy intenso en el abdomen superior con cefalea o alteraciones visuales (posible preeclampsia).

Si el dolor es leve y no va acompañado de estos síntomas de alarma, puede manejarse en casa con las medidas que te indicamos a continuación. Aun así, siempre es recomendable comentárselo al ginecólogo o a la matrona en la próxima revisión.

¿Qué ayuda a aliviar el dolor pélvico en el embarazo?

Hay varias medidas que pueden reducir significativamente el dolor pélvico gestacional:

  • Fisioterapia especializada en suelo pélvico: es la intervención más eficaz. Un fisioterapeuta especializado en embarazo puede diseñar un programa de ejercicios adaptado, enseñar técnicas posturales y realizar técnicas manuales que alivian la presión sobre las articulaciones pélvicas.
  • Cinturón pélvico o faja de embarazo: estos dispositivos proporcionan un soporte externo a la pelvis que reduce la inestabilidad articular y alivia el dolor durante la marcha.
  • Evitar posiciones que agraven el dolor: cruzar las piernas, subir escaleras de forma asimétrica o levantarse de la cama con brusquedad pueden empeorar la molestia. Aprender a moverse de forma más simétrica ayuda.
  • Calor local: aplicar calor suave en la zona lumbar o pélvica puede relajar la musculatura y aliviar el dolor.
  • Natación o aquagym: el ejercicio en el agua reduce la carga sobre las articulaciones y es especialmente beneficioso para las embarazadas con dolor pélvico.

Conclusión

El dolor pélvico en el embarazo es una realidad frecuente pero manejable. Con el abordaje adecuado —fisioterapia, apoyo postural y adaptación de la actividad diaria— la mayoría de las mujeres logran reducir significativamente su impacto. No dejes de mencionarlo a tu equipo de salud: existen soluciones efectivas que pueden mejorar tu bienestar durante la gestación.

Puedes leer mas sobre este tema en nuestra guia sobre fertilidad y maternidad.

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Equipo Editorial IMFER Blog

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Última revisión médica: 10 de mayo de 2026

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